El cambio en nosotros mismos

Cuarentena, día 12.

Hoy hablé con Laura, preceptora de la escuela, psicóloga. En este hábito que se va generando en mi rutina cotidiana de la cuarentena de contactar un par de personas que aprecio por día para ver como están, hoy le tocó a ella.

La charla fue super rica y profunda, y me dejó pensando en un montón de cosas, porque creo que nos damos cuenta fácilmente que esto va a cambiar la economía de alguna forma, o al menos va a generar una crisis que estimule un cambio en ese aspecto; creemos el parate representa un respiro para los problemas ambientales (esto no me animaría a afirmarlo categóricamente); pero no nos damos cuenta cuánto estamos cambiando nosotros mismos con todo esto.

Una de las cosas que surgen en el encierro de la cuarentena es aquello que extrañamos del salir, y que se convierte en algo valorado ahora que no está. Las personas que extrañamos, el intercambio cotidiano con los colegas y chicos en la escuela, la travesía cotidiana en bicicleta por el barrio… todo eso hace falta. También reconocemos todo aquello que hacíamos y que no extrañamos…

En el encierro de la cuarentena nos encontramos con nuestras propias miserias, nuestras dificultades y limitaciones; y hay que estar muy atento para detectarlas y trabajarlas. Es más fácil ver el problema en el otro que el propio, entonces este tiempo en el cual tenemos mucho tiempo libre, es momento para focalizar en la reflexión de aquello que nos pasa. Ansiedad tenemos todos, ¿dónde la estoy poniendo? ¿Cómo la estoy sacando? Tenerse paciencia, aceptarse.

La cuarentena pone a prueba nuestra capacidad de organizarnos. Para los que vemos aquí una oportunidad de hacer todo lo que nunca tenemos tiempo de hacer, esto representa un gran desafío: organizar las tareas de tal manera que el tiempo no se nos escurra entre las manos sin concretar nada. Plantearse horarios, respetar comidas, balancear entre lo lúdico, lo laboral y lo que deba ser hecho en la casa. Armar rutinas en relación al ejercicio físico y la movilidad del cuerpo, ya que perdemos el natural ejercicio de desplazarnos por la calle en la movilidad cotidiana. Y enfrentar también el desafío de que todos los días sean iguales planteando una rutina semanal donde cada día tenga alguna variación frente al anterior.

La cuarentena también pone bajo la lupa las convivencias; reconocer la relación que tenemos con los demás, encontrarnos con ellos. En la era de las redes, vivimos juntos pero desconectados, cada uno enchufado a su propio dispositivo electrónico. Y aunque las redes tienen un rol fundamental en este momento, conectando a quienes quedaron distantes, ya no nos resuelven la convivencia con los que están junto a nosotros. El contacto permanente, el no poder tomar distancia física hace que estemos obligados a reconstruir las formas de relacionarnos, a reconocernos mejor y aceptarnos tal como somos.

Algunos no pueden con su propia ansiedad o con las convivencias y salen compulsivamente, ponen la excusa de que necesitan el pan, que se acabaron los tomates, que tienen que sacar la basura, con tal de tomar aire, tomar distancia. Espero que, además de tomar conciencia de que tienen que quedarse en casa, puedan ir puliendo el manejo de sus dificultades, los va a ayudar a tener una vida mejor en el después.

No hay cambio sin dolor; un cambio implica salir de la estructura y transitar un umbral de conflicto, pero el resultado siempre es superador y positivo. Me gusta pensar en el cambio como un nacimiento: abandonar la comodidad para salir a lo desconocido, con toda la incertidumbre y el miedo que esto genera. Quisiera que al terminar la cuarentena podamos disfrutar de una forma más sana de relacionarnos, que hayamos recuperado los vínculos personales y su valor, que podamos trabajar de manera solidaria y comprometida. Me gustaría, al salir de la cuarentena, ver en las mesas de los bares y pizzerías que las familias, las parejas, los amigos, hablan en vez de estar metido cada uno en la pantalla de su celular.

Confío que vamos a lograrlo, y que cuando todo este dolor, esta incertidumbre, esta ansiedad pasen, vamos a sentirnos todos más fortalecidos, más contenidos, y vamos a poder rescatar los aspectos positivos de este tiempo tan complejo que nos toca atravesar.

Un pensamiento en “El cambio en nosotros mismos

  1. Va a generar muchos cambios en muchas áreas diferentes, espero que para mejor. Nos queda aguantar, tolerar la incertidumbre y poner lo mejor de nosotros para que esos cambios sea positivo.
    Sobre los celulares yo estoy dispuesto a cambiar mi nokia por ir a comer una hamburguesa a “La Pinta” con buena compañía.

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