Media vida después

Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad !

El Principito – Capítulo 21

Media vida hace que nos encontramos, éramos sólo unos adolescentes.

Nunca lo voy a olvidar. Aquella noche Dios me dio una familia que me acogió con amor y tres muchachos que me ayudaron con mis bolsos. Y son cosas de Dios, porque yo no quería que nadie me ayudara y rechacé a varios en mi omnipotencia, pero allí estabas vos, que te quedaste firme y mantuviste tu ayuda. Caminábamos en la noche por las calles de Peñaflor, Paulo hablaba hasta por los codos y vos y Francisco cargaban mi bolso entre ambos.

Nunca lo olvidaré, cada vez que cruzábamos las miradas, que nos saludábamos, que nos volvíamos a encontrar. No recuerdo cuánto hablamos, fueron totalmente intensos aquellos días. Sólo recuerdo que nos tomamos aquellas fotos donde juntos, durante años, sonreimos desde la biblioteca de mi cuarto, y que nos firmamos el Manual del Peregrino cambiando direcciones. Nunca olvidaré que me arrancabas una sonrisa con cada mirada que cruzábamos.

Nunca olvidaré que lloré en la despedida como lloro siempre. Y luego, llegó la primer carta que atesoré, y las noticias fueron y vinieron, hasta que por algún motivo nos perdimos en el tiempo.

Y llegó la edad del Facebook y te busqué sin éxito. Nunca olvidaré que una tarde gris alguien me llamó y me pasó tus datos porque me estabas buscando, y nos volvimos a ver a los ojos a través de la web cam. Nunca olvidaré la emoción de aquel reencuentro. Verte en fotos y descubrirte ya un hombre, y celebrar que aún conservas las chispas en los ojos que tenía aquel adolescente que me recibió en Peñaflor.

Y pasaron los años, Ismael, nos pasó media vida sin darnos cuenta, más juntos, más lejos, pero siempre en el corazón. Y empezó la cuenta regresiva para darnos ese abrazo que nos debemos, que tanto soñamos, que nos emociona.

Como todo lo que se vincula con el Encuentro aquel que nos cambió la vida a todos, no tengo palabras para decir lo que siento. Sólo quisiera acelerar el tiempo para que llegue el día del reencuentro. Quiero gritar y que todos se enteren mi emoción. Hemos compartido media vida juntos pese a la distancia, y ahora nos toca volvernos a encontrar.

Como el zorro del Principito, sabiendo que vas a venir ya empiezo a ser feliz. Como el zorro del Principito, sé que en su momento voy a llorar. Pero como él voy a ganar, en las estrellas que son las luces de tus ojos, y en los recuerdos que los nuevos días juntos me permitirán atesorar.

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11 años…

Rostro de Jesús ECJ Chile 98 - Logo del Encuentro

Tres cosas tiene el amor
que no se pueden olvidar:
que Dios nos amó primero,
que hay que darse por entero
y ponerse a caminar.

En medio de su pueblo Jesús va caminando,
en todos tus hermanos hay huellas de su paso;
si escuchas el silencio su amor está cantando.

Señor, tú me has llamado a ser tu peregrino:
si un paso yo he entregado, tú cien haces conmigo
para anunciar tu nueva: la dicha de ser hijos.

Tu mano me conduce de noche y de día,
llevando tu Evangelio me llenas de alegría,
me alumbra tu Palabra, me sanas las heridas.

Me parece estarlo oyendo como si hubiéramos vuelto ayer. Un canto a voz en cuello, casi desaforado, en la plaza de Peñaflor. Cantar los versos del estribillo con energía contenida, que explotaba en un salto unánime al repetir tres veces “y ponerse a caminar”.

Y este canto se transformó en un himno, en un estilo de vida. Porque el Encuentro (nunca me voy a cansar de repetirlo) nos cambió la vida. Hoy tenemos unos cuantos años más, una historia recorrida, pero me encuentro con Valeria, que pronto será madre, y por esos instantes volvemos a nuestros 16 años… cuando nos encontramos en este canto, el deseo de saltar abrazados y cantar desaforados es el mismo que teníamos bajo los plátanos de la plaza frente a la parroquia.

Agradezco a Dios nunca haber perdido contacto con mis amigas peñaflorinas, con la familia que me acogió, con Paola, que me abrió la puerta para conocer Arauco y plantearme un futuro diferente… Agradezco a Dios el reencuentro con Paulo, Ismael, con Esteban, personas que nunca olvidé y cuya presencia estuvo siempre viva en mi corazón y a quienes espero encontrar cara a cara pronto.

Cuando hice el Cenáculo, nos decían que a los tres días del retiro le seguía el cuarto día de nuestra vida. El Encuentro duró 6 días, más este séptimo día que lleva ya 11 años y que es el resto de nuestra vida. Imposible llegar a Octubre y no recordar el origen de esta marca indeleble que llevamos en el corazón…

Hoy más que nunca celebro haber estado allí… y doy gracias a Dios…

Reencuentro

“Al fin el tiempo nos reunió
como a planetas que orbitan”

Te conocí – Ismael Serrano

Todos los mensajes que giran en torno al Encuentro Continental de Jóvenes son emocionantes, pero hubo uno que me conmovió especialmente que fue el de Matías, un comentario super largo en el que contaba su vida, después de Chile,  su experiencia en el Encuentro y que cerraba diciendo:

se que los voy a dejar con ganas de mas, porque estas cosas no nos aburren, al contrario, ustedes saben de lo que hablo, solo nosotros podemos entender y sentir lo que siente cada uno de los que cuenta experiencias vividas en este encuentro. Sabe Dios por que estas cosas suceden, a lo mejor el futuro no muy lejano de nuestro continente esta en las manos de todos los que hicimos este Encuentro, ojala asi sea…

Yo no podría haberlo dicho más claro. Y Dios sabe lo que he trabajado para que todos se reencuentren con sus familias, con sus amigos, con sus comunidades, con las personas con las que vivimos esos días maravillosos. Porque sé que a quienes estuvimos allí, nos conozcamos o no, nos une un lazo tal que no existen palabras para describirlo.

Quiero contar hoy que me llegó el turno del reencuentro. Sucedió el sábado a la tarde, cuando estaba ofuscada, con mi tobillo esguinzado y la esperanza de que “algo me erice la piel y me rescate del naufragio” al decir de Ismael Serrano. Y ese algo fue un llamado telefónico.

“Mirá, vos no me conocés, yo no te conozco tampoco, pero me llamo igual que vos, Nora R. Te llamo porque me ubicó un chico de Chile que en realidad te está buscando a vos, dice que se conocieron en un encuentro de jóvenes, se llama Ismael P.”

Y se me erizó la piel, y se me llenaron los ojos de lágrimas (como ahora que lo escribo y como cada vez que lo conté) y me tuve que sentar (y no por el tobillo, que en ese momento desapareció de mi mundo)… porque también hacía tiempo que venía buscando a Ismael…

Siempre me pregunté qué habría sido de él y me lamentaba de perder el contacto por carta. Lo conocí el día de la acogida, cuando me acompañó con los bolsos a la casa que me habían asignado. Y la semana pasada lo estuve buscando sin éxito con el Facebook… y fue él el que tuvo el coraje para pedirle a la Nora R. que encontró si me podía llamar…

Lo cierto es que quedé en blanco frente a la pantalla de mi mail, con el cursor titilando… imagínense lo raro que es eso cuando sostengo este blog… Así que me remití a agregarlo al Facebook… Me escribió el domingo, y yo seguía llorando!! y vi sus fotos, y seguí llorando emocionada!!

El tiempo ha pasado, la foto que tenemos juntos muestra a dos niños de 16 años; hoy lo veo en sus fotos y es todo un hombre. Pero en esencia somos los mismos. Eso se notó cuando nos encontramos en messenger, y lo vi por cámara web… sus mismos ojos llenos de brillitos, la misma sonrisa con la que se le ilumina la cara, esa picardía… me agarré a la silla porque mi único deseo era salir corriendo y darle un abrazo, el abrazo que nos debemos hace 11 años. Porque nunca nos olvidamos, y al hablar parece que fue ayer que nos despedimos en Peñaflor.

Ahora también tengo cámara web… no me resistí al pasar por un negocio porque quería que me viera, quería darle a él la felicidad que el me daba cuando yo veía su imagen saludándome en la pantalla. Quería que me viera reir de felicidad, dibujar la sonrisa inevitable que me provoca el hecho de que lo encontré de nuevo.

A través de Ismael me agregó Esteban, con quien nos conocimos menos en el Encuentro pero que ahora tenemos nuestra oportunidad. Y he podido saber de Francisco, a quien también conocí en los días mágicos de Octubre de 1998.

Así que se prolongan los chateos hasta las 3AM y voy media dormida a trabajar, pero profundamente feliz, con miles de sueños y proyectos de reencuentros cara a cara, viajes de vacaciones… y con la esperanza de que pronto, muy pronto, podré mirar a los ojos a mi amigo, que escuche mi propia voz diciendo cuánto lo quiero, y darnos ese abrazo tan largamente esperado.

10 años después

“Los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos”
Ismael Serrano

¡Cómo pasa el tiempo! Se cumplen hoy 10 años de mi llegada a Peñaflor para el Encuentro Continental de Jóvenes. De ese milagro que cambió mi vida para siempre, que me renovó hasta lo más profundo de mi ser.

Vienen a mí evocaciones, mi familia que me acogió con tanto amor, cada uno de los chicos del equipo de servicio, del equipo de seguridad, los peregrinos que conocimos, incluídos los de nuestro propio grupo de pertenencia… Cada vivencia, las diferencias de palabras, las celebraciones, los intercambios, las misas, las canciones… La bóbeda de plátanos primaverales de la plaza de Peñaflor, mis compañeros de ruta: la credencial y el manual del peregrino, nunca estar solo, siempre estar conociendo a alguien, siempre sonreir…

A lo largo de estos años, este espacio ha sido sitio de reencuentro con otros peregrinos, y la impresión que me queda es que para ninguno de los 500.000 jóvenes que estuvimos allí la vida volvió a ser la misma tras aquellos días maravillosos.

En Nuestra Señora del Prado, la parroquia donde estuve, la canción que era como el himno del Encuentro era Tres cosas tiene el amor de Fernando Leiva. Sin embargo, había otra canción que siempre recordé, porque era el reflejo de lo que sentía a cada momento. Pero pese a que mantuve viva la melodía de tantas canciones, de esa no tenía la letra… Retuve solo dos frases cruciales, que resumen lo que fue el Encuentro:

“Bienvenido amigo, Chile te recibe hoy”

“El Espíritu Santo les revelará todas las cosas”

Hace unos días, en la comunidad de Facebook dedicada al Encuentro, dejé mi inquietud al respecto, y Marcelo Andrade Saez me respondió lo siguiente: (gracias!!)

Sucede que cada Región o Diócesis tenía su propio himno. En el cassette que había en Valparaíso, aparecían 3, el de Rancagua, el de Valparaíso mismo y el oficial “En la Senda del 2000”. El de Valparaíso era más o menos así:

Nos hemos reunido todos los pueblos,
en una esperanza, anunciando la paz
bajo el amoooor de Cristo, en este encuentro continentaaal…

Celebrando el año del Espíritu Santo,
hacemos una fiesta celestial
AMÉRICA, UNIDA CANTARÁ
la b
uena nueva que vamos a anunciar.

Coro: Bienvenido amigo Chile te recibe hoy,
Celebremos al Buen Padre y a Jesús el Salvador
y al Espíritu Santo, que nos revelará (a – a)
tooodas las cosas, tooodas las cosas,
Él nos revelará todas las coosas…

Somos la iglesia fuerte que camina
son 2000 años de peregrinar
Y HOY LA JUVENTUD QUIERE FESTEJAR
junto a S
anta María, Madre y Reina universaaal

Las vocales estiradas de acuerdo con la tonada de la canción las aportó Pauli Galleguillo, de la misma comunidad, ¡Gracias!

Creo que esta canción, lo mismo que la oración del Encuentro Continental, refleja lo que fueron para nosotros esos días. Imborrables, indescriptibles. Como me dijeron alguna vez cuando hice el retiro del Cenáculo, no te lo pueden contar, tenés que vivirlo. No existen palabras para describir lo que vivimos. Y, hablando de enseñanzas del Cenáculo, al igual

que en aquel retiro, el Encuentro no tuvo 7 días… hace 10 años que vivimos nuestro 8º día, nuestra vida a la luz de las vivencias de Chile, del Encuentro con Cristo y con nuestros hermanos de América.

Doy gracias a Dios por todo lo vivido… porque sigo repasando en mi mente lo que transitamos y una vez más puedo repetir, sin cansarme, que el Encuentro cambió mi vida.

Álbum de fotos

Relatos de los días en Peñaflor:

—> El viaje y el día de la acogida

—> El día de la(s) buena(s) noticia(s)

—> El día de la solidaridad

Y debo el día del Reino, el día de la vigilia, el día de la Esperanza Joven y el viaje de retorno… en breve lo redactaré, merece la pena ser contado… me rece la pena ser recordado en todos sus detalles!!

Por la magia del reencuentro

¿Te acordás de estas imágenes?

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A mi me ponen la piel de gallina cada vez que las veo. Representan aquel Encuentro que cambió mi vida, todo lo que fue el Encuentro Continental de Jóvenes que vivimos en Santiago de Chile en 1998.

Y recuerdo a menudo, porque he tenido la grata sorpresa de que este espacio figura entre los top ten de google en esta temática… algo que me emociona mucho no por el espacio, sino porque lo que yo siento hacia esos días es compartido, las emociones, la fuerza de las vivencias maravillosas es tan profunda que a casi 10 años de esos días la llama sigue viva, la gente sigue buscando información del Encuentro y así llegan a mi humilde espacio…

Muchos buscan amigos de los que no supieron más nada, y nada puedo hacer lamentablemente… eramos tantos… yo misma perdí el rastro de la gente de Paillaco y de aquella mexicana tan simpática con la que anduve pintando juegos en una plaza.

Uno de los amigos que cayó en mi espacio fue Javier. Y me propuso algo piola, ¿por qué no crear un foro donde todos los que fueron al Encuentro se reencuentren e intercambien? y así nació este foro que hoy quiero presentarles. Nace de la emoción, del corazón, de un recuerdo que sigue vivo, de la llama del amor que encendimos ese día y que no se apagará. Creo que eventos como el Encuentro son algo que hace muy bien a los pueblos de nuestra querida América, pues fomenta los lazos, une, nos muestra la riqueza de la diversidad y a la vez la igualdad de nuestras raices e historias.

Con Javier pensábamos… Tantos hermosos momentos, compartir el día completo, desde la salida del sol hasta entrada la noche… reconocer a Cristo en nuestros hermanos, reir, conocernos… eso fue el Encuentro. Y se cumplen pronto 10 años, por eso surgió la idea de reconstruir lo que fue esa semana, compartir anécdotas, testimonios, la vida que vino después. Y también reencontrarnos, tal vez haya algún amigo que quieras encontrar o que quiera reencontrarse contigo. Sería lindo que podamos reunirnos todos!!

Porque todos los peregrinos lo necesitábamos… ahora es realidad!!
Foro del Encuentro Continental de Jóvenes
 Santiago de Chile 1998
 PINCHA AQUÍ PARA SUMARTE!!

Reencontrémonos… ¡reavivemos la herencia del Encuentro Continental de Jóvenes!

“Cristo tuvo esperanza,
y esa esperanza somos nosotros”
PADRE ALBERTO HURTADO

9º aniversario

Pasaron 9 años. Me detengo, miro hacia atrás… cuántos recuerdos!! Creo que voy a llorar.

Hace 9 años a esta misma hora tal vez estuviera bajando del micro en la plaza de Peñaflor, saludando a todos y esperando para que me asignaran una casa donde compartir esa semana.

Hace 9 años gané una hermana llamada Gabriela, que lo primero que me dijo fue “niña, ¡tu te vienes para mi casa!”. Gané una hermana menor, Katy y una familia que me recibió con todo amor y con quien el vínculo continúa tan afectuoso como siempre.

Hace 9 años encontré un manojo de amigos con quienes comparto, a la distancia, alegrías y tristezas, amigos que sé que están y que recuerdo con amor tanto como ellos a mí. Amigos como Jessica, Patty, Paola… amigos a los que he vuelto a ver más frecuentemente, como Silvia y Paola, amigos que he dejado de ver, como Ismael, Francisco, Paulo, Rossy, amigos que encontré de sorpresa, como Esteban, amigos que gané a través de mis amigos, como Ethel, Mauri, Miguel, Leo, Álvaro…

Hace 9 años me estaba encontrando con parte de mi historia y a la vez estaba construyendo una nueva historia. Porque el Encuentro Continental de Jóvenes me dio nuevas alas, nuevos sueños, nuevos proyectos. El Encuentro Continental de Jóvenes cambió mi vida, me abrió dos mundos nuevos, uno hacia mi interior, descubriéndome y reconociéndome; otro, hacia el futuro, con todos mis proyectos y todas las vivencias que he tenido en los sucesivos regresos.

Este comentario va en honor de los momentos que viví en esos días, de lo que aprendí y de lo que crecí. Va en homenaje también a todas las personas que estuvieron conmigo en ese momento y que son artífices del vuelco que dió mi vida a partir de entonces. Y quiero hacer nuevamente la oración de aquellos días, aquella oración que refleja lo que guía mi vida.

Gracias a Dios por la oportunidad de vivir aquellos días!!

Jesús, Señor, Hermano, Amigo,
Quiero arriesgarme contigo
a vivir mi juventud
siguiendo tu evangelio.

No quiero ser conformista
ni dejarme conducir
por criterios egoístas.

Quiero jugarme entero
por la limpieza del alma,
por el amor verdadero,
por esa santa belleza del universo creado
que nos confiaste a todos para su cuidado.

Y quiero ser caminante, peregrino,
creador humilde, criatura inteligente.

Escojo ir de la mano
con los pobres de la tierra
luchando por la justicia,
por la paz de un mundo nuevo.

Te pido, Señor, tu espíritu,
soplo de tu alegría,
presencia de tu amor
y fuente de mi energía.

Con la ayuda de tu madre María,
mujer de esperanza, servidora creyente.

Amen.

Visitá el foro del Encuentro Continental de Jóvenes!! Reencontrate con aquellos que estuvieron en Santiago al mismo tiempo que vos!! Pincha aquí!!

El ENCUENTRO que cambió mi vida (parte 3 de 5)

Un guasito Dibujo de los niños

Dibujos que me regalaron los niños de la Escuela “El Refugio” de Villa Frei

Aquí estoy de nuevo, fundamentalmente a pedido de Jessica, una de las amigas que hice en esos hermosos días, que esperaba ansiosa la nueva parte de esta saga que vivimos juntas. Jessica: tu amistad da luz a mi vida!! Te quiero mucho!!!

* 8 de Octubre de 1998. Día de la Solidaridad. Aquel día me levanté tempranito y nuevamente Gabriela ya se había ido; ser voluntario de servicio implicaba estar bastante antes que el resto de los peregrinos e irse bastante después… en algún momento le dije a Centu que me parecía que los chicos no disfrutaban del todo el encuentro, y que yo quería ayudarlos… y con su sabiduría y tranquilidad me dijo simplemente que era su forma de vivir el Encuentro. “¿No lo harías vos si el Encuentro fuera en Buenos Aires?” me preguntó, y yo le contesté que “Siiiii!!!! Y con todo gusto!!!!!”, y entonces me dijo que disfrutara y que dejara que ellos hicieran el servicio.

Lo cierto es que desayuné con Katty y mi “mamá” Gabriela un huevo frito mientras conversábamos. Camino a la plaza me encontré con Juancito y caminamos juntos. La misa la presidió Centu, y con su frescura habitual contó un cuento muy conmovedor sobre un hombre que amaba su poncho de lana, tejido por su madre, pero que un día, al ver a un hombre muerto de frío, se lo cedió y partió llorando sin que el hombre lo viera. Tiempo después, cuando terminaron sus días, lo primero que vio en el cielo fue a Jesús que lo esperaba usando su poncho amado. Este cuento inició formalmente el Día de la Solidaridad.

Antes de la misa nos habían repartido cartelitos de colores con un destino: el mío decía “Escuela El Refugio – Villa Frei”. Armamos los grupos y nos dirigimos cada uno a su lugar. En la escuela visitamos las aulas, los chicos eran amorosos y mostraban gran curiosidad por hablar con los argentinos, que éramos como “personajes raros” para ellos. Recibí hermosos dibujos de ellos, llenos de cariño; esos dibujos son verdaderos tesoros de amor para mí. Y como era la víspera del 12 de octubre, participamos del acto escolar. Aquel mediodía fue la primera vez que vi bailar cueca a cargo de los padres de aquel colegio. Luego almorzamos todos juntos en la escuela: sopaipillas (una especie de tortas fritas con zapallo que me parecieron deliciosas!) y porotos con rienda, es decir, guiso de porotos con tallarines

Comida comunitaria en la escuela

Por la tarde nos dedicamos a arreglar la plaza frente a la escuela. Algunos barrían, otros arreglaban los canteros y a otros nos tocó pintar. Personalmente, recibí un tarro de pintura naranja y una brocha y comencé a pintar los juegos del parque mientras charlaba con Cristian, un chileno que escribía poemas. Pero finalmente me apartaron porque estaba más pintada yo que el juego!!! La virgen de mi remera parecía bajo una lluvia de fuego y mis zapatos y jeans nuevos tenían hermosos lunares (mi mamá se enojó mucho cuando los vio). Y ni que hablar mis manos, cara y hasta el pelo!!! En ese momento comencé el contacto fluido con Jessica, quien no solo me ayudó a limpiarme sino que se ofreció a plastificar mi credencial que estaba ya toda ajada… la pobre tuvo que conseguirme cambio de $10.000 por un plastificado de $100… pero ese fue el inicio de una hermosa amistad.

Eduardo y la mejicana haciendo trabajo solidario

Al terminar salimos a pasear con Nancy, Silvina y Segundo, el “papá” de Silvina. Ellas eran las “coladas” de la legión porque en realidad eran de Quilmes y no del decanato Versalles… pero poco importó!!! Segundo nos llevó a conocer la plaza del centro de Peñaflor, la parroquia principal, el centro comercial. Nos llevó a comprar recuerdos y también a comer sandwiches de lomito. Como me había abrasado la cara al sol de los mediodías, compré un sombrero alón de paja con unas flores muy coloridas.

Luego nos fuimos en una liebre a la parroquia, y por el camino se subió Clara. Cada vez que nos encontrábamos con otro peregrino era una fiesta!!! En la plaza ya estaba armada la batucada, y fuimos con ella al nuevo encuentro de oración. Como el día anterior, la “banda argentina” se instaló al fondo. Fue algo super emotivo, que terminó en un abrazo simbólico, todos mezclados y tomados de las manos. Con Juancito nos fuimos al otro extremo del salón, y en cuanto se terminó el gesto, los chicos del sacra desplegaron un mega trapo violeta que decía “Mi Buenos Aires querido” y toda la alegría batuquera comenzó otra vez.

Hubo fiesta en la parroquia luego… y como Cristian me regaló un casette de canciones de amor que me puso muy incómoda, y ante ciertos problemas de los chicos con algunas chilenas que hacía que vinieran corriendo a abrazarnos diciendo “ella es mi polola”, decidí, previa deliberación con Valeria, pedirle a Tebi que fuera mi “pololo de mentira”. Un pololo es un “noviecito”, “amigovio”… ¿cómo definirlo? ¡Es un pololo! Lo cierto es que aquello fue el comienzo de una historia re linda y re loca.

La fiesta terminó y como era tarde, el padre Pedro nos repartió en la camioneta por nuestras casas. Creo que fue el broche de oro. Con la cabina repleta de peregrinos amuchados y la parte de atrás también, recorría las calles de Peñaflor a toda velocidad. Valeria iba sentada en la ventanilla, y a los gritos preguntaba a los de atrás donde vivían y guiando al padre. Pero no solo eran los gritos sino su contenido: “Boluda dónde vivís??? La puta que te parió Melisa, no puede ser que no te acuerdes como ir!!!!!!” En Chile un insulto… es un insulto!!! Y este lenguaje tan explícito hizo que el padre Pedro estallara de la risa. Todos llorando de la risa pasábamos de la Calle Los Rosales en la Villa Los Nogales (que no era otra que la continuación de la Calle Brasil en la Villa San Juan, donde vivía yo) a la Villa Los Rosales buscando la casa de Melisa. Es que al cambiar de Villa las calles cambian de nombre, como si aquí cambiaran en cada barrio… solo que cada villa tiene unas pocas manzanas de tamaño!!! Creo que el único que no rio y que se enojó fue Javier, que consideró que esos gritos eran muy desubicados.

Una vez más, tras cruzar palabras con “mamá” Gabriela y tomar una pequeña once, me desplomé en la cama y tuve sueños felices.

Ese fue el tercer día de aquel Encuentro que cambió mi vida.

Continuará…

* Para seguir recordando:

1. Como comenzó todo: el viaje y el día de la acogida
2. El día de la(s) buena(s) noticia(s)

4. El día del Reino
5. El día de la Vigilia y el viaje de regreso

Álbum de fotos

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