La energía del amor

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Paraíso, canto 28. Llegado al noveno cielo, cristalino, Dante contempla aquel ínfimo punto inmaterial a partir del cual todo ha sido creado. A su alrededor, las esferas concéntricas se mueven al revés que en el mundo: cuanto más interiores, más rápidas. Esto es así porque cuanto más cerca de Dios, más amor y más virtud tienen.

El amor es así la fuerza que mueve el universo, algo lógico si pensamos que Dios es amor. Una metáfora muy interesante la de Dante para exponerlo. Y los círculos chispean, nuevamente, esparciendo el amor que tienen, irradiándolo al mundo.

En el Paraíso, el amor es luz, es fuego, es energía. Estamos llamados al amor, somos energía de amor que se puede esparcir al mundo. El amor multiplica, contagia, entusiasma. Por amor se enfrentan los problemas más grandes. Cuando uno ama lo que hace, aún en las horas más oscuras, cuando se ve tentado a abandonarlo todo, logra sacar fuerzas y seguir adelante. Si no amáramos, todo nos sería imposible.

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