Meine vier Wände… 6 años después.

Vier Wände,
meine vier Wände,
ich brauch meine vier Wände für mich.

Die mich schützen vor Regen und Wind.
Wo ich nur sein muss wie ich wirklich bin.

Eine Wand für mein Klavier.
Eine Wand für ein Bild von dir.
Eine Wand für eine Tür.
Sonst kommst du ja nicht zu mir.

Eine Wand für ein Bett nicht zu klein.
Eine Wand für den Tisch mit dem Wein.
Eine Wand für den Sonnenschein.
Denn bei mir soll’s nicht dunkel sein.

Vier Wände,
meine vier Wände,
ich brauch meine vier Wände für mich.

Die mich schützen vor Regen und Wind.
Wo ich nur sein muss wie ich wirklich bin.

Río Reiser

Hace 6 años terminaba un proceso y empezaba otro.

Terminaba el ahorro, la búsqueda, los trámites. Terminaba el tiempo de la ilusión. Empezaba el tiempo de concretar, de elegir, de decorar, de decidir.

Finalmente el departamento era mío. Entramos a la mejor hora, la hora en la cual en este tiempo los rayos del sol entran por la ventana y lo pintan todo de naranja. Salí por primera vez al balcón de mi departamento, mi balcón, y contemplé el barrio a mi alrededor.

De a poco se fue llenando de mis cosas, de las pocas que traje y de las muchas que elegí para mi metro cuadrado. Llegaron de a poco las plantas, los muebles, los libros. Llegaron las fotos de los viajes. Llegó Flor, ese terremoto gatuno que me acompaña.

Llegaron los amigos, con sus asados, sus vinos, sus mates, sus locros, sus conversaciones y sus sueños. Llegaron los detalles que cada una de las personas que me quieren quisieron aportar a mi nuevo proyecto, felices por mi logro. Llegaron mis vecinos, sobre todo Laura, compañera de aventuras para arriba y para abajo.

De a poco me fui amigando con este lugar, lo fui poblando de recuerdos, de historias. Me fui apropiando de él. Lo etiqueté por todos lados en alemán, y fue el lugar donde pergenié las primeras aventuras en francés.

El año pasado terminó finalmente y de manera oficial la mudanza. Al cumplirse el 5to aniversario, decidí que los últimos libros salieran de sus cajas, que era hora de cambiar la cama, la tele y otros detalles. Pero sobre todo, que era hora de desprenderme de todo aquel resto de pasado que seguía conmigo y que ya no tenía razón de ser. Una revolución final.

Hoy mis cuatro paredes son ya, totalmente, mis cuatro paredes; y me siento feliz en ellas.

Para los curiosos, la canción de Rio Reiser dice así:

Cuatro paredes,
mis cuatro paredes.
Necesito mis cuatro paredes para mí.

Las que me protegen de la lluvia y el viento,
donde sólo debo ser como realmente soy.

Una pared para mi piano,
una pared para una foto de tí,
una pared para una puerta,
aunque ya no vengas más a mí.

Una pared para una cama no demasiado chica,
una pared para la mesa con el vino,
una pared para la luz del sol
para que nunca esté oscuro en mi casa.

Cuatro paredes,
mis cuatro paredes.
Necesito mis cuatro paredes para mí.

Las que me protegen de la lluvia y el viento,
donde sólo debo ser como realmente soy.

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