Corrupciones

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

 

Infierno, canto 22. Seguimos en el foso mismo foso donde están los corruptos. Pareciera que el foco está puesto más en los demonios que en los condenados que arden en la “pez”. Me preguntaba en un principio por qué… en los tiempos que corren uno podría pensar en cantos donde se diera testimonio de los hechos de corrupción, o tal vez que se ensañarían con la descripción de los padecimientos de los condenados, pero curiosamente Dante apenas si se refiere a estas cosas: “por dinero de un «no» hacen un si”, decía en Inf. 21. Donde sí pone el foco es en los demonios, que se pelean entre ellos por castigar o no a los condenados que se asoman, o se culpan unos a otros por haber sido burlados por ellos.

De repente, encontré la analogía. Los gobernantes corruptos usan en beneficio propio recursos de su gente, a la que tienen ahogada y en muchos casos penando por subsistir, como los condenados en la pez. Entre ellos se toleran pero en cuanto pueden se traicionan, tal como hacen los demonios. Y cada tanto, alguien logra burlarlos.

Los condenados tampoco muestran mucha solidaridad entre ellos, ya que a veces uno silba y todos se asoman, y es entonces cuando los demonios los atrapan y los despedazan. Me llama a pensar que ante la corrupción de los dirigentes, nosotros actuamos un poco así: en el salvese quien pueda y sacando ventaja del que tenemos al lado cuando se da la oportunidad. No nos damos cuenta tal vez que si nos unimos podemos tirar a la pez hirviente a los demonios corruptos que nos mantienen ahogados.

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