Me voy a circular

Este es un manifiesto de la historia que quiero escribir. De la mía, por supuesto.

El año pasado, en el Museo Nacional de Bellas Artes, trajeron una muestra de muralismo mexicano. Siqueiros, Orozco, Rivera… sus mejores obras para admirar gratis. Moría de ganas de ir, pero por una cosa o por otra, no fui. Me quedó el pesar de haber dejado pasar una muestra única que quién sabe cuándo se va a repetir. Me sentí ofuscada por lo que me perdí.

No es la primera vez que me pasa. Me hago cargo, a veces por no ir sola, por no coordinar horarios con otros, me quedo sin ver cosas que quiero. Me propuse, entonces, este año, aprovechar la oferta cultural de Buenos Aires. La verdad es un pecado vivir en una ciudad como esta y no aprovecharla. O sea, todo bien con la tranquilidad del “pequeño pueblo” que es el barrio… pero vale la pena sacudir el polvo y romper la rutina. Y esta ciudad ofrece de todo para todos los gustos.

Se trata sólo de romper la inercia del sillón que te abraza con ambas manos, de la ropa cómoda (pero lo más lejos de la elegancia)… y salir. Convengamos que estar cómodo en casa, apoltronado leyendo o viendo tele está muy bien. Pero cuando la rutina (y el bajón) empiezan a pegar, levantarse un día de fiaca y verse al espejo en ese estado, te tira para abajo.

Para sentirse bien, hay que estar bien, y muchas veces eso implica circular. Circular para conocer gente nueva, llenarse de ideas diferentes que te despiertan nuevas curiosidades. Y para circular sintiéndose seguro, qué mejor que bañarse, perfumarse, usar esa ropa que no te ponés para ir a trabajar, y salir a conquistar el mundo!! Yo sé que romper con la comodidad cuesta. Pero basta pensar lo bien que uno se siente al volver a casa con el espíritu renovado. Cuando voy a nadar pienso en eso: lo bien que me sentí al volver la vez anterior, que no quería ir pero me obligué y me hizo bien.

Así que en este momento, con 10 meses por delante, decido salir. Si no es acompañada, será sola. Elijo que nada me detenga, elijo poner mis ritmos y mis tiempos, y si alguien está acorde a ellos y viene mejor, pero si no, saldré yo. Mi gran compañero de aventuras será siempre este blog. Siempre lo ha sido, aunque últimamente andaba medio abandonado. Por un lado, voy a ir guardando la agenda cultural que me interesa, las propuestas que no me quisiera perder. Por otro, iré contando las andanzas, las búsquedas de información sobre los temas que voy cruzando, lo que aprendo en cada salida, y con qué me quedo. Si bien al final del año uno mira para atrás y registra todo lo hecho, no hay nada más contundente que una bitácora. Y la mía estará aquí.

Allí voy, a circular. Veremos con qué me encuentro.

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