Piedad vs justicia

A partir de la lectura colectiva de la Divina Comedia

Ilustra: Príamo della Quercia

Infierno, Canto 20. “Por haber querido ver demasiado hacia adelante, ahora mira hacia atrás y anda su camino al revés.” Inf 20. Los adivinadores y hechiceros lloran su condena: “les era preciso andar hacia atrás, porque habían perdido la facultad de ver por delante.” Inf 20.

Dante se conmueve tanto que llora, pero Virgilio lo reta: “En el Infierno la piedad consiste en no tener piedad. ¿Quién es más criminal que el que se lamenta contemplando la justicia divina?” Pensaba que el dolor ajeno siempre mueve a piedad. Ver alguien sufriendo siempre nos conmueve y nos mueve a acercarnos a calmar su dolor. Pero aunque parezcan duras, las palabras de Virgilio son ciertas: muchas veces vemos las cosas que pasan y queremos justicia, que alguien ponga todo en su lugar. Finalmente, tenemos aquí los castigados… tienen su merecido como queríamos; ¿no sería un poco contradictorio llorar y pedir piedad después e haber pedido castigo?

Reflexiono muchas cosas… cosa extraña la piedad. ¿Qué nos conmueve de un condenado sufriente? ¿Tal vez el hecho de que lo vemos aislado de su víctima? ¿Tal vez porque lo vemos arrepentido y sentimos que es suficiente porque ya aprendió? ¿La identificación de que a todos nos puede pasar y que quisiéramos tener una segunda oportunidad? ¿Será que nuestra idea de justicia es tan voluble y subjetiva como nosotros mismos, que cuando la vemos cumplida la consideramos una aberración? Tal vez en el fondo, esa piedad, esa misericordia, es lo único que tenemos. Tal vez de eso se trata. De mirar al que se ha equivocado con compasión, con el autocuidado que merece el conocer su falta, pero sin saña ni deseo de venganza; vimos ante el río de sangre de los violentos que la venganza no sólo no restaura el estado anterior de las cosas, sino que las empeora y nunca nos deja saciados.

Respecto a la adivinación, me llama la atención de que hay siempre presente una cuestión con el tiempo. El infierno es un eterno presente, inmutable. El futuro es la réplica infinita de ese presente de sufrimientos. ¿Por qué mirar hacia atrás? Supongo que para observar eternamente el hecho que los llevó hasta allí, que fue, paradójicamente, querer conocer el futuro. ¿Y nosotros qué relación tenemos con el tiempo? Vivir mirando al futuro y elucubrando nos condena a dejar pasar el presente; pero vivir mirando al pasado para entender por qué nos pasa lo que nos pasa, también. En definitiva, lo que tenemos es el hoy: con el camino recorrido que nos trajo, con la esperanza y el vértigo del camino que vendrá, pero sobre todo con un aquí y ahora para disfrutar y capitalizar. ¡Que no se nos escape!

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