Cuando el usurero soy yo

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Dibuja: Maru Ceballos

Infierno. Canto 17. Es un canto lleno de intensidad para todos los sentidos. Dante nos sumerge en la geografía del infierno como en ningún otro, nos la hace vivir junto con Dante La descripción del miedo por comparación a otros que han volado y caído, el vértigo de no ver nada, solo sentir el aire, el lomo de Gerión y el agua caer al abismo…

Pero antes de emprender el vuelo, Dante visita a los usureros. Allí sentados, como estuvieron en vida, esperando que su dinero se multiplique sin hacer nada. Se asocia en general el trabajo a un valor, no sólo al económico sino sobre todo porque provoca bienestar. Producir algo genera satisfacción. Usura es enajenar al otro de ese bienestar; explotar su necesidad en pos de nuestro bienestar netamente material. Pienso en la usura del mundo de hoy, donde el que explota no sólo somete a la miseria a millones de personas, sino que nos hace cómplices de su usura cuando le compramos los productos. Cuando caemos en las redes del consumo de productos que no necesitamos, somos también, en cierta forma, usureros indirectos. Disfrutamos de lo que a otros les ha costado mucho sacrificio, y sobre todo, de lo que los que lo hicieron no disfrutarán nunca.

Muchas veces me pregunto cómo escapar de esa cadena de usura en la que estamos metidos en la globalización capitalista de hoy. Lo confieso: es uno de los grandes dilemas existenciales de mi vida. Tal vez el primer paso sea la conciencia…

Me gusta porque cada día leo el canto y se me disparan reflexiones que terminan en cualquier lado… creo que es el valor de leer, y de leer así, pausado, un canto por día, con tiempo para masticarlo bien, desmenuzarlo en conjunto. Enriquece mucho, permite no sólo aprender de los que saben y comentan, sino hacer un ejercicio de instrospección sobre el tema que se plantea.

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