De la pobreza

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Paraíso, canto 11. Entre los sabios, Dante escucha hablar de dos ejemplos de acercamiento a Dios: San Francisco de Asis, por la pobreza, y Santo Domingo, por la sabiduría. Interrelacionando a los dos, Santo Tomás se lamenta la codicia que a invadido a la orden de Domingo.

¿Qué es ser pobre? ¿Por qué la pobreza debería hacernos felices? Nuestra óptica contemporánea ve como pobre al que no tiene sus necesidades básicas resueltas: alimento, vivienda, ropa, trabajo… en realidad esas situaciones tienen más que ver con la privación y la marginación. La pobreza es falta, si, pero no sólo de materiales; es la soledad, la falta de amor, la sensación de vacío. Se puede tener muchos bienes y sentirse pobre. Se puede estar rodeado de gente y sentirse solo.

Del polvo llegamos y al polvo volvemos: no llevaremos ninguna de nuestras cosas…¿por qué nos preocupamos por ellas? ¿Por qué tener siempre más? ¿Por qué no contentarse con lo suficiente para vivir, para disfrutar del mundo, y no más? Cada cosa que tenemos nos ata, nos aleja de lo esencial. San Francisco lo entendió así: compartió aquello que lo ataba con el que de verdad lo necesitaba y vivió libre.

Tal vez, más que pobreza, más que carencia, se trata de sobriedad, como dice Pepe Mujica. Tengo las cosas indispensables para vivir. El vivir bien no me lo darán las cosas.

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