Media vida después

Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad !

El Principito – Capítulo 21

Media vida hace que nos encontramos, éramos sólo unos adolescentes.

Nunca lo voy a olvidar. Aquella noche Dios me dio una familia que me acogió con amor y tres muchachos que me ayudaron con mis bolsos. Y son cosas de Dios, porque yo no quería que nadie me ayudara y rechacé a varios en mi omnipotencia, pero allí estabas vos, que te quedaste firme y mantuviste tu ayuda. Caminábamos en la noche por las calles de Peñaflor, Paulo hablaba hasta por los codos y vos y Francisco cargaban mi bolso entre ambos.

Nunca lo olvidaré, cada vez que cruzábamos las miradas, que nos saludábamos, que nos volvíamos a encontrar. No recuerdo cuánto hablamos, fueron totalmente intensos aquellos días. Sólo recuerdo que nos tomamos aquellas fotos donde juntos, durante años, sonreimos desde la biblioteca de mi cuarto, y que nos firmamos el Manual del Peregrino cambiando direcciones. Nunca olvidaré que me arrancabas una sonrisa con cada mirada que cruzábamos.

Nunca olvidaré que lloré en la despedida como lloro siempre. Y luego, llegó la primer carta que atesoré, y las noticias fueron y vinieron, hasta que por algún motivo nos perdimos en el tiempo.

Y llegó la edad del Facebook y te busqué sin éxito. Nunca olvidaré que una tarde gris alguien me llamó y me pasó tus datos porque me estabas buscando, y nos volvimos a ver a los ojos a través de la web cam. Nunca olvidaré la emoción de aquel reencuentro. Verte en fotos y descubrirte ya un hombre, y celebrar que aún conservas las chispas en los ojos que tenía aquel adolescente que me recibió en Peñaflor.

Y pasaron los años, Ismael, nos pasó media vida sin darnos cuenta, más juntos, más lejos, pero siempre en el corazón. Y empezó la cuenta regresiva para darnos ese abrazo que nos debemos, que tanto soñamos, que nos emociona.

Como todo lo que se vincula con el Encuentro aquel que nos cambió la vida a todos, no tengo palabras para decir lo que siento. Sólo quisiera acelerar el tiempo para que llegue el día del reencuentro. Quiero gritar y que todos se enteren mi emoción. Hemos compartido media vida juntos pese a la distancia, y ahora nos toca volvernos a encontrar.

Como el zorro del Principito, sabiendo que vas a venir ya empiezo a ser feliz. Como el zorro del Principito, sé que en su momento voy a llorar. Pero como él voy a ganar, en las estrellas que son las luces de tus ojos, y en los recuerdos que los nuevos días juntos me permitirán atesorar.

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La vida es un milagro

“Todos llegamos al mundo en la luz de una panza”
Murga Agarrate Catalina

Después de tanto esperar, de tanto tejer, de tanta ansiedad por conocerlo, llegó Felipe. Pesó 3,500 Kg, y se apareció en el mundo exterior a la panza tres semanas antes de los pronósticos, el sábado pasado por la tarde.

Hacía tiempo que todas íbamos a ver a Pau a la casa porque estaba muy panzona; pero cuando las chicas durante la semana me dijeron “nos juntamos el sábado”, yo pensé: “¿para qué, si va a llegar Felipe? Vamos a tener que suspenderlo.” A veces uno tiene su costado brujo.

Cuestión, el domingo fuimos a conocerlo con Nati. ¿Cómo cabía hasta ayer dentro de la panza? Lo miraba dormir, las manitos tan chiquititas, esos deditos finos finos finos… Carita estirada, rosada, con esa pequeña nariz como botón. Y nació con tanto pelo rubio!!

Me emociona ver a mi amiga tan madraza, cómo hay cosas del instinto… cuando Felipe está inquieto porque extraña la panza, ella lo acurruca sobre su pecho, lo envuelve como para que esté tranquilo, y el pequeñito duerme tranquilo allí abrazado por mamá.

Es un milagro la vida, nacer unos de otros… que ese ser chiquito e indefenso termine siendo un ser grande como nosotros…

Y sabe Dios que Felipe me conmovió desde el día en que Pau me dijo que estaba embarazada. Sabe Dios que fue el primer niño en el mundo al que recibo con alegría y emoción. Que mi natural reacción era decir: “¿cómo se les ocurre tener un hijo??”.

Será que cuando uno ha tenido la familia que tuvo, le da pánico que un hijo pase por lo que uno ha pasado. Se da cuenta todo lo que hay que preveer, todo lo que hay que tener en cuenta, de todo lo que hay que hacerse responsable. Porque ellos no piden venir, y por eso quedan tan indefensos ante las acciones de quienes debemos cuidarlos.

Pero Felipe me conmovió. Cuando supe del embarazo, por primera vez en mi vida pude aceptar la idea de que eso también podía pasarme a mí, y que sería bueno. Cuando lo vi el domingo, me di cuenta que me encantaría que me pasara. No ahora, no en breve, pero si que en algún momento me pase. Y me muero de la impresión ante muchas cosas que sé y quisiera no saber; me muero del miedo de que algo salga mal, pero le pondremos todo el empeño para que salga todo bien. La vida es así… a todos nos toca.

Y no dejo de maravillarme por el milagro de la vida… que de la unión de dos personas pueda surgir un tercero; que cuando hay amor, ese niño es el fruto más puro del amor de sus padres… que ese pequeño ser que cabía en una panza y que está tan indefenso ante el mundo llegue a crecer y desarrollarse en un ser autónomo como somos todos…

Desde que vi a Felipe, a cada persona que veo la pienso niño recién nacido… pienso que todos pasamos por allí, y me emociono mucho. No dejo de maravillarme.

No sé, algo cambió en mí últimamente… y me gusta que así sea…

Para mis amigos

Para todas las personitas que llevo en mi corazón, que son mis amigos porque comparten su vida conmigo, porque vamos abriéndonos camino juntos eligiéndonos día a día. Estén cerca o estén lejos físicamente, siempre estamos juntos en el corazón, y por eso los quiero tanto!! Y basta que haya alguna novedad en la vida para que nos alegremos juntos, para que lloremos juntos, e incluso para que discutamos y nos acaloremos porque parece que no nos entendemos; pero es justo así cuando nos estimulamos a crecer.

Para todos, decía, porque los quiero muchísimo y doy muchas gracias a Dios por el regalo de sus presencias en mi vida… aquí va este texto!! Con todo mi amor!!

Necesito de alguien
que me mire a los ojos cuando hablo.
Que escuche mis tristezas y neurosis con paciencia
y aún cuando no comprenda,
respete mis sentimientos.

Necesito de alguien
que venga a luchar a mi lado sin ser llamado.
Alguien lo suficientemente amigo
para decirme las verdades que no quiero oír,
aún sabiendo que puedo irritarme.

Por eso, en este mundo de indiferentes,
necesito de alguien que crea en esa cosa misteriosa,
desacreditada, casi imposible:
la amistad.

Que se obstine en ser leal, simple y justo.
Que no se vaya si algún día pierdo mi oro
y no pueda ser más la sensación de la fiesta.

Necesito de un amigo que reciba con gratitud
mi auxilio, mi mano extendida,
aún cuando eso sea muy poco para sus necesidades.

No pude elegir a quienes me trajeron al mundo,
pero puedo elegir a mi amigo.
En esta búsqueda empeño mi propia alma,
pues con una amistad verdadera,
la vida se torna más simple,
más rica y más bella…

Charles Chaplin

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Otro texto sobre la amistad

Recuerdos en movimiento

Sin duda que el terremoto de Chile fue el tema de la semana; ahora que sé que todos mis amigos están bien me quedo un poco más tranquila, pero la verdad que da mucha tristeza ver lo que pasó y lo que está pasando. Ver la gente en la calle, sin casa, los saqueos por la falta de comida y agua… traté de no ver televisión, pero lo que vi me alcanzó para imaginar el resto.

Y pensé en todos aquellos sitios que caminé, en los que pasé días felices, en donde espero vivir algún día… pensé en mis amigos y sus familias, pese a que ellos dicen que están bien, que sus casas están en pie, y que han sufrido solo “daños materiales”… pensé y pensé y un solo sentimiento me nació: impotencia. Quisiera estar allá dando una mano, conteniendo, ayudando a limpiar y reconstruir; pero estoy acá tan lejos…

Pensé en las veces que dije: “voy a ir a visitarlos” y por una u otra cosa la prioridad siempre estuvo puesta en otro lado. Y ahora ¡qué cerca estuve de perderlos para siempre! Como se perdió el campanario de Arauco, que había resistido al terremoto del 60…

Los miro desde acá y siento una profunda tristeza; sin embargo ellos me consuelan y dicen con serenidad que están acostumbrados a esto. Tal vez por eso estaban preparados y la tragedia no fue mayor, porque ¡pucha que fue fuerte el asunto! Lo que me impactó fue el poder del Facebook, de internet… nos mantuvimos todos comunicados, intercambiando noticias, fotos, relatos, testimonios, palabras de aliento, y así el mal trago pasó de mejor manera.

Cuando uno anda por Chile, sobre todo por el sur, los testimonios del terremoto de 1960 saltan a cada paso. En algunos lugares, casi como marcando un antes y un después en la historia de la zona. Creo que para los lugares queridos que tengo en Chile pasará lo mismo con este nuevo sismo.

La primera vez que alguien me habló del terremoto más fuerte que se tenga registro en el mundo fue cuando llegué a Arauco y me dijeron que el campanario era un sobreviviente de aquel sismo. Se había caído toda la iglesia, excepto los pilares de la nave central y el campanario, que milagrosamente quedó parado y se convirtió en un símbolo de Arauco. Hoy, lamentablemente, el campanario se cayó…

Luego fue en Lota. El palacio de los Cousiño, enclavado en medio de los jardines que recibió doña Isidora como regalo de su marido, era de un esplendor inigualable. Como tantos edificos, se perdió en aquel terremoto. Cuando estuve en el Parque de Lota, sobre los terrenos donde estaba aquel magnífico edificio había un rosedal. La abuela de Ethel nos dijo que ella paseaba alrededor de la casa con su marido cuando eran novios, y que hasta tenían fotografías. Siempre queda el recuerdo.

En Chiloé los testimonios se multiplicaron. Ellos estuvieron más cerca del epicentro en el 60 que mi querida VIII región, que sufrió más en este 2010. En el micro llegando a Ancud, el señor que se ofreció a ayudarme señaló el “río” Pudeto y me dijo “esto era un río de verdad antes del terremoto; el puente era cortito. Durante el terremoto el terreno se hundió y ahora es esta entrada de mar, pero le seguimos diciendo río”. El puente sobre el Pudeto debe tener más de un kilómetro de extensión actualmente.

En Chiloé cuando hablan de “el terremoto” es una referencia inequívoca a 1960. Hubo otros, pero ninguno como aquel. Hay testimonios de vecinos que dicen haber visto como la tierra se abría, se tragaba a tres vecinos y se volvía a cerrar. Me pregunto cómo se recuperaron de una visión tan horrorosa…

Fue en esa época cuando las iglesias de madera construídas por los jesuitas mostraron su nobleza: aún las más antiguas resistieron, tal vez perdieron algunos campanarios. La única que sufrió daños estructurales fue la de Ancud, que hoy no existe. Dicen que era majestuosa, y que en realidad podría haberse restaurado. Sea como fuere, está perdida.

En la Isla Grande también son muchos los testimonios de los tsunamis que vinieron a la cola del sismo; pero cuando algún viajero llega desde Valdivia, trae las historias de un pueblo que tras el violento sacudón tuvo que refugiarse en los cerros escapando del maremoto. Me contaban quienes caminaron la ciudad que en algunos lugares aún está la marca de las olas en la pared de las casas.

Imagino que estas historias se multiplicarán tras este terremoto ocurrido hace unos días. Imagino que para muchas personas en la VII y VIII región, el terremoto marcará un antes y un después. Quedarán visibles las huellas en el terreno, como las de su predecesor, y Chile se levantará nuevamente, como lo hizo 50 años atrás.

Creo que estas son las cosas que marcan el temple de un pueblo. Siempre me pregunté de dónde venía el aplomo y el patriotismo de los hermanos trasandinos, y creo que estas dificultades son capaces de fortalecer el espíritu de un pueblo. Desde aquí los miro,  hago mis oraciones por los que están sufriendo, los admiro como pueblo, miro mi propio país y sus terremotos políticos , rezo por la gente que también sufre a causa de ello y pienso: “cuánto nos falta por aprender!”.

Instantáneas del 2009

Cuando falta algo más de tres horas para terminar el año, y antes de que mi madre avise que está la cena, dejo constancia aquí de lo que fue este año en mi vida. Un año en el que quedamos a mano, sin grandes logros ni grandes pérdidas, sin avanzar pero sin retroceder. En paz.

Pero este año tuvo una nota especial. Hoy puedo mirar literalmente atrás y ver una sucesión de pequeñas instantáneas de lo que fue el 2009, todo lo que hice, todo lo que pasé. Lo especial de este año fue el proyecto “365 días, 365 fotos” al que autotitulé “Ojos que ven, corazón que siente”. El proyecto tenía objetivos y fines concretos, a los que añadí los míos propios. Algunos se dieron, otros no, pero lo que si puedo decir es que el proyecto me sorprendió de muchas y gratas maneras. El responsable de esta nota discordante fue Damián, que me comunicó la idea; y en este camino en que me acompañaron todos mis amigos, encontré una compañera de ruta con quien cambiar las opiniones de las fotografías y en quien hallé una persona excelente con quien espero mantener contacto. Gracias Chiruste por todo!!

Gracias a Dios mis amigos me acompañaron este año que fue un tanto difícil; son ellos el espejo en el que me miro, y al verlos ya conviviendo en pareja, teniendo hijos, siento el impulso de romper el estancamiento y salir adelante. Por ello, aparecen como protagonistas del proyecto.

Con Paula, las idas a Avellaneda, por las charlas entre negocio y negocio, mientras regateamos y vemos cosas lindas.  También en el combate abierto contra las cucas, la mudanza en etapas, el festejo del 9 de Julio y el juntarnos a comer. La sorpresa: se ha revelado como una espléndida asadora!!

Con Nati, las largas charlas sobre las desventuras del amor, sobre cómo sentirse bien con una misma, la escapada a San Clemente en Semana Santa para tener unas minis vacaciones en la playa.

Con Vero las horas de estudio en la cocina de su casa, las salidas al cine y al teatro, solas o en compañía, frustradas o no, las peripecias marplatenses (con pinchadura de caño y todo), en fin, un sinfin de situaciones en esta amistad que crece y se fortalece rápidamente. Gracias a Dios, supimos cerrar juntas y a tiempo un ciclo , no sin cierto dolor, porque ese grupo fue el que dio el espacio en el que nació nuestra amistad.

Con Marie las largas horas al teléfono, acompañarla en los Quitapenas, verla encarar el proyecto de convivir, las aventuras con el micho O’Malley y en las escuelas privadas… Siempre intercambiando ideas, estrategias…

Con Florcita los mates en la plaza, las idas al Shopping de Caballito, las salidas del profesorado caminando por Corrientes, y siempre riendo, tirando para adelante, abriéndonos camino; también la sorpresa de brindar con Coca Cola porque María será mamá, y el apoyo que recibí de ella cuando se me hacía cuesta arriba rendir las materias…

Con Marce, que en una distancia real pero una cercanía virtual, nos ayudábamos mutuamente para salir adelante e ir metiendo materias una a una.

Con Damián, que siempre está, que no sólo es el responsable de mi proyecto 365 sino que actuó valientemente de bombero y que me hizo reir como siempre. Gracias!! Y quedan pendientes los Peter’s para este año nuevo.

Con Ivi y la llegada de su Valentín.

El reencuentro con Valeria, a la espera de Emiliano, siempre recordando (es inevitable entre nosotras) la magia del Encuentro Continental

Con algunas de ellas compartimos momentos especiales, como el último recital de los Piojos con Vero y Nati, abrigadas con más ropa de la que nos pusimos nunca.

Hubo grandes ausencias… hubo que acompañar a mi tía, la falta de mi tío se sintió mucho. También hubo grandes decepciones, personas que llegaron tan intempestivamente como se fueron, personas con las que lo más saludable fue distanciarse… Siempre quedarán (gracias a Dios) los buenos recuerdos.

Con mis padres, en especial con mi papá, vivimos un episodio singular que no creí que me fuera a llegar tanto: el sepelio del ex Presidente Raúl Alfonsín. Mi padre, que estuvo en la plaza el día del cierre de campaña allá por 1983, lloró al ver pasar el cortejo… una imagen imborrable. Y yo recordé muchas cosas,  entre ellas aquella mañana de noviembre en que nos visitó en la escuela como un gran padre más que como un ex presidente…

La escuela fue la gran decepción. Si bien anduve en las escuelas públicas, con sus virtudes y defectos, mi mayor carga estuvo en aquella escuela de la cual salí. Las satisfacciones vinieron del lado de los chicos, pero la actitud de los adultos me hizo repensar muchas cosas. Rescato que me mantuve incólumne a la presión y que sea historia o geografía, siempre cumplí mis tareas a conciencia.

Dos ángeles más tiene el cielo, dos ángeles que eduqué, que conocí, con los que compartí. Una vez más, reitero la importancia de participar y construir justicia. Sole y Luquitas, nunca los olvidaré!!

En el profesorado tal vez haya tenido los mayores logros, tras trastabillar vencí los cucos y rendí también las prácticas con un grupo de verdad amoroso!! Ahora estoy a dos del título, y egreso en paz tras poner en caja al Centro de Estudiantes.

Palabras aparte merece el hecho de la mudanza; no fue poco, el edificio está lindo pese a los esfuerzos de los inadaptados de siempre, pero no nos identificamos en él: los recuerdos de todo el camino recorrido quedaron en el antiguo edificio. Cosa del destino, como un presagio divino, me tocó hacer las prácticas en el viejo edificio, en el pasillo que tanto recorrí estos últimos 10 años. Semana a semana veía los restos de nuestra presencia allí y sentía un escalofrío.

Aprendí mucho también con el cambio de ritmo que me puso el esguince de tobillo, que hoy por hoy es una lucha sin cuartel contra la parte de mí que se resiste a avanzar.

Y después, ese cúmulo de pequeñas cosas… mis gatos, Peluche que ya no está (y que extraño cuando abro la puerta y no se me mete), la pileta, la cocina, los pequeños gustos que rayan ya con el vicio, los absurdos de la vida cotidiana

Así pasó mi 2009 ilustrado, moviéndose con lentitud al paso de mi bota ortopédica, librando batallas, ganando muchas de ellas, pero siempre sacando fotos y con muchos proyectos para el año que se inicia.

Gracias a Dios y a todos los que lo hicieron posible!!

Reencuentro

“Al fin el tiempo nos reunió
como a planetas que orbitan”

Te conocí – Ismael Serrano

Todos los mensajes que giran en torno al Encuentro Continental de Jóvenes son emocionantes, pero hubo uno que me conmovió especialmente que fue el de Matías, un comentario super largo en el que contaba su vida, después de Chile,  su experiencia en el Encuentro y que cerraba diciendo:

se que los voy a dejar con ganas de mas, porque estas cosas no nos aburren, al contrario, ustedes saben de lo que hablo, solo nosotros podemos entender y sentir lo que siente cada uno de los que cuenta experiencias vividas en este encuentro. Sabe Dios por que estas cosas suceden, a lo mejor el futuro no muy lejano de nuestro continente esta en las manos de todos los que hicimos este Encuentro, ojala asi sea…

Yo no podría haberlo dicho más claro. Y Dios sabe lo que he trabajado para que todos se reencuentren con sus familias, con sus amigos, con sus comunidades, con las personas con las que vivimos esos días maravillosos. Porque sé que a quienes estuvimos allí, nos conozcamos o no, nos une un lazo tal que no existen palabras para describirlo.

Quiero contar hoy que me llegó el turno del reencuentro. Sucedió el sábado a la tarde, cuando estaba ofuscada, con mi tobillo esguinzado y la esperanza de que “algo me erice la piel y me rescate del naufragio” al decir de Ismael Serrano. Y ese algo fue un llamado telefónico.

“Mirá, vos no me conocés, yo no te conozco tampoco, pero me llamo igual que vos, Nora R. Te llamo porque me ubicó un chico de Chile que en realidad te está buscando a vos, dice que se conocieron en un encuentro de jóvenes, se llama Ismael P.”

Y se me erizó la piel, y se me llenaron los ojos de lágrimas (como ahora que lo escribo y como cada vez que lo conté) y me tuve que sentar (y no por el tobillo, que en ese momento desapareció de mi mundo)… porque también hacía tiempo que venía buscando a Ismael…

Siempre me pregunté qué habría sido de él y me lamentaba de perder el contacto por carta. Lo conocí el día de la acogida, cuando me acompañó con los bolsos a la casa que me habían asignado. Y la semana pasada lo estuve buscando sin éxito con el Facebook… y fue él el que tuvo el coraje para pedirle a la Nora R. que encontró si me podía llamar…

Lo cierto es que quedé en blanco frente a la pantalla de mi mail, con el cursor titilando… imagínense lo raro que es eso cuando sostengo este blog… Así que me remití a agregarlo al Facebook… Me escribió el domingo, y yo seguía llorando!! y vi sus fotos, y seguí llorando emocionada!!

El tiempo ha pasado, la foto que tenemos juntos muestra a dos niños de 16 años; hoy lo veo en sus fotos y es todo un hombre. Pero en esencia somos los mismos. Eso se notó cuando nos encontramos en messenger, y lo vi por cámara web… sus mismos ojos llenos de brillitos, la misma sonrisa con la que se le ilumina la cara, esa picardía… me agarré a la silla porque mi único deseo era salir corriendo y darle un abrazo, el abrazo que nos debemos hace 11 años. Porque nunca nos olvidamos, y al hablar parece que fue ayer que nos despedimos en Peñaflor.

Ahora también tengo cámara web… no me resistí al pasar por un negocio porque quería que me viera, quería darle a él la felicidad que el me daba cuando yo veía su imagen saludándome en la pantalla. Quería que me viera reir de felicidad, dibujar la sonrisa inevitable que me provoca el hecho de que lo encontré de nuevo.

A través de Ismael me agregó Esteban, con quien nos conocimos menos en el Encuentro pero que ahora tenemos nuestra oportunidad. Y he podido saber de Francisco, a quien también conocí en los días mágicos de Octubre de 1998.

Así que se prolongan los chateos hasta las 3AM y voy media dormida a trabajar, pero profundamente feliz, con miles de sueños y proyectos de reencuentros cara a cara, viajes de vacaciones… y con la esperanza de que pronto, muy pronto, podré mirar a los ojos a mi amigo, que escuche mi propia voz diciendo cuánto lo quiero, y darnos ese abrazo tan largamente esperado.

Para mis amigos

Para mis amigosNo pude hallar mejores palabras que estas para saludar a mis amigos. No son mías, porque yo no podría haberlo dicho con tanta calidad. Es lo que quiero decirle hoy a mis amigos y amigas; pido especial disculpa a mis amigos, porque los dibujos que encontré son todos femeninos… pero todos, amigos y amigas, están en mi corazón. Por eso, estas palabras son para ustedes.

Amiga bailandoSe necesita un amigo.

No es necesario que sea hombre,
basta que sea humano,
basta que tenga sentimientos,
basta que tenga corazón.

Se necesita que sepa hablar y callar,
sobre todo que sepa escuchar.

Tiene que gustar de la poesía,
de la madrugada, de los pájaros, del Sol,
de la Luna, del canto, de los vientos
y de las canciones de la brisa.

Debe tener amor, un gran amor por alguien,
o sentir entonces, la falta de no tener ese amor.
Amiga con floresDebe amar al prójimo y respetar el dolor que
los peregrinos llevan consigo.
Debe guardar el secreto sin sacrificio.
Debe hablar siempre de frente y
no traicionar con mentiras o deslealtades.

No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada.
No es necesario que sea de primera mano,
ni es imprescindible que sea de segunda mano.
Puede haber sido engañado,
pues todos los amigos son engañados.
No es necesario que sea puro,
ni que sea totalmente impuro,
pero no debe ser vulgar.

Amiga hippieDebe tener un ideal, y miedo de perderlo,
y en caso de no ser así,
debe sentir el gran vacío que esto deja.
Tiene que tener resonancias humanas,
su principal objetivo debe ser el del amigo.
Debe sentir pena por las personas tristes
y comprender el inmenso vacío de los solitarios.
Se busca un amigo para gustar
de los mismos gustos,
que se conmueva cuando es tratado de amigo.

Que sepa conversar de cosas simples,
de lloviznas y de grandes lluvias y
de los recuerdos de la infancia.
Amiga felizSe precisa un amigo para no enloquecer,
para contar lo que se vio de bello y
de triste durante el día, de los anhelos
y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad.

Debe gustar de las calles desiertas,
de los charcos de agua y los caminos mojados,
del borde de la calle, del bosque después de la lluvia,
de acostarse en el pasto.
Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir,
no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos.

Se necesita un amigo para dejar de llorar.
Para no vivir de cara al pasado,
en busca de memorias perdidas.
Que nos palmee los hombros,
Amiga pequeñasonriendo o llorando,
pero que nos llame amigo,
para tener la conciencia de que aún estamos vivos.

Vinicius de Moraes

Los quiero mucho, mucho!!!

Gracias por ser quienes alegran mi vida cada día!!

Que Dios los bendiga!!