De amor y de reproches

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Purgatorio, canto 30. Desgarradora la partida de Virgilio, sin decir ni adiós. Es impresionante como uno en tan pocos días puede generar un vínculo tan fuerte con las personas que apenas conoce. Fueron pocos los días en que Virgilio guió a Dante, pero las dificultades, lo duro de las realidades atravesadas, los unió de una manera única. Los hizo conocerse, cuidarse mutuamente.

Dante llora, pese a que Beatriz ya apareció, su amada y añorada Beatriz… y entonces el baldazo de agua fría: “Dante, no llores todavía; no llores todavía porque Virgilio se haya ido; pues es preciso que llores por otra herida.” Dudo que esta mujer sea la suma virtud, o Dante la tiene en excesiva estima, porque no conoce de piedad. Hacer leña del árbol caído, del que llora al darse cuenta que no ver nunca más a su amigo, para decirle que no motivo de llanto, ya que hay algo que de verdad debería hacerlo llorar, es realmente vil. Dale unos segundos de sosiego…

así pues, responderé con más cuidado, a fin de que comprenda el que allí llora y sienta un dolor proporcionado a su falta”. La intención es que duela… no sé, me parece que uno puede saber que lo que va a decir puede causar dolor, o va a causar dolor… pero tratará de mitigarlo si uno quiere a la persona como Beatriz dice quererlo. Y aunque esté la analogía de la madre, no me convence. Una madre también trata de reducir el dolor de su hijo; no de evitarlo, sino de buscar el camino para reducirlo.  

Beatriz reprocha a Dante haberse entregado a otros amores luego de que ella se casara, y luego de su muerte, ¿qué esperaba? Aunque su matrimonio fuera acordado y sin amor, ella nunca lo hubiera roto por él. ¿Acaso el debía quedar suspirando por ella toda la vida? Si hasta los matrimonios duran “hasta que la muerte los separe”? Ella dice que quería salvarlo y que ha hecho grandes sacrificios… es una echada en cara compleja.

Por un lado creo que, como el autor es Dante, desdobla aquí su conciencia y pone en boca de Beatriz todos sus remordimientos: si la amaba tanto, debería haberle sido fiel aún sin tenerla.

Todo lo que tiene que ver con el amor me hace ruido. El amor debería enriquecernos, hacernos felices. Vivir atados a un amor ideal, irrealizable, no sé que tan sano es. Tener otros amores no implica dejar de amar a aquella persona; de hecho, un viudo que se vuelve a casar no es que ha dejado de amar a su esposa muerta, sino que honrando su recuerdo, aceptando la tristeza, ha decidido seguir el camino del enriquecimiento.

Me parece egoista querer que alguien nos quiera y lo abandone todo por amor a nosotros, aun cuando no podemos corresponder. Me parece una falta de amor del que así lo solicita. El amor pleno es el de dos personas en libertad, que se eligen mutuamente. Al menos yo lo veo así.

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