Estar en el limbo

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Ilustra: Diego Cano

Infierno, canto 4. He aquí el limbo. Abolido y todo por Benedicto XVI, sigue estando en nuestro léxico la expresión. Pero, ¿qué es el limbo? Es el lugar donde se condenaba a pasar la eternidad a todos aquellos que no habían creído demasiado, o que vivieron antes de Jesús, que por tanto no lo conocieron, y que tampoco fueron demasiado fieles a sus dioses. Aquí también se destinaba a las almas de los niños que murieron sin el bautismo, inocentes pero sin recibir la gracia de Dios. Horrible, no?

Virgilio conoce bien el espacio porque él es de los que han sido confinados allí. Otros poetas se encuentran en ese espacio, que tal como se describe, no parece tan malo: un noble castillo rodeado por un bello riachuelo; un prado verde y fresco. Locus amoenus en medio del locus horrendus por excelencia. La poesía, como el fuego, doblega al hemisferio de tinieblas. Cuando leía esa descripción se me cruzó pensar “no es tan malo como se piensa”… al final, pareciera ser que es cierto que el verdadero infierno está en el corazón del hombre y en sus pesares…

Sin embargo, Virgilio explica: “Nuestra pena consiste en vivir con un deseo sin esperanza”. Y si… lo lindo de desear algo es la esperanza (aunque mínima) de que se nos conceda. Menudo castigo vivir con la certeza de que lo que queremos nunca va a llegar!!  Y es aquí cuando me entra la duda existencial… ¿quién tiene la vara para decirnos cuánto es “creer lo suficiente”? ¿Cómo saber hasta dónde creer? Creo lo más que puedo y le pongo empeño y voluntad, pero… y si es poco? La Biblia dice que si tuviera fe, la higuera se plantaría sola en otro lugar sólo por mi pedido… pero aún no lo he logrado, debería entrar en pánico?

Finalmente, Virgilio dice: “la angustia de las gentes que están aquí en el rostro me ha pintado la lástima que tú piensas que es miedo. Vamos, que larga ruta nos espera.” (Inf 4) Cuántas veces uno cree leer en el rostro de alguien una emoción que no es… cuántas veces sentimos algo pero expresamos otra cosa…

Anuncios