Ladrones o no, según la cosmovisión

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Infierno, canto 25. Los ladrones son atormentados por las serpientes, que les roban lo único que les queda: la naturaleza humana. Dante describe las transformaciones de un modo tan detallado que llegamos a perdernos en el relato. Se hace carne aquello de que no nos llevaremos nada de este mundo… ya que lo único que les queda a estos hombres para ser robado es su identidad humana.

Sin embargo, me pongo a pensar que un ladrón tiene sentido en una cosmovisión donde haya una propiedad privada que quitar; en otros pueblos, donde la propiedad es comunal, condenar a alguien por hacerse de algo que no le pertenece no tendría sentido, porque todo es de todos.

En cierta forma, las metamorfosis mostradas por Dante me hacen pensar que todo lo que es de una manera, puede también ser de otra; y que lo que vemos como sólido, por ejemplo, la propiedad privada, también puede ser discutible y mutable.

Siendo así, me animo a pensar si la propiedad no es un atentado contra la naturaleza; apropiarse de algo es negárselo a otro, cuando todos hemos sido puestos en el mundo con derecho a disponer de él.

Y vuelvo a pensar en los otros cantos, en el modo en el que funciona el mundo, donde tantos penan despojados de lo más esencial, viendo al resto disfrutar de cosas que no tienen ni nunca tendrán… mientras que la televisión les dice que si no tienen esas cosas no existen. No justifico el robo, no justifico la violencia, sólo me pregunto si no hay un robo primero, que es el de la dignidad; y si esa carencia no es más que el robo de la esencia humana, que transforma a las personas al punto de hacerlas capaces de cualquier cosa.