El mundo de la hipocresía

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

 

Infierno, canto 23. Los hipócritas, revestidos de un manto de lo que no son. Y Virgilio, enojado consigo mismo, ya que no se dio cuenta de que es el diablo y sus demonios los mayores hipócritas; los que le han mentido acerca del camino y sus dificultades, ocultándole la información.

El hipócrita miente con todo su ser, pretende mostrar acciones que en verdad no hace, que son una pura fachada. De alli el manto de oro que en realidad es de pesado plomo. No es oro todo lo que reluce.

El hipócrita es conciente de lo que hace, y su pecado es la incoherencia a propósito entre lo que piensa, dice y hace. Tengamos cuidado de cultivar la coherencia, que a veces perdemos sin querer.

Vivimos en un mundo hipócrita que habla de globalización cuando todos están globalizados quieran o no, y si tenés suerte te tocó del lado de los ganadores, y si no, de los incluidos porque son trabajo barato, porque son pobres y un mal salario es mejor que ningun salario. Un mundo hipócrita que celebra comprar productos baratos cuando en realidad alguien pagó por mí lo que yo no pago por ellos. Y lo sabemos, pero aún así miramos para otro lado y seguimos disfrutando el confort de comprar. Mundo hipócrita que defiende causas y pueblos porque le conviene, ignorando los que van contra sus intereses.

Me pregunto cuál será nuestra capa de plomo… si el medio ambiente, si la violencia de la inseguridad social en la que vivimos… o la tremenda desigualdad ante la que nos sentimos atados de pies y manos y presos del sistema.

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