Metáforas

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Purgatorio, canto 26. Los lujuriosos circulan para un lado, los sodomitas, para otro. Ya cuando en el infierno cruzamos a los sodomitas corriendo bajo la lluvia de fuego, analizamos estos pecados. El purgatorio, una vez más, no aporta mucho más que decir. Solo que aquí, como se han arrepentido, parece que son más dignos de compasión…

Sí me quedé con una cita que me llamó la atención:

“No de otra suerte se turba estupefacto el montañés y enmudece absorto cuando, rudo y salvaje, entra en una ciudad…”

Nuevamente, las comparaciones de Dante, majestuosas. Algo que me llama la atención en este caso es que en esa época, la ciudad era poco más que una aldea, pero igual despertaba la curiosidad y el recelo de la gente del campo. Y en nuestros días, que la ciudad está al alcance de la mano para cualquiera, sigue generando cierta abrumación en quienes vienen de ciudades más chicas.

Recuerdo a los guayaneses fascinados con el shopping, el subterráneo, el tamaño de la ciudad. Preguntaban a cada paso por las cosas cotidianas. Eran un poco como ese montañes turbado que enmudece absorto cuando entra a la ciudad…

Anuncios