Ser becario Fulbright

Mi delegación

Todo empezó hace unos meses, con una convocatoria por internet. Ofrecían a profesores tres semanas de capacitación e intercambio en escuelas de Estados Unidos. El link comunicaba a un formulario; allí había que hacer un detalle de la historia académica y laboral, y en 500 palabras explicar por qué considerábamos importante la beca.
Según supe, más de 5000 docentes contestaron el cuestionario. Luego, cada provincia evaluó a sus propios postulantes, y eligieron 25 cada una, que se los elevaron de nuevo al Ministerio de Nación. Los seleccionados tuvieron una entrevista que terminó definiendo los finalistas para cada jurisdicción.

Y si, primero encontré mi nombre en una lista del acta de selección. Quedé paralizada, y lo primero que pensé fue: “voy a poder contar en el aula cómo es Estados Unidos”. Luego vino la euforia. En los días sucesivos todo era virtualidad: documentación para la visa, los pasajes… pero no nos veíamos aún las caras.

Hoy nos reunimos en el Ministerio de Educación. Eramos 200 docentes de todo el país (el viernes se habían juntado los otros 200), felices porque habíamos sido elegidos para una beca en Estados Unidos. Nos mirábamos, sonreíamos, y luego venían las preguntas de rutina: “¿de dónde sos? ¿en qué nivel trabajás? ¿a dónde vas?”. Porque somos entre 15 y 20 de cada jurisdicción; de inicial, primaria, secundaria, educación técnica y formación docente; docentes, directivos, supervisores; y nos toca en grupos que van a Los Ángeles, San Francisco, Ohio, Michigan, Virginia, Carolina del Norte, Texas o Arizona.

Nos encontrábamos por primera vez, y pese a que todo el mundo nos felicitaba, nos costaba creer que era cierto. Todos parecíamos preguntarnos dónde estaba el truco, que nos iban a pedir a cambio. Pero no, nos dijeron que nos eligieron porque saben que lo que aprendamos lo vamos a capitalizar. Ahí sonó una frase que me quedó resonando:

“Les damos esta beca por lo que ya son, por lo que ya hacen”.

Creo que terminamos de entender y de dimensionar la importancia de ser becarios y el privilegio que significa cuando nos contaron sobre el origen del Programa de Becas Fulbright. Resulta que no es una comisión más, una fundación más. Se trata de uno de los programas de becas de mayor prestigio internacional. Nació en Estados Unidos, en 1946, por propuesta de un senador de Arkansas llamado William Fulbright. En ese contexto de posguerra, la iniciativa buscaba fortalecer los lazos de amistad entre las naciones, generando intercambios educativos a nivel mundial.

La idea al inicio pareció descabellada: ¿¡cómo un gobierno iba a pagar por mandar estudiantes al extranjero, y sobre todo, por traer estudiantes a estudiar en su pais!? Sin embargo, se llevó a cabo. Hoy son alrededor de 250.000 los becarios que han sido favorecidos a lo largo de la historia del programa, del cual participan 140 países en el mundo. Ser becario Fulbright es una distinción muy importante a nivel mundial, ya que se sabe que las elecciones de becarios no responden a amiguismos o acomodos sino a un estricto mérito personal, que se vincula a un desempeño académico y profesional de excelencia.

Así que llegué a casa contenta, a empezar a hacer las valijas, con mi celular que no para de sonar, porque los otros miembros de mi delegación están regresando a sus provincias tan felices como yo. Ahora a enfrentar el vértigo antes de viajar, y a disfrutar de nuestro curso de 40 horas en la universidad, las 60 horas de práctica e intercambio docente allá, y las salidas culturales que tienen preparadas para nosotros.

Estados Unidos, vamos para allá!!

Salimos en los diarios!! En La Nación y también en Infobae

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Frases célebres 2015

Horas de corrección

Por fin, terminó este 2015 escolar. Fue un año intenso, difícil, donde hubo que dar batalla, pero siempre con ganas y con alegría.

Para terminar este año riendo, he aquí las frases célebres. Leerlas en el aula en Noviembre, como regalo de despedida, y que los chicos se rieran de ellos mismos fue una de las cosas lindas que me quedan del año.

Aquí van, esas respuestas que me sacaron una sonrisa en las horas de corrección de este año (que fueron muchas). Que las disfruten!!

Economías de enclave

Son recursos naturales los árboles, el chicle y el plástico. Algunos árboles tardan más de 3 años en crecer, al chicle le tienen que poner una sustancia por que tarda mucho en que se humedezca y por eso le ponen una sustancia para que se desarme y las botellas de plástico algunas se pueden renovar que son las retornables.

– Profe, ¿cómo se dice pedofilia al revés?
– (?!?!?!?)
– ¡Porque me encanta esa preceptora!

África es un país bajo de recursos, el cual padece de una línea telefónica casi inútil utilizada para llamar ambulancias, etc.

A una misma latitud podemos encontrar distintos tipos de clima porque no todos están a una misma distancia del suelo, ya que eso cambia el clima, porque uno que vive más cerca del suelo v a tener mayor clima y uno que vive más lejos del suelo va a tener menor clima, con más viento.

Movimientos terrestres

Graficar los movimientos terrestres y sus consecuencias.

La pasteurización es la forma científica de decir hervir la leche.

En la extracción de la leche no se daña al animal, y en la cría para carne, bueno, sí se lo daña, pero es más por cadena alimentaria que por maldad.

En la producción agropecuaria no todo puede ser felicidad y alegría como la vaca Milka.

Es una pirámide de población donde hay más vida en la juventud y más mortalidad en la vejez.

Venimos con pretensiones

Venimos con pretensiones

En el período colonial, los indígenas se autoabastecían o le vendían a mercaditos.

La desventaja es que el dueño del campo pierde todo poder de decisión ya que la máquina hace todo el trabajo.

Se usan semillas altamente genetizadas.

Los españoles en la colonia empezaron a practicar la aniquilación de los aborígenes.

Como los mosquitos atacan los cultivos, hay que fumigar con insecticidas y herbicidas, pero como son tóxicos, está prohibido fumigar a menos de 15.000 km de los pueblos para que nadie se contamine.

Hasta el año que viene

Hasta el año que viene

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Los chicos crecen

Egresados 2015

Anoche fue el acto de colación académica. El año todavía no termina y el lunes nos seguiremos viendo las caras, pero ayer hicimos la entrega de diplomas. Con muchos de los chicos de esta promoción 2015 nos fuimos cruzando en medio del camino. A algunos los conocí de chiquitos, a otros, cuando ya estaban en años más avanzados. Y es hermoso ver que a tiempo o rezagados, finalmente llegan a ser técnicos, que no se desalentaron en el camino pese a las dificultades, tropiezos y retrasos que pudieron tener. Es en estos momentos que empiezan a aflorar los recuerdos con todos. Mis recuerdos sobre ellos, y lo que más me emociona, los recuerdos de ellos conmigo. Vienen y me los cuentan y me muestran la huella que quedó en ellos del tiempo compartido.

Egresó Fede, que allá en 2010 estaba en 3° año. Recordaba las charlas en los recreos sobre francés, en aquel momento en que yo daba mis primeros pasos en el idioma. Fue en su curso donde surgió lo que después sería un hábito que perduró un par de años: destinar los segundos recreos de los viernes a enseñarles francés para que se levanten chicas. Fede, sin que yo me percatara, siguió por Facebook todos estos años mi francés y me dijo que se alegraba por la experiencia del intercambio con Guayana Francesa.

Egresó Yigue, junto con otros de aquel 3° tan “sacado” a donde llegué a finales de 2012. A donde entré y dije “van a trabajar aunque sea un mes y medio” y con calma pero sin aflojar ni un milímetro los hice trabajar y los asusté con la posibilidad de llevarse la materia aunque sea al final (tanto que Fede me vino a reclamar por qué lo pasé de 10 en los trimestres anteriores a 6 en el último, a lo que respondí que agradeciera porque por su conducta debería haberle puesto menos). Fue Yigue, tres años después, que cuenta: “nosotros hacíamos lo que queríamos con la profesora anterior, y un día entró Nora, con un mapa en la mano, y nos puso a trabajar. Y nosotros nos dijimos: esta mina de dónde salió?”. Así son las cosas.

Egresó Rider, que estaba también en ese 3° año tan ruidoso, y que cada mañana, o cada tarde, cuando nos cruzábamos en el colectivo, me saludaba y se venía charlando conmigo.

Egresó Mauro, a quien conocí en 4°. Ayer finalmente pude conocer a su familia… aquella que él describió después de una clase de migración. Recuerdo cómo se me acercó con los ojos emocionados, y mientras juntaba mis cosas, me dijo con sentimiento: “yo soy eso que usted explicó”. Padre italiano, huído de la guerra y la miseria, que vino a Buenos Aires buscando un futuro mejor. Madre salteña, que se trasladó a la gran ciudad escapando del hambre y la desocupación, que vivió en lugares precarios y se abrió camino para progresar. Ambos formaron familia, y él es el resultado. Se había emocionado con mi clase porque se había sentido reflejado, tal vez comprendió finalmente sus raíces y su historia familiar. Y yo me alegré que se fuera contento, conmovido, que lo que aprendió lo haya movilizado y le sirva de verdad, aunque sea para entenderse mejor a sí mismo, lo cual no es poco.

Y me guardé para el final a los más emocionantes, porque ayer recibieron su diploma los chicos que entraron conmigo a la escuela, aquellos que en el año 2010 estaban en 1° año y que, como yo, daban sus primeros pasos en la 35. De ellos guardo los recuerdos más emocionantes, porque los vi crecer más que a los otros: los vi pequeños, asombrados, asustados, aniñados; y ahora los veo hombres y mujeres listos para salir al mundo.

De aquellos dos primeros años de 2010, 1°9° era el más tranquilo. Sentados adelante, Juanse y Julián estaban siempre atentos, siempre con la tarea hecha, siempre participando. Y en los recreos me mostraban música celta, y yo les compartía música francesa. Samuel estaba al costado, callado, pero siempre atento y haciendo esfuerzos enormes por seguirme el ritmo. Más alla, Iván, Tomás y Facundo compartían grupo de trabajo entre el ruido de sus compañeros.

Y también estaba Adriano, con quien al principio tenía siempre el mismo diálogo:

– “recordame cómo te llamás, que me olvidé tu nombre, perdón”.

– “Adriano”

– “Bueno, ahora dejate de molestar a tus compañeros y ponete a trabajar!!”

Y así una y otra vez, hasta que al poco tiempo aprendí que hacía todas sus tareas rápido y luego le quedaba tiempo libre que empleaba en reirse de sus compañeros. Compartiríamos luego 2° y 3° año, y yo comprobaría que esas cualidades no las perdería más. Ayer fue sumamente emocionante entregarle el diploma, después de haber compartido también el espacio de campamento. Y sabiendo (sin que él supiera que yo lo sabía) que para él mi materia era interesante porque yo la hacía interesante… como descubrí una vez en Facebook:

Adriano en Facebook - 2012

Y me guardé para el final la emoción más grande. Porque el otro primer año de 2010, 1°8°, si no fue el curso más terrible que he tenido pega en el poste. En primero siempre hay chicos “deambuladores” que no se quedan sentados, ¿pero 5? ¿y todo el año? En ese curso el ruido era infernal, tratar de trabajar algo también, y yo terminaba siempre mirando al fondo, a las dos chicas que desde allí copiaban, trabajaban y me trataban de escuchar. Como suele suceder en los grupos donde hay mucho lío, pocas veces logré llegar hasta ellas para hacerles un seguimiento más personal. Y si bien yo sabía que iban bien, muchas veces pensé: “pobres chicas, tratando de estudiar en este desastre, y yo que no logro generar el clima de trabajo que necesitan”. Tiempo después, Eliana me diría que ella pensaba desde el fondo: “pobre profe, tratando de dar clase en este desastre”. Con Eli compartimos el campamento también, la habitación, las charlas, los días de la toma de la escuela… Hoy ver lo que pasó con aquel 1°8° me emociona mucho… porque quienes llegaron a recibir su diploma ayer fueron, justamente, Eliana y Jazmín en automotores, y Jonás por computación. Por ahora es todo. Algunos más, con suerte, vienen un poco más rezagados. Y es significativo en esta escuela casi de varones, como ellas dos, remando contra las dificultades de la vida, llegaron. Eliana como mejor promedio, mejor compañera y abanderada. Un orgullo total, son dos campeonas.

Hoy despedimos a los egresados. Ellos dejan recuerdos imborrables, y se llevan recuerdos imborrables también. Y aunque nos da nostalgia, la vida del docente es así, y este es un momento de alegría, de ver concretado el trabajo que hicimos todos juntos, nosotros y ellos. Uno los acompaña un tramo del camino, y después los ve volar. Este centenar de chicos que egresó ayer de la 35 es otro puñado de esperanzas que lanzamos al mundo, y siento que cada uno es el sueño de un mundo mejor. Suena raro, sabiendo que vienen muchos más atrás, pero sinceramente, los vamos a extrañar!!

La Guyane dans mon coeur

Échange avec Guyane Française

Échange avec Guyane Française

Je vais écrire en français parce que c’est la langue dans laquelle tout celà c’est passé. À ce moment, les mots qui sortent de mon coeur sont toutes en français. Cependant, je vais faire une traduction à l’espagnol desous pour ceux qui voudraient partager mon histoire dans cette langue (et pas seulement pour ceux qu’en auraient besoin).

C’est alors qu’apparut le renard.

-Bonjour, dit le renard.

-Bonjour, répondit poliment le petit prince, qui se tourna mais ne vit rien.


-Je suis là, dit la voix, sous le pommier.

-Qui es-tu? dit le petit prince. Tu es bien joli…

-Je suis un renard, dit le renard.

-Viens jouer avec moi, lui proposa le petit prince. Je suis tellement triste…

-Je ne puis pas jouer avec toi, dit le renard. Je ne suis pas apprivoisé.

-Ah! Pardon, fit le petit prince.

Mais après réflexion, il ajouta :

-Qu’est-ce que signifie “apprivoiser”?

[…]

-C’est une chose trop oubliée, dit le renard. Ça signifie “Créer des liens…”

-Créer des liens?

-Bien sûr, dit le renard. Tu n’es encore pour moi qu’un petit garçon tout semblable à cent mille petits garçons. Et je n’ai pas besoin de toi. Et tu n’a pas besoin de moi non plus. Je ne suis pour toi qu’un renard semblable à cent mille renards. Mais, si tu m’apprivoises, nous aurons besoin l’un de l’autre. Tu seras pour moi unique au monde. Je serai pour toi unique au monde…

-Je commence à comprendre, dit le petit prince. Il y a une fleur…je crois qu’elle m’a apprivoisé…

[…]

Mais le renard revint à son idée :

-Ma vie est monotone. Je chasse les poules, les hommes me chassent. Toutes les poules se ressemblent, et tous les hommes se ressemblent. Je m’ennuie donc un peu. Mais si tu m’apprivoises, ma vie sera comme ensoleillée. Je connaîtrai un bruit de pas qui sera différent de tous les autres. Les autres pas me font rentrer sous terre. Le tien m’appellera hors du terrier, comme une musique. Et puis regarde! Tu vois, là-bas, les champs de blé? Je ne mange pas de pain. Le blé pour moi est inutile. Les champs de blé ne me rappellent rien. Et ça, c’est triste! Mais tu a des cheveux couleur d’or. Alors ce sera merveilleux quand tu m’aura apprivoisé! Le blé, qui est doré, me fera souvenir de toi. Et j’aimerai le bruit du vent dans le blé…

Le renard se tut et regarda longtemps le petit prince :

-S’il te plaît…apprivoise-moi! dit-il.

-Je veux bien, répondit le petit prince, mais je n’ai pas beaucoup de temps. J’ai des amis à découvrir et beaucoup de choses à connaître.

-On ne connaît que les choses que l’on apprivoise, dit le renard. Les hommes n’ont plus le temps de rien connaître. Il achètent des choses toutes faites chez les marchands. Mais comme il n’existe point de marchands d’amis, les hommes n’ont plus d’amis. Si tu veux un ami, apprivoise-moi!

-Que faut-il faire? dit le petit prince.

-Il faut être très patient, répondit le renard. Tu t’assoiras d’abord un peu loin de moi, comme ça, dans l’herbe. Je te regarderai du coin de l’oeil et tu ne diras rien. Le langage est source de malentendus. Mais, chaque jour, tu pourras t’asseoir un peu plus près…

[…]

Ainsi le petit prince apprivoisa le renard. Et quand l’heure du départ fut proche :

-Ah! dit le renard…je pleurerai.

-C’est ta faute, dit le petit prince, je ne te souhaitais point de mal, mais tu as voulu que je t’apprivoise…

-Bien sûr, dit le renard.

-Mais tu vas pleurer! dit le petit prince.

-Bien sûr, dit le renard.

-Alors tu n’y gagnes rien!

-J’y gagne, dit le renard, à cause de la couleur du blé.

[…]

C’est incroyable… on étudie la geographie, on apprend les pays et ses capitales comme s’il étaient vides. Guyane Française, capital: Cayenne. C’est tout. Et la Guyane Française n’était pas qu’un petit territoire au nord de l’Amérique du Sud, à côté des autres Guyannes (Anglaise et Hollandaise), dont on ne savait pas souvent laquelle est laquelle (et en fait, on ne s’interesse pas beaucoup à l’apprendre).

Et un jour, tout est changé. Il apparaître à l’école un professeur qui nous avait choisi pour faire un projet d’échange. J’ai dit oui sans rien penser, c’est comme ça: s’il y a un projet interessant, j’y serai entière. En plus, c’était une opportunité unique de parler cette langue que j’adore.

Il y a eu des personnes qui m’ont dit que j’étais folle. Que je ne devais pas le faire. À la fin j’ai fait ma choix, j’ai pris le défi et je n’ai rien à regretter. J’ai tout à fait gagné.

Bien sûr, j’ai dû beaucoup travailler. Au début, j’avais deux garçons accueillis dans ma petite maison et deux plus pour dinner après le travail de la journée. Après, on a voyagé à Mar del Plata et Balcarce pour la course du Défi Eco. Il fallait parler français au même temps qu’espagnol, alors, je finissais la journée en parlant français aux argentins et espagnol aux guyanais (et je n’ai pas été la seule avec ce problème…), et tous se moquaient de la situation parce que, oui, bien sûr!! Elle était vraiment drôle.

Malgre tout le travail, le froid, sommeil, la fatigue, j’ai eu les jour les plus heureux depuis longtemps, et je peux assurer sans aucune doute que je le ferais à nouveau une et cent mille fois plus.

Et bien que je pleure maintenant comme le renard, autant que lui, moi aussi j’ai gagné.

Je gagne avec la rire de tous en courant par la côte à Mar del Plata, dans le vent froid, avec les vestes prêtés par mes frères et les gants multicouleurs.

Je gagne dans la grosse sourire de William qui est apparue dans son visage avant trop serieuse.

Je gagne avec les courses des éleves de tout mon pays après la course officiel, quand les voitures n’avaient plus de batterie et ils jouaient comme enfants, en les poussant dans la rue.

Je gagne parce je sais que rien sera égal dans nos vies.

Et surtout, je gagne parce que maintenant la Guyane Française n’est plus un territoire vide dans la carte. Maintenant c’est pour moi une terre d’affections, une terre pleine de sentiments. Dans la carte de mon coeur, la Guyane est aujourd’hui un territoire que j’aime bien et qui m’a vraiment touchée. Je sais que depuis maintenant, quand je regarde la carte Americaine, mes yeux vont se posser sur ce petit territoire, que je vais me souvenir d’eux et que je vais sourire.

Je gagne toujours. Qui ne fait rien, ne gagne rien. Je suis heureuse de mes larmes, elles me montrent que je suis vivant!

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Frases célebres 2014

Trabajando siempre

Trabajando siempre

Terminado el año, estas son las frases que encontré corrigiendo y que me hicieron reir. Como todos los años, aquí van, como testimonio del año escolar que se cierra. Este año no son muchas… pero valen la pena!!

Cuando las fábricas aumentan, la ciudad se achica.

El bosque frío es de clima cálido y de vegetación.

Selva: lugar de mucha vegetación con poco espacio vacío (porque está todo pegado y lleno de árboles).

La atmósfera hace que el oxígeno quede dentro de nuestro planeta y no se vaya flotando al Universo.

El criador de pollos transforma a los pollos en pollos gordos para venderlos mejor.

Los animales característicos de América del Norte eran los bisontes y en América del Sur las vacas locas.

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Dicotomía

sentadoSiéntate a la orilla del río y verás pasar el cadaver de tu enemigo.

Proverbio  africano

 

 

 

 

 

Que puedo decir, que te doy mi apoyo,
pero que a la vez siento que te metiste solo en ese meollo.
Algunos dirán que es rencor,
yo digo que es memoria del dolor.
Yo estaba allí con ellos, peleando,
apoyando, escuchando, aconsejando.
Y vi a otros participar,
aportar, dialogar, colaborar.
Pero decidiste quedarte solo
ser el líder, el ídolo admirado.
Y así nos quitaste el lugar con artimañas,
con cautela fuiste sembrando la cizaña
y un día ya no pudimos estar más…
Hoy lo miro en retrospectiva
a la luz de las cosas que pasan por tu vida
y mi cabeza piensa que tal vez fue lo mejor:
tal vez así me libraste de tremendo problema,
aunque sé que la amenaza aun pende sobre mi cabeza.
Es inevitable creer que si hubiéramos estado juntos
nadie nos hubiera podido perseguir
o al menos hubiéramos tenido la fuerza
que la unión da para resistir.
Pero decidiste, en tu omnipotencia
comandarlos sutilmente con suficiencia;
con la boca decías que los dejabas pensar
y con las acciones los movías a actuar.
Mi corazón aún sangra la herida
y me duele la satisfacción de sentir que estás pagando
pero tampoco siento la compasión que estoy mostrando.
Que Dios te ayude a hallar la humildad
y que a mi corazón atormentado conceda la paz.
Que el recuerdo, que no se borra
deje de resentir en mi memoria
y que pueda seguir construyendo con energía
el futuro con los chicos que me dan alegría.

El rol de los maestros

Quería regalar este cuplé a los maestros, porque siempre está bueno reírnos de nosotros mismos.

Y sí, somos un poco así. Algunos más, algunos menos, pero la escuela es una institución eminentemente conservadora. Siempre añorando un pasado mejor y suplicando por un alumno ideal tan distinto del alumno real que tenemos.

Ciertamente la escuela es responsabilizada de muchos problemas que, en realidad, corresponden a las familias. El chico carga con unas mochilas de problemas emocionales que hasta al propio Freud le costaría resolver, y nosotros estamos allí tratando de que aprenda una materia… personalmente, a veces me veo a mi misma ante uno de estos chicos y me siento estúpida tratando de enseñarle Geografía si llega a la casa y se encuentra con un drama existencial. Lo que trato de pensar es que si su presente es así, no tengo en mis manos las herramientas para cambiarlo, pero puedo proponerle herramientas para que su futuro sea diferente. Entonces más o menos me consuelo y sigo.

Los pedagogos y sus reformas educativas son un capítulo aparte. La mayor parte de ellos son funcionarios de escritorio que nunca pisaron una escuela y creen que leyendo sobre ella, que teorizando sobre ella, saben más que los que estamos en la cancha. Reinan las desprolijidades, tales como incrementar la carga horaria y pasar un año sin pagarle el incremento a los docentes. Abundan las incoherencias, como querer formar prácticamente un astronauta pero a la vez implementar estrategias para que el chico no “fracase”, es decir, que apruebe a cualquier precio. Y tristemente, en Argentina, los docentes hemos pasado a ser responsables por ley de la repitencia y abandono escolar. Si bien la legislación contempla obligaciones también para alumnos y padres, los únicos responsables de lo que sale mal somos nosotros, como si del otro lado siempre hubiera buena voluntad.

Sin embargo, es cierto que la escuela, en su conservadurismo, se opone muchas veces a replantearse para qué educamos. Y cuando los chicos nos preguntan para qué estudiar nuestras materias, no falta el que responde “porque está en la currícula y lo necesitás para tener el título”. Gracias a Dios veo cada vez más docentes que se animan a la tarea de educar para que los chicos piensen, creen… que sean personas reflexivas y no meros repetidores de fórmulas. Que puedan solucionar problemas por sí mismos sin esperar que otro aporte la respuesta ya masticada. Que puedan interpretar el mundo en el que viven y comprender su lugar en él. Y que saben explicárselo cuando ellos preguntan el para qué están aprendiendo eso.

Cada vez más el chico es disciplinado porque comprende que es útil lo que hace. Cada vez más el chico se esmera cuando ve esmero y valorización de lo que se enseña del otro lado. Cada vez más disciplina más una buena clase que una buena sanción. Y no digo que las sanciones no hagan falta, porque a veces es necesario marcar un límite; digo simplemente que ya no somos autoridades porque tenemos poder, sino simplemente porque tenemos saber. Estamos más desarmados, es cierto, pero a la vez tenemos el arma más poderosa y útil de todas.

Vale para reflexionar; y aún así, sé que nos seguiremos quejando, sé que seguiremos añorando el pasado, sé que seguiremos pidiendo ese alumno ideal tan diferente del real. Pero aún así, sé que muchos de nosotros seguiremos tratando de trabajar con paciencia y sobre todo con mucho amor por la tarea, seguiremos replanteándonos por dónde salir y apostando por los chicos, que es, aunque suene trillado, apostar por nuestro propio futuro.