Buscar la sabiduría

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Paraíso, canto 13. Este es un canto muy teológico y muy escolástico. Basta decir que explica que las cosas del mundo nacen de una idea de Dios, que es perfecto, y por tanto las cosas tienen potencia para ser perfectas. Pero como la naturaleza es esencialmente imperfecta, las cosas no lo son.

Cuenta el santo la historia de Salomón, que pidió a Dios sabiduría para discernir entre el bien y el mal y gobernar con justicia, y Dios se la concedió. Creo que de eso se trata, de hecho, Dante, a través del santo, nos advierte de tener cuidado con la rapidez de juicios: “Acontece a menudo que una opinión precipitada se extravía y después el amor propio ofusca nuestro entendimiento. El que va en busca de la verdad sin conocer el arte de encontrarla hace el viaje peor que en vano, porque si antes era ignorante, ahora está errado.

Antes de actuar, de juzgar, de condenar, busquemos tener sabiduría: entender lo que sucede. Si tratamos de otra persona, entender lo que le pasa, de dónde viene, por qué obra como obra. Es interesante también el tema de tener las metas claras: saber lo que queremos encontrar. Salomón quería gobernar con justicia, por ejemplo, y puso todos sus esfuerzos en ello, y le pidió ayuda a Dios.

En el primer nivel del Purgatorio aprendimos que la humildad es el pilar de toda construcción. Tal vez debamos ponernos a pensar qué es lo que queremos alcanzar y cuál es la sabiduría que necesitamos para lograrlo. Aprender a actuar con calma, sin prejuzgar; a tratar a los demás con compasión y benevolencia. Quizás por este camino podamos llegar mejor a nuestras metas y seamos más felices.