Agradecer y reconocer

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Paraíso, canto 31. Así como en un momento en el Paraíso terrenal Dante se da vuelta y Virgilio se ha ido, aquí es Beatriz la que ya no está. Me imagino la impresión de Dante de buscar a su dama, la que lo deja sin palabras, y encontrar al viejito San Bernardo.

Beatriz lo ha llevado a la contemplación, le ha revelado la verdad, no solo ella misma sino a través de maestros elegidos y especiales para tal labor. Todos tenemos algún ángel guardián, mentor, que nos ha guiado en ciertos tramos de nuestra vida, ayudándonos a vencer las dificultades con su consejo y compañía.

Pienso en este minuto en esas personas a quienes tanto debo lo que soy, algunas ya no están aquí, y me siento elevar una plegaria de agradecimiento a ellas. No pocas veces he pensado cuánto les gustaría ver dónde llegué gracias a su ayuda, y creo que lo ven… Dante dice que en aquel lugar todo se ve, en conexión con la mente de Dios.

Otras aún comparten el camino y trato de contactarme con ellas cada vez que las recuerdo, y me alegra ver su alegría al compartir mis logros. Las hago partícipes, son tan míos como suyos porque estuvieron allí, haciendo el aguante en los momentos más difíciles.

La Divina Comedia nos hace pensar nuestra vida; todo lo que Dante plantea para los tres mundos del más allá se reflejan en esta dimensión en que vivimos. Será que apeló a los conocimientos humanos para crear, a imagen y semejanza nuestra, estos tres espacios. Como sea, nos da mucho para reflexionar.