El misterioso milagro creado

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Paraíso, canto 10.  Ahora, lector, permanece tranquilo en tu asiento, meditando acerca de las cosas que aquí solamente se bosquejan, si quieres que te causen mayor deleite antes que tedio. Te he puesto delante el alimento; tómalo ya por ti mismo, porque el asunto de que escribo reclama para ti todos mis cuidados”.

Este es un canto que invita a la alabanza: Dante nos habla de la obra del creador y del amor que puso en ella. Está tan maravillado con la devoción que siente que hasta se olvida de Beatriz que está a su lado.

En el círculo del Sol brillan y cantan los maestros de la Iglesia, que han recibido de Dios conocimiento del mundo y lo irradian al mundo. Otra vez la analogía de lo visual: son luces tan brillantes, que Dante sólo puede escucharlas. El conocimiento alumbra, permite ver, saca de la oscuridad del no conocer.

Pienso en las otras formas de conocer… Si estuviéramos en una habitación oscura y desconocida, ¿no llegaríamos a conocer lo que hay mediante el tacto, o el oído? La primacía que da entonces la cultura occidental a la vista, tendrá que ver con la escritura?

Volviendo al estímulo para la adoración, Dante se refiere a la maravilla del universo creado, a la geometría estelar que hace que tengamos estaciones. Si lo pensamos bien, creo que terminaríamos plegados a su idea de agradecer a Dios y olvidarnos de todo lo demás. Cuanto más detalle encontramos, más perfecto nos aparece todo. Es un misterio de amor el universo que nos rodea.

Anuncios