Aburrida eternidad

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Purgatorio, canto 28. En el paraíso terrenal todo es eternamente bello. Las flores no requieren semilla, el río no tiene fuente. Son desde siempre y por siempre; no necesitaron principio ni tendrán final. Eso es la eternidad, y es un flash pensar en esa idea de absoluto. Siento que no entra en la cabeza.

Adán y Eva fueron puestos allí. La humanidad fue pensada para estar allí, es su estado ideal. Pero rápidamente fueron expulsados… por desobedecer. La curiosidad pudo más. El reposo eterno no bastaba, querían la novedad.

A mi también me altera un poco la idea del no hacer nada y que todo sea bello indefinidamente. El problema genera inquietud, desafío. Nos mueve a hacer, a crear, a resolver, y eso nos da satisfacción y sentido. No hablo de un sufrimiento desgarrador, pero sí de aquellos pequeños estres cotidianos que nos mueven a cada momento. De hecho, fue el aburrimiento el que engendró la curiosidad de Adán y Eva…

El aburrido busca entretenimiento, aunque sea pelearse… del aburrimiento surgen tantos problemas grandes… No sé entonces si ese paraíso eterno sería tan feliz. Quizás es nuestra percepción del tiempo que pasa la que da sentido a nuestro hacer. Quizás cuando tengamos la eternidad por delante podremos disfrutarla…

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