Papelitos de colores

“No salgas a la calle sin plata”, es una de las cosas que los padres nos enseñan desde chicos. Pero ¿qué es estar sin plata? 

Hace tiempo que, como la mayoría de los que trabajamos en blanco, me depositan el sueldo en el banco. Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que me pagaron billete en mano o que tuve que ir al banco a transformar un cheque en papelitos de colores. Hace mucho ya que veo un número en una pantalla y sé si cobré o no. 

Desde entonces, tener plata es tener esa tarjeta mágica con la que acceder al número de la pantalla. Con cada pasada, el número se achica, convertido en cosas o en papelitos de colores. Llega un día en que el número dice cero, y entonces aparece la tarjeta super mágica, esa que te permite seguir pagando. O sea, seguís teniendo plata aunque tu cuenta diga cero. 

Hace tiempo escucho como todos los deseos de bancarizar la economía, que viene de la mano con la reducción de la evasión. Y entonces vienen los intentos de que usemos más las tarjetas mágicas que los papelitos de colores.

Hasta que un día, la tarjeta mágica se te perdió. Denuncia pertinente de por medio, en 7 días hábiles (10 días reales) estará la reposición. En ese estadío estoy. Aún me queda la tarjeta super mágica… pero enfrento el problema de que los papelitos de colores se me van acabando, y con ellos, aparece una cruda realidad: aunque manejes las tarjetas super mágicas, estás sin plata en la calle.

Hace 10 días empezaron mis peripecias. Entre los horarios bancarios, incompatibles con mis horarios laborales; los paros bancarios, compatibles con mis horarios libres; una mañana de lectura en la sucursal equivocada (porque solo se retira dinero en donde reside tu cuenta); los papelitos de colores se me agotan. Ya le debo plata a medio mundo, y no porque no la tenga, sino porque no la puedo sacar. 

A todos lados donde voy, la tarjeta super mágica a veces pasa, pero en general no. Todos dicen “solo efectivo”. Antes compraba sin preocuparme, de algún modo lo voy a pagar. Hoy entro al negocio y pregunto: “¿tenes tarjeta?”, en función de lo cuál compro o me voy.

El dicho dice que uno se da cuenta de la importancia de algo cuando no lo tiene. Yo digo que hoy me pasa. Si no tenés acceso a los billetes, estás sin plata, no importa cuántas tarjetas tengas. Son menos de lo que uno piensa los lugares donde no son indispensables para pagar.

Lo loco es… que para que consumamos mas nos dan tarjetas… pero cuando te quedas sólo con las tarjetas no podés consumir más… o sí; consumir todas esas cosas que en realidad no necesitas. Suena a ironía del destino, pero si no tenés efectivo, no podés comprar el pan. Para todo lo demás, existe Mastercard.

Nunca más justo el eslogan. Nunca tan cruel la realidad!!

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2 pensamientos en “Papelitos de colores

  1. Relaja que falta muchísimo en este país para que nos bancaricemos completamente.
    Con respecto a que tenes que ir a la sucursal del banco donde fue abierta la cuenta de la tarjeta mágica… Supongo que es el banco de una ciudad mágica también, no?

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