Descubrir Mar del Plata

 

Playa Varese

Mar del Plata es una ciudad para descubrir. Tiene una historia que se ve en su arquitectura sobreviviente, en ciertos edificios y monumentos y en el puerto, uno de los más importantes del litoral Atlántico por su volumen de capturas.

Mar del Plata nació y creció a fines del siglo XIX con la llegada del ferrocarril, que la convirtió en la ciudad elegida para veranear por las familias ricas de Buenos Aires. Ellas fueron las que erigieron los grandes chalets que aún sobreviven en la costanera, entre los edificios que han hecho desaparecer a tantos otros. Estas casas tenían vista privilegiada al mar, al ubicarse en la barranca, lo que hacía que fueran residencias habitables todo el año.

Naturalmente, Mar del Plata ocupa la punta de las sierras de Tandilia, que se introducen en el océano en el Cabo Corrientes, en pleno corazón de la ciudad. De allí la altura de sus acantilados, que hacen de la costanera marplatense un paseo soñado. La costa zigzagueante, al formar pequeñas bahías permite la existencia de pequeñas playas en ellas, hoy protegidas por escolleras artificiales y agrandadas con aportes de arena antes del verano. Pero la influencia serrana se nota también en algunos parques, localizados literalmente sobre las estribaciones de la sierra, donde se ven las rocas de gran dureza aflorar entre los canteros de flores.

Actualmente ostenta una población permanente de alrededor de medio millón de habitantes, lo que la dota de una importante vida propia. Pero en verano, se le suman también algunos millones de habitantes extras, lo que la convierten en una ciudad con los problemas de las grandes ciudades: tránsito caótico, superpoblación de los centros comerciales, abarrotamiento del transporte público… sin contar con lo atestado de sus playas y las colas en los restaurantes.

Por ello, tal vez el verano no sea la mejor estación para visitarla si se quiere aprovechar al máximo la ciudad. En invierno el clima es bastante fresco y ventoso, pero los días soleados permiten disfrutar de sus costaneras de manera deliciosa. Otoño y primavera son ideales, por los colores que los árboles y las flores dan a sus barrios y porque se puede disfrutar en mayor tranquilidad. De hecho, muchas veces el tiempo permite en estas estaciones disfrutar de un buen día de playa.

Siguiente: Caminando por la costanera hacia el puerto —>

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