Regreso reflexivo

Federación, Argentina

Tiempo de volver. Amanecía un nuevo día de sol, por lo que hicimos los bolsos y acomodamos todo como para poder salir a dar nuestra última vuelta. Nos faltaba aún comprar algunas cosas para llevar: el imán para mi heladera (tengo una colección de ellos, de cada lugar a donde voy), y también quesos, salames, alfajores y demás productos regionales para almorzar en el viaje, para llevar a los amigos y familiares y para seguir degustando en casa el sabor de esta ciudad.

Volvimos por una ruta tranquila, sin tanto movimiento como a la ida, pese a ser una ruta transitada incesantemente por camiones del Mercosur con patente de Brasil; camiones cargados de naranjas y de maderas para los aserraderos, o ya aserradas. De camino pasamos por otros puntos a visitar en un próximo viaje: la represa de Salto Grande, entre Federación y Concordia; el Parque Nacional El Palmar, entre Concordia y Colón; la ciudad de Concepción del Uruguay y el Palacio San José, residencia de Urquiza. Nuestra parada técnica volvió a ser Gualeguaychú, en la posta. Sea como sea, volvíamos comiendo embutidos y tomando mate, y pensando en lo que habíamos vivido en la ciudad que el agua cubrió y que luego el agua salvó. Pensábamos en la ineficiencia de los gobiernos, que teniendo años para construir y mudar una ciudad, esperaron a último momento y terminaron dañando a tanta gente. Alejandro Casona dice en una de sus obras que para sufrir con el dolor ajeno hace falta tener imaginación, y ciertamente esto es así. El solo pensar por un momento lo que pasaron los federaenses, el solo tratar de ponerse en sus lugares te deja tremendamente conmovido. Creo que ningún gobernante hizo siquiera por un momento ese ejercicio… de manera que una vez más, el bien común quedó relegado y la violencia se impuso.

Gracias a Dios, hoy Federación es una ciudad que volvió a ser verde, florida y pujante; que pudo volver a vivir con alegría. Visitarla enriquece, conocer su historia sensibiliza; y recorrer su costanera, junto con el infaltable chapuzón en las termas relaja y conecta con la naturaleza y con la vida.

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