Demonios!

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Ilustra Gustave Dore

Infierno, Canto 21. No sé si les pasó, pero este canto reflejó la imagen estereotipada que yo tenía del infierno: una sustancia hirviendo, los condenados en ella, y los demonios picando y controlando a cada uno, burlones como son. Cuando llega un alma a ese lugar, la arrojan a chapotear con los otros. Por otro lado, con sus detalles, este canto me pareció la situación cómica en una película de suspenso, esa descarga de la risa que relaja. Sentí un equivalente a aquel canto en el cual, mientras descansan, Virgilio le cuenta a Dante como sigue el infierno que van a recorrer.

Al leer, por un lado me maravillaron las descripciones para establecer comparaciones. Uno podría sentir que está en el arsenal veneciano y de ahí imaginar este bolsón del infierno. Si quedaban dudas del trabajo de los demonios, ahí está la comparación con el cocinero que trabaja sobre la marmita: “No de otro modo hacen los cocineros que sus marmitones sumerjan en la caldera las viandas por medio de grandes tenedores para que no sobrenaden”. Las descripciones del miedo, de la curiosidad, me parecieron sublimes: “me volví como el hombre que ansía ver aquello de que le conviene huir y a quien asalta un temor tan grande y repentino que ni para mirar detiene su fuga”.

Y lo que más me llamó la atención es que en general uno siente con Dante: miedo, tristeza, enojo. Pero esta vez, me sentí como que lo miraba desde afuera, sin involucrarme y eso me permitió disfrutar de lo chistoso del episodio. ¿A todos les pasó o es el estado de ánimo con el que leo hoy?

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