Cuando el país duele

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Purgatorio. Canto 6. Dante se lamenta por Italia, y por su ciudad, Florencia. Lamenta el estado permanente de lucha de facciones, la triste actuación y toma de partido del papado, y desea el retorno del Imperio Romano, para que la paz y la justicia reinen.

María Elena Walsh dice: “porque me duele si me quedo, pero me muero si me voy” (Serenata para la tierra de uno) ¿Quién no ha sentido alguna vez ese pesar por su tierra? Desde unas “vacaciones” en el más allá, Dante recuerda a su tierra de este modo amargo. ¿A quién no le ha pasado? Me recuerda mis andanzas por el mundo, sobre todo cuando salgo del país, y al entrar me encuentro con los mismos problemas y las mismas desidias. Y nace ese deseo de que todo se solucione, y en cierta forma uno sabe que es una utopía, que será muy difícil que suceda.

Hay muchos que tienen la justicia en el corazón, pero son tardíos en aplicarla porque temen disparar el arco imprudentemente; mas tu pueblo la tiene en la punta de sus labios. Muchos rehúsan los cargos públicos, pero tu pueblo responde solícito, sin que lo llamen, y grita: «Yo los acepto»…

…dictas tan sutiles decretos que los que expides en octubre no llegan a mediados de noviembre. ¿Cuántas veces, en el tiempo a que alcanza la memoria, has cambiado de leyes, de moneda, de oficios y de costumbres y renovado tus habitantes? Y si bien y claramente lo analizas, conocerás que eres semejante a aquella enferma que no encuentra postura que la acomode sobre la cama y procura hacer más llevadero su dolor dando vueltas y más vueltas” (Pur 6)

Siento que si no dijera Italia, o Florencia, valdría para Argentina. Y para sus instituciones; para las escuelas, donde el directivo en general no es el más capaz sino el que quiere salir del aula para no lidiar más con los chicos, el que quiere ganar más dinero, o el que quiere trepar para conseguir prestigio personal, no importa a quien entregue… Y duele.