Estructura del infierno

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

 

Ilustra: Salvador Dalí

Infierno, canto 11. Un canto donde Virgilio describe al infierno y sus círculos con una meticulosa clasificación al estilo aristotélico. Ellos descansan, nosotros, recapitulamos. Me da la impresión de que la intención es “bueno, llegamos hasta acá; ordenemos lo que vimos y preparémonos para lo que viene (y no solo para el olor)”.
Hasta aquí veníamos viendo pecadores condenados por sus excesos, por no poner freno a sus pasiones. Estamos en el lugar donde aparece la razón, y por tanto, la premeditación. “La injuria es el fin de toda maldad que se atrae el odio del Cielo, y se llega a este fin, que redunda en perjuicio de otros, bien por medio de la violencia, bien por medio del fraude, si se utiliza para ello la facultad propia del ser humano, que es la razón.” (Inf 11)
Los violentos quedan más o menos claros, o al menos, yo me los esperaba, y también era esperable que se los encuentre en el lugar más profundo del infierno. Pero al llegar al fraude me encontré con “los hipócritas, los aduladores, los hechiceros, los falsarios, los ladrones, los simoníacos, los rufianes, los barateros.” (Inf 11) No sé por qué, al fraude lo asociaba a lo material… hasta que pensando y pensando, me encontré que la palabra defraudar, que en general usamos para la pérdida de confianza, lleva el fraude dentro de sí.
Fraude es robar: lo material, sí, pero también la confianza, la sinceridad, la seguridad. De hecho, el que te roba lo material te roba mucho más que un objeto: te termina haciendo desconfiar de todos los que tenés alrededor. Me queda un poco más claro por qué Dante los coloca en el segundo círculo del infierno, ahí pegadito a lo más profundo.