Alta Gracia y su historia

Estancia jesuítica de Alta Gracia

Alta Gracia, Córdoba, Argentina

Hoy despertamos después de haber dormido bien; pese al frío, los radiadores del hotel funcionan muy bien. Desayunamos tranquilos, aunque al hotel le queda un poco chico el comedor y hubo que esperar mesa unos minutos. Hubo que dejar calentar el auto un ratito y salimos con rumbo sur hacia el Valle de Calamuchita.

La primer parada fue Alta Gracia. Allí visitamos el museo de la casa del Che y el museo Manuel de Falla. Ambos son pequeños pero significativos a la hora de contar la vida de quienes ocuparon esas casas.

El museo casa del Che es una casa (Villa Nydia) que ocupó la familia Guevara en dos oportunidades, ya que durante la infancia de Ernesto alquilaron varias casas del vecindario, algunas inmediatamente contiguas a la que hoy es el museo. La familia vivió allí a causa del asma del niño, que requería un clima más benévolo, seco. En él hay cartas, fotos, y distintos materiales de la vida del Che. También hay fotos de la visita que Fidel Castro y Hugo Chavez hicieron a la casa. Es un museo con mucho material visual, fácil y entretenido de recorrer, lo que permite una visita rápida e interesante.

El museo de Manuel de Falla es una casa sobre la barranca donde el músico español pasó sus últimos años, desde 1939, escapando de las guerras en Europa. No sólo el clima cordobés ayudaba a su salud, sino que el paisaje era similar al de su España natal. La casa perteneció a Angel Gallardo, ingeniero civil reconocido por su tratado sobre división celular, que lo llevó a ser director del museo de ciencias naturales en Buenos Aires. En el museo hay muchos elementos personales del compositor, entre ellos la cama donde falleció, que ostenta el cartel “aquí murió Manuel de Falla” y genera una sensación un tanto extraña y escatológica. Por lo demás, hay fotos, partituras, regalos recibidos, fragmentos de cartas. Al igual que el museo del Che, conserva el baño y la cocina de la época. Se destaca el balcón terraza con vista a las sierras y la sala de composición.

Visitamos también la manzana jesuítica; la estancia, la casa del virrey y la iglesia estaban en restauración, una pena porque no pudimos entrar. Pero vimos el tajamar, lago artificial construido por los jesuitas para abastecer de agua a la casa y a los cultivos. El lago se llenaba desviando el agua de los arroyos vecinos, y de él partían canales derivadores.

Luego seguimos viaje hacia el sur, hacia el Valle de Calamuchita.

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Consejos para el viajero

  • Para visitar los museos de Alta Gracia puede obtenerse un pase de $20 que incluye la entrada al Museo Casa del Che, al Museo Manuel de Falla y al Museo de arte Gabriel Dubois. El pase debe utilizarse en el día, y basta presentar el ticket en cada museo donde es sellado certificando la visita.

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