La docta

Córdoba

Córdoba capital, Córdoba

Partimos de Yerba Buena con lluvia, que nos acompañó prácticamente todo el camino. Si bien fue triste, en cierta forma fue una bendición, sobre todo comparándolo con lo que fue el viaje de ida. En Tucumán atravesamos campos de caña antes de llegar al monte santiagueño. Cuando cruzamos la salina y entramos a Córdoba ya no llovía, pero sobre la sal había una película de agua que actuaba como espejo y cambiaba totalmente el paisaje.

En Deán Funes subimos a un policía que hacía dedo. Lo habían mandado al festival de Jesús María, y nos contaba que no les dan viáticos. Simplemente les dicen a qué hora tienen que presentarse y deben llegar por sus medios, como puedan. El reembolso de los gastos lo reciben varios meses después, por lo que muchos salen a la ruta a hacer dedo.

Entramos en Córdoba capital y tardamos en encontrar alojamiento. Se nota que es una de las ciudades más grandes del país: fue reencontrarnos con el tránsito, los semáforos, los atascos. Una vez instalados, cerca del centro, en pleno centro popular, salimos a caminar.

Hacía tiempo que quería conocer la capital cordobesa. Me resultaron fascinantes las iglesias, por su arquitectura y su proximidad. En un radio de dos cuadras alrededor de la plaza central se pueden contar no menos de 10 iglesias. La mayoría de ellas tiene torres que en la distancia asoman en los huecos que dejan las torres de las más cercanas. Era domingo al atardecer, y los cordobeses iban a misa; por ello encontramos abiertas varias de ellas. Me pareció espectacular la iglesia jesuítica, con sus techos tallados y pintados como ninguno. Comprendí por qué la manzana jesuítica de esta ciudad es patrimonio de la humanidad de la UNESCO. En la plaza destacaba también el cabildo iluminado.

Fuimos hasta el río Primero, que corre por un lecho de cemento seco, y a la fuente de aguas danzantes. De camino nos encontramos con un montón de gente bailando salsa frente al moderno edificio de la municipalidad de la ciudad. Por el camino encontramos el famoso colegio Montserrat, y un bajorrelieve recordando el cordobazo.

Cenamos comida árabe y nos fuimos a dormir.

Siguiente: El valle de Punilla —>

<— Anterior: Recorrida por Tucumán

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s