Purificación

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Purgatorio, canto 31. Beatriz sigue recriminando a Dante sus faltas: él debía sostener amor eterno aún tras su muerte: “si el sumo placer de verme te faltó a causa de mi muerte, ¿qué cosa mortal debía excitar después tus deseos? ”. Y luego: “Ya que te muestras tan contrito por lo que haz oído, alza la barba y sentirás más dolor mirándome. ” La analogía es de la madre con el niño que se portó mal, y entiendo que es Dante autor el que vuelca sus remordimientos aquí. Pero no deja de serme raro y hasta desubicado.

Luego, Beatriz, ayudada por la otra mujer, sumerge a Dante en el Leteo para su purificación final. La imagen del bautismo, del poder purificador del agua, es recurrente no solo en el cristianismo. Se asocia siempre al uso cotidiano de la limpieza. Lo que me llama la atención del texto es que si el agua limpia el pecado, ¿por qué genera olvido? La clave de la memoria es mantenernos alertas de lo que queremos y no queremos que pase. La memoria del pecado, el testimonio de la purificación, debería servirnos de guía para no volver a caer. Si somos seres falibles, la purificación debemos protegerla de nuevas caídas y manchas. ¿O acaso no se desvió Dante de la virtud que representaba Beatriz cuando ella murió?

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