Saber dar

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Ilustra: Gustave Doré

Infierno, canto 7. Tópicos de hoy: codicia e ira.

“¿Por qué guardas?, o ¿Por qué derrochas?. Todos fueron de tan limitado talento en la primera vida que no supieron gastar razonablemente” (Inf 7). Si bien el concepto que maneja Dante es el aristotélico, que desprecia los extremos, podemos pensarlo a la luz del hoy. Codicia es centrarse en uno mismo, ya sea para juntar o para gastar sin motivo. Como en el canto anterior, lo que condena es el individualismo y la negación del otro. Pero en ningún momento habla de dinero; uno lo supone solamente porque hay una alusión al oro. Pero gastar mal es tan amplio… el tiempo, los talentos y habilidades… todo puede gastarse en pos de sí o de los demás.

Alguien dijo en el intercambio que este canto no aplica al mundo capitalista; yo creo que al contrario. En un mundo desigual como el que vivimos, con ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres, la reflexión tiene una actualidad increíble. Porque al hablar de esta polarización, no hablamos sólo de dinero, sino de tiempo, de placeres, de valores. Está claro que el tiempo de trabajo y la capacidad de disfrute van en relación directa con el dinero del que se disponga. Todos somos responsables más o menos directamente de la pobreza del vecino; por eso, valdría preguntarse más a menudo: ¿por qué guardas? ¿por qué derrochas?

La respuesta un poco la da Virgilio: “Todo el oro que existe bajo la Luna y todo el que ha existido no puede dar un momento de reposo a estas almas fatigadas.” (Inf 7) ¿Cuántas veces repetimos que el dinero no compra la felicidad pero cuando llega el momento del dolor caemos en la desesperación de estos condenados?

“Vi algunas almas encenagadas en aquel pantano … los que se atragantaban con el fango” (Inf 7). La ira empantana, atraganta. No deja avanzar, nos revuelve en lo podrido. No hace falta ir al infierno para quedar en ese estado: la ira en este mundo tiene igual efecto, tal vez menos visible cuanto menos literal.
Después de leer y meditar el canto VII, cada vez más siento que Dante nos muestra que vivimos el infierno en vida… que nos enfrentamos día a día a esas condenas en nuestra interioridad. Lo bueno es que nosotros, a diferencia de ellos, tenemos aún la oportunidad de reflexionar, cambiar y salvarnos. Perdonar, soltar, compartir… trabar relación de amor con el otro hara todo más llevadero.

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