El diario de Bridget Jones

Si hay una película que me causa gracia por su realismo es “El diario de Bridget Jones”. Y me gusta, sobre todo, porque tiene un final feliz: encontrar el amor por una misma, valorarse como es debido (y por ende, hacerse valorar!) como condición necesaria para encontrar al hombre que soñamos.

No hay dudas que la novela fue escrita por una mujer… si no, ciertas escenas no nos representarían tan bien. Personalmente, siempre vuelvo a la escena en que Bridget fantasea sobre el casamiento, porque ¿quién no ha hecho el salto imaginario sin escalas entre el momento (real) en que un hombre me presta atención y el momento (soñado, deseado, anhelado) del vestido blanco? Es la típica, aunque lo neguemos, todas lo hacemos!! Y cuando yo develé esta debilidad, una amiga me dijo: “ah, entonces tenés tu costado romántico muy allá al fondo de la coraza!!”. Cada vez que conozco a un hombre, que me gusta, no puedo despegarme de la idea de pensarnos en el momento de la boda, tal como le pasa a Bridget. C’est la vie…

En fin, hay otros puntos, pero lo que me gusta es el cambio de actitud en ella. De llorar la soledad y vivir en función de conseguir pareja, comienza a vivir para ella, de manera que finalmente termina rechazando al galán estereotipado y eligiendo al hombre que, tal vez menos llamativo y deslumbrante, la elige “tal como es”.

Y en este punto quiero detenerme, porque las mujeres somos así… a veces tan seguras en nuestro trabajo y tan inseguras en nuestra vida sentimental. Nos cuesta tanto despegarnos de los estereotipos de género históricos… y tantas veces aceptamos tanto maltrato dudando si las cosas normales, no idealizadas, son así y debemos aguantar; o si existe en el mundo el hombre que nos tenga como reina tal como merecemos.

Cuesta hacer el clik, sobre todo cuando el tiempo pasa y seguimos solas, o cuando tenemos un Don Juan dando vuelta que nos desconecta de la racionalidad y nos conecta con la telenovela, el cuento de hadas que todas llevamos dentro aunque no queramos (y que nos abonan los medios día a día). Cuesta a veces asumir que es preferible quedar solas y “llorar” soledad que llorar por culpa de otro. La vida es demasiado compleja como para que otro venga a complicarla!! Igual, todo llega. Como a Bridget… una relación saludable llega cuando una está sana.

Como Bridget, llevo un diario que refleja el crecimiento personal, que me ayuda a fortalecer mis ideas y mis desiciones para no claudicar en el intento. Y también integro una cofradía de grandes mujeres peleando por ser felices, y cuento con grandes hombres como amigos cuya palabra aporta una mirada que enriquece el panorama. Hace no mucho un imbécil pensó que podía hacerme elegir entre mis amigos y “un proyecto de vida lindo que estás empezando con alguien” (o sea, él). Pobrecito, creyó que lo iba a elegir!! En primer lugar, ¿por qué tengo que elegir? y en segundo lugar, salió perdiendo, obviamente. Felizmente muchas de mis amigas están con grandes hombres, otras están solas pero sin apuro, esquivando ese tipo de imbéciles engreídos, y algunas están en la lucha por emanciparse de manipuladores y maltratadores, como Bridget. Y al igual que Bridget, el pilar son los amigos.

Las comparaciones son odiosas pero muchas veces son muy saludables. Porque cuando venís de la experiencia del maltrato, encontrar un hombre que te quiera tal cual sos puede ser muy reconfortante. Y qué quiere decir que te quiera tal cual sos? Que te haga una tortilla para tu cumpleaños o que sonría y aprecie el hecho de que no te esperabas un encuentro íntimo y te fuiste con la bombacha de Mickey, tan cómoda y tan poco sexy… y que se sienta acongojado porque su departamento es un desastre, porque tampoco esperaba que alguien fuese a ir. Que te valore más allá de lo superficial, que te trate como una reina (o que te haga sentir así), y no como un pedazo de carne que satisface sus instintos de poseer.

Pero hay que quererse como para tener el valor de rechazar a quienes nos maltratan a veces tan sutilmente que nos  desconciertan. Hay que quererse para vencer el vértigo de rechazar y quedarse sola dudando si hicimos bien. Hay que quererse, y tarde o temprano la vida dará la vuelta y aparecerá el príncipe que soñamos, premio a nuestra valentía, con quien comenzar a escribir un nuevo diario, el de las peripecias de estar juntos y ser felices.

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El próximo Oriente

La Biblia cuenta que había una vez dos hermanos: Caín, el mayor; y Abel, el menor. Un día, ambos ofrecieron sacrificios a Dios, y como a Dios gustó más el sacrificio de Abel, Caín, celoso, mató a su hermano.

Hace un tiempo me senté a almorzar frente a la tele como hago a veces, y haciendo zaping me topé con esta película. La enganché apenas empezada, y las obligaciones hicieron que no pudiera terminar de verla; así que me fijé cuándo la repetían, porque yo tenía que saber como terminaba!

Como en el relato bíblico, Caín y Abel son dos hermanos, y Caín siente celos de Abel, hasta se le ha cruzado por la cabeza borrarlo del mapa. Sin embargo, a diferencia del relato bíblico, este Caín inspira ternura, tanto que uno hasta desea que logre su cometido. Del lado de enfrente (literalmente), una familia inmigrante. Bueno, en realidad, inmigrantes hay por todos lados, y se hacen ver.

La historia transcurre en el barrio de Lavapiés, en Madrid; un barrio típico por su historia (fue asiento de las juderías hasta la expulsión de los judíos en 1492), que ha sido escenario de una zarzuela, “El barberillo del Lavapiés”; y actualmente es un barrio de condición humilde con gran presencia de inmigrantes. Esto inspira la frase en la película: “si aquí parece que los inmigrantes somos nosotros”.

Al margen de la historia de los personajes, de gran calidez humana, me atrapó la percepción de las diferencias culturales, de las dificultades de la convivencia, de los mitos y verdades sobre la inmigración y la aculturación.

La película transcurre tranquila entre los aromas de Oriente, acompañada por una música que hechiza; pero también alegre gracias a la picardía propia de los españoles.

Un dato que no es menor: el sonido es muy bueno y la pronunciación se entiende clarísimo.

Lamento que este tipo de películas no llegue a los cines por estos lados; que tengamos que consumir casi de prepo tiros, sangre e historias banales y vacías aunque repletas de efectos especiales deslumbrantes. Me hubiera encantado deslumbrarme en el cine con la vida que transmite esta película, que te deja el corazón contento después de verla.

En fin, gracias a Dios, cada tanto hacemos estos pequeños hallazgos!

Guantanamera

Hace unos cuantos años, vi venir a mi vecina riendo por la calle. Me sorprendió, porque era una persona aquejada por fuertes dolores de espalda que habían amargado su carácter antes alegre. Fueron esos dolores los que la llevaron a una larga estadía en Cuba, donde los médicos la operaron una y otra vez dejándola mejorada. Decía que aquella tarde, venía riendo, porque según nos contó se había ido sola al cine a ver “Guantanamera”, y venía riendo no sólo por la película en sí sino por el hecho de que, según su experiencia, mostraba tal y como era la realidad cubana.

Tiempo después, mi mamá levantó la recomendación y la alquiló para verla en casa. Eran los tiempos del vhs (de las películas en cinta), y recuerdo haber tenido que rebobinar el principio de la película para verlo de nuevo porque nos costaba acostumbrarnos al tono cubano de sus protagonistas, y que cuando comenzamos a entenderles, nos habíamos perdido algunos detalles cruciales. Después de aquella noche, tal vez volví a verla una o dos veces más; pero eso bastó para que la recordara siempre. Pequeños detalles, grandes sonrisas… Guantanamera quedó en el recuerdo.

Pasaron 15 años y todavía, antes ciertas situaciones tengo un “déjà vu”… el otro día, al tomar una foto a Vero y Matu y decirles “un pasito para atrás que no entran”, recordé de súbito, una vez más, esa escena memorable de la última foto del tío Salvador, y me reí sola. Verito me preguntó, y le conté de la película; hace rato la vengo buscando, pero ahora es el tiempo del dvd y no todas las viejas películas están digitalizadas al alcance de la mano. La encontramos en internet, y hace unos días la descargué y la vi.

Recordaba más detalles de los que pensaba, más de los que quisiera. Pero con el peso de la edad y los estudios, (no en vano pasaron 15 años!!) la vi con nuevos ojos, aprecié más su riqueza, su honda crítica social…

La temática es simple: un viaje atravesando Cuba, de Guantánamo a La Habana. ¿El motivo? Lo dejo para que lo descubran (vale la pena). En realidad son dos viajes, dos grupos de personas que coinciden viajando en el tiempo y el espacio, y cuyas viscisitudes se van cruzando en un conjunto humorístico bastante particular. En ese periplo, se puede ver la burocracia, los dólares, los rebusques, el exilio… muchas de las cosas que sabemos de Cuba desde fuera, como en una nube difusa. Todo tomado con mucho humor, riéndose claramente de sí mismos, y sobre todo con muchísimo respeto.

Cada personaje tiene una problemática, una ideología, una postura ante la realidad… yo diría que muestra los conflictos que deben existir en la isla. Y cada uno de ellos está tan bien trabajado… La irracionalidad del burócrata, tan abstraído por lo que supone el bien común (y un ascenso personal) que termina siendo insensible a las personas; la mirada ante la vida del viejo Cándido, intentando traspasar a Georgina su experiencia de vida. Y como van despertando, van creando, van cambiando… todo viaje te cambia, ¿por qué este sería la excepción?

Muy recomendable para quienes gusten el cine latinoamericano, la mirada costumbrista, un tanto reflexiva de la realidad… todo en una película dinámica y muy agradable!

Alicia en el país de las maravillas

Hay dos libros en mi vida que dejé sin terminar; “Alicia en el país de las maravillas” es uno de ellos. Me saturó el disparate que parecía no llevar a ningún lado. Claro, yo era bastante chica… Tampoco me gustó en ese tiempo la película de dibujitos que hicieron los estudios Disney, por el mismo motivo.

Sin embargo, cuando hace casi un año empezó a rodar la publidad de la película de Tim Burton me dije “eso sí vale la pena verlo”. Creo que me cargué de una expectativa inmensa y que por eso la película finalmente me defraudó un poco.

Es una linda película, buena para pasar el rato y ver una obra de arte visual, pero no me dejó nada más… Sinceramente esperaba algo alocado como “Charly y la fábrica de chocolate” (esa si me sorprendió tanto por lo disparatado como por lo macabro), esa mezcla entre infantil y no infantil, brillante y tétrico a la vez, con un halo de perversidad flotando en el aire… creí que con Alicia iba a funcionar de maravillas!!

Hace unas semanas fui a ver Avatar en 3D y pasaron el avance de “Alicia…”. Tan prometedor fue que en la escena que Alicia cae por el pozo (y que obviamente estaba en el avance) me dije “qué le pasa a la mujer de adelante que sacude así los brazos”. Es decir, me la creí de pe a pa. Bueno, si, soy del campo, ¿y qué? Sin embargo, después de ver el mundo Avatar (que fue sencillamente fabuloso, pese a una historia de soldaditos super previsible aunque con una filosofía interesante), Wonderland se vio deslucido… incluso podría haberla visto en una sala común sin que se alterara demasiado la estética.

Pero quitando el poco aprovechado efecto 3D y la comparación con ese otro planeta creado, Wonderland es un mundo fantástico, fabuloso en sus ambientes y personajes. Visualmente es una película muy linda, me encantó el vestuario de Alicia, vestidos simples pero muy interesantes y apropiados para cada momento. Qué decir del sombrerero… aunque por momentos la buena actuación de Jonny Deep me generó un deja vu a Jack Sparrow (sobre todo cuando tiene que correr); tal vez era el personaje más esperado, aún más que Alicia. La reina roja está muy bien lograda, no tanto la reina blanca, para mi gusto demasiado acartonada y artificial. Pero queda  bien el contraste. De Alicia no puedo decir nada. Le encontré un parecido demasiado grande con alguien que conozco y eso opacó un poco todo juicio objetivo, aunque confieso que me resultó algo insulsa y muy raro el hecho de encontrar una Alicia adolescente.

Me estaré poniendo demasiado perspicaz, pero la historia me resultó muy previsible y sin sorpresas. O sería que deposité una espectativa muy grande en la película, no se… Me parece que la historia no da mucho lugar a la sorpresa, algo que suele venir bien, más cuando se trata de una historia armada con pedazos y personajes del cuento original configurando una trama totalmente novedosa.

En fin, como dice Damián, Alicia in Wonderland no es una maravilla pero vende muñequitos seguro. Apoyo moción!!

Diarios de Motocicleta

Diarios de Motocicleta

Esta es la historia de un viaje. Todos los viajes cambian en su transcurso a las personas y devuelven personas nuevas. Esta es la historia del viaje que transformó a Ernesto Guevara de la Serna en el Che Guevara.

Narra el viaje por Sudamérica que Ernesto emprendió con su amigo Alberto Granado cuando tenía 23 años. Es la narración de las peripecias propias de los imprevistos del camino, y de todo lo que fueron viendo. Es la historia de la realidad que encontraron a su paso y de cómo esas realidad los marcó para siempre.

En lo personal, me conmueve tremendamente la película;  siempre termino de verla con un extraño nudo en el pecho y en la garganta. Es que hasta puedo sentir lo que sienten sus protagonistas, puesto que a mi también me ha tocado planear un viaje con espíritu divertido y encontrar que en el camino mi alma se va templando al calor de la realidad que encuentro. Y si bien yo nunca tomaría el fusil como el Che (para mí implica la misma violencia que se intenta combatir pero de signo contrario), es verdad que la realidad te subleva y te empuja a hacer algo.

Pensar un viaje es poner en juego las aspiraciones en la vida. Los destinos a visitar son la muestra de dónde ponemos el objetivo de nuestra vida. Se me suele cuestionar no interesarme ir a Europa… a mi me tira la tierra, gastar zapatillas por América Latina. Y siento que mirar a Europa es buscar un camino individual, admirar lo que queremos alcanzar; mirar América profunda es intentar un camino colectivo, es tratar de remediar la desigualdad para que todos puedan tener una existencia más digna.

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¿Peor que la agonía total del amor?

Love Actually - Daniel y Sam

No hay duda, Realmente Amor es mi película favorita, esa que no me canso de ver, de la cual no puedo ver sólo una escena sin quedar enganchada hasta el final.

Sin embargo, la escena de Samuel y Daniel es probablemente mi preferida. Sentados en una banca a orillas del Támesis, Daniel encara la difícil tarea de ser padrastro de Sam tras la muerte de su esposa. El chico no sale de su cuarto y cuando lo hace, tiene signos de haber llorado… En su dolor, en su preocupación, Daniel pregunta qué le pasa.

– “¿De verdad quieres saber? ¿Aunque no puedas hacer nada al respecto?” pregunta Sam. Y a Daniel se le dibuja la preocupación en el rostro. Y Sam da vueltas, pero finalmente revela su aflicción: está enamorado. Daniel sonrie,  se echa para atrás, pregunta entre risas si no es demasiado joven para enamorarse…

-“Es un alivio!!” exclama. Pero Sam sigue serio: no considera que a los 11 años no pueda enamorarse. Y se pregunta por qué siente alivio ante su problema.

-“Pensé que podía ser algo peor” responde Daniel.

-“¿Peor que la agonía total del amor?” contesta Sam, con tanta seriedad que Daniel se pone serio, respondiendo a la expectativa del chico.

La escena es magistral, y no por nada la recordé.

Es tan cierta la frase de Sam!! Para quien está en la agonía total del amor, la vida se ve a través del cristal de esa agonía. Mientras dura, tiñe todos los momentos, traspasa todas las acciones y se convierte en un único pensamiento torturador, siempre allí, que no se va aunque estemos ya desesperando y rogando a los cielos poder concentrarnos en otra cosa.

Ciertamente, visto con ojos externos la “agonía total del amor” puede ser algo poco preocupante, pero para el que tiene el nudo en el pecho el mundo se está derrumbando. Y por eso los demás nos ven tristes, aunque sienten alivio instantáneo al saber el origen supérfluo de la tristeza y las lágrimas inesperadas.

¿Quién no ha sentido alguna vez esta agonía total del amor? Cualquiera mentiría si dice que no le ha pasado… esa incertidumbre, esa ansiedad justo antes de que el amor se concrete. Queremos apresurar el inicio de una relación cuando ese tiempo del acercamiento, de la incertidumbre sea tal vez uno de los más lindos e intensos de toda la relación (pese al no poder comer y el nudo en el corazón), o al menos uno de los recordados con más cariño. Porque, después de todo, ¿a quién no le gusta estar enamorado?

Y si nunca se concreta… quedaremos con la satisfacción de estar vivos, de ser capaces de emocionarnos, de sentir… de ser capaces de sobreponernos y darnos cuenta que no hay fracaso, que esa persona no era para nosotros, que hay alguien especial esperando a su debido momento, y que sólo es cuestión de confiar, de tener paciencia… y de afrontar con alegría en el futuro los nudos en el estómago de la agonía total del amor!!

Up!

Up 1

Cuando le propuse a Vero ir a ver “Up!” enganchó en seguida. No es tan fácil encontrar gente que te acompañe a ver películas infantiles, y menos en el momento actual, con la paranoia de la gripe. Pero ella estuvo dispuesta, como siempre!!

Up! La casa se eleva sobre el barrioBueno, ahí fuimos, en el cine nos repartieron de a dos butacas como si fuera un tablero de ajedrez, y vimos la película lo más panchas.Y después, a la salida, el patio de comidas del Abasto estaba casi desierto como para comer a nuestras anchas. Ni parecía vacaciones de invierno.

Up! El sr. Friedicksen desde su casa voladoraNo recuerdo cuándo fue la última vez que lloré tanto en el cine con una película… o que lloré tanto con una película, punto. Tal vez con “Descubriendo el País de Nunca Jamás“… Pero sí, esta película “infantil” tiene su costado emotivo y te hace llorar.

Up! Y la casa salió volandoLa historia tiene dos caras: la de la aventura, más infantil, y la del aspecto familiar, sobre todo de Carl Fredricksen, el anciano que decide poner a volar su casa. Será que me suelen conmover las historias de los ancianos, que tienen todo un camino de vida, toda una experiencia, que a veces están tan aferrados a su mundo de antes y sufren tanto la vorágine del Up! Carl y Elliemundo actual…

En los breves racontos de la vida del anciano me fue inevitable dejar caer las lágrimas (también, en estos días estoy bastante sensible y susceptible). Y al parecer, para Vero también, que era la que me alcanzaba los carilinas. En ellos sobran las palabras: son sólo imágenes que lo dicen todo. En este punto, es fabulosa la forma que tienen de dar a entender ciertas cosas a los padres que para los niños pasarán desapercibidas…

Up - El buzón de Ellie y CarlOtra historia aparte es la de Russell, el niño explorador que recita su libro de memoria para conseguir aquella insignia que le falta, la de “ayuda a los mayores” y convertirse así en super guía. La familia de Russell es, sin más, la familia de tantos niños hoy en día, que ausente en la película, queda pintada por completo a través del relato oral y gestual que hace el pequeño scout.

Up! El sr. Friedicksen despliega los globosEl vínculo que se genera entre ambos, cómo sus vidas se encuentran y completan, también fue algo que me arrancó las lágrimas.

Resulta también atractivo el homenaje a los grandes exploradores del s. XIX, y a los noticiarios cinematográficos de los tiempos en que no había televisión. Up! Los TepuisAdemás, hace poco vi un documental de los Tepuis de Venezuela; esto me permite decir que la fidelidad con que han sido reproducidos en la película es asombrosa.

Sin embargo, una de las mayores perlitas fue el corto inicial. Up - Destino finalCreo que ha quedado a la altura de “For the birds”, aquel que acompañando a “Monsters INC” (otra gran película, que también me hizo llorar, dicho sea de paso) fue merecedor del Oscar y que hasta hoy considero uno de los mejores. Era el mejor hasta que vi “Parcialmente nublado”, que acompaña a “Up!”, y creo que ahora se disputan cabeza a cabeza mi preferencia. La ternura de los dibujos, la originalidad del relato, contado sin una sola palabra… realmente es una joyita para deleitarse antes de la película.

Parcialmente nublado

Y ahora… a esperar al año próximo. Gracias a Dios, pude ver Up! en el cine, no me “quedé dormida” como con las anteriores, que tuve que verlas en casa cuando bajaron de cartel. Y ahora sé que Vero las comparte conmigo… y comparte las lágrimas también!!