El infierno en el corazón

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Infierno, canto 33. Dante se extraña porque siente un viento por primera vez en todo el infierno. Algo mueve el aire allí, y Virgilio le anticipa que es lo que se viene.

Allí en el lago helado, siguen apareciendo traidores a su familia y a la patria. En uno de los relatos más tristes y conmovedores del infierno (quizás superado por los suicidas), Ubertino cuenta cómo murió de hambre tras ver a sus hijos y nietos morir de inanición junto a él. No queda claro si se los comió o no… pero el relato ya es de por sí terrible como para seguir indagando. Él, el más añoso, fue el último en morir, castigado en vida por su traición a la patria.

Y Dante alude, por primera vez, a que hay personas vivas cuyas almas ya están en el infierno. ¿Cómo es eso? Varias veces durante la lectura, se ha planteado el debate de que las alegorías que presenta Dante no son más que una reflexión sobre el hecho de que el infierno está en el corazón del hombre. Que tarde o temprano, como aquel que se arrepintió (para luego dar un mal consejo), todos se sienten a disgusto con sus faltas.

Pero vamos adelante que ya falta poco…

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