Historias del agua II

Federación, Argentina

El día amaneció soleado y prometía una jornada ideal para salir a recorrer, de manera que salimos dispuestos a hacer caminando toda la costanera. Las barandas, los espacios de uso común, todo llama al descanso. Todo está muy limpio y ordenado, y hay muchas obras en proceso para el mejoramiento de estos espacios.

En uno de los recodos hay una Virgen tallada en madera. Fue hecha por un chileno en un bloque de eucaliptus. El artista hizo una “cadena de la amistad” tallando figuras de Cristo en las distintas ciudades por las que pasó. En Federación hizo una excepción tallando la imagen de la patrona que se ubica junto al lago.

Encontramos varios campings con sombra que deben ser lindos en verano, y en el puerto retomamos la calle principal, confirmando que esta ciudad parece armada con rastis. Entramos a la Iglesia… pensando en el antiguo templo, una tristeza enorme ver una iglesia dura y oscura, falta de toda sensibilidad. Las escuelas tienen el mismo estilo rígido, parecen todas bunkers de guerra.

Caminamos de vuelta por la galería comercial, sube y baja las escaleras bajo las galerías de hormigón acanalado. También fuimos hasta el museo de los asentamientos, ubicado en la antigua iglesia colonial, único edificio transportado íntegramente de una ciudad a la otra. Está rodeado por rejas del antiguo colegio Carlos Pellegrini.

Paramos en la plaza, bajo las glorietas y los nuevos monumentos; una de las últimas cosas que se construyeron en esta ciudad. De pie ante la torre del reloj, meditamos sobre su “similitud” con la torre de la antigua iglesia y sobre el dolor que esto debió generar en tantos habitantes… Más parece un cohete a punto de despegar que la vieja torre del reloj.

Almorzamos dentro del parque termal, luego de un remojón al sol. Es muy loco esto de estar en la pileta en invierno!! El parque estaba lleno de gente que tomaba sol y almorzaba tirada en el pasto. Algo curioso en la ciudad es que la gente camina en bata por la calle, en ojotas. Es verdaderamente muy pintoresco!

Salimos para ir al museo de la vieja Federación, que es una muestra audiovisual de lo que fue la mudanza y destrucción de la ciudad. Ocupa lo que era una escuela, y guarda fotos, artículos de revistas, folletos, poesías, todo vestigio visual de la historia de esta ciudad. Allí seguimos sumando datos sobre la dolorosa historia de la ciudad.

La antigua Federación vivía de la madera que llegaba navegando por el Río Uruguay desde Misiones, Corrientes y Brasil. Armaban enormes atados flotantes y los conducían río abajo, hasta Federación, donde esos rollizos se procesaban para la venta. Esto era así porque aguas abajo estaban los Saltos, lugar donde luego se emplazó la represa que inundó la ciudad.

La antigua Federación era una ciudad verde y florida. En las barrancas al río había casas con vistas excepcionales y jardines. Era un orgullo la plaza con sus azaleas, hoy replantadas en la plaza céntrica que fue erigida hace unos pocos años, para los 25 años de la mudanza.

Cuando se empezó construir la represa en 1974, se realizó en simultáneo un plebiscito para decidir la nueva localización de la ciudad. Éste daba a elegir entre 5 posibles lugares para reconstruir la ciudad, entre ellos, la antigua Mandisoví; la población finalmente eligió como opción el emplazamiento que era más próximo a la ciudad que habitaban.

El problema se suscitó con los sucesivos cambios de gobierno suscitados en la década del 70 y con el advenimiento de la dictadura militar.

En un principio, el proyecto de construcción de la nueva ciudad fue abandonado y el gobierno iba simplemente a indemnizar a los federaenses con el valor fiscal de la casa. Protestas en Buenos Aires hicieron que el gobierno finalmente accediera a construir la ciudad; sin embargo, recibirían una casa todos aquellos que tuvieran recibo de sueldo para probar que podían pagar la casa, o que tenían garantías, o una propiedad, ya que el valor comercial de las nuevas casas excedía al valor fiscal de las antiguas, por tanto, debían pagar una diferencia. De hecho, aún hay poblaciones que esperan ser trasladadas: son las familias más humildes que no podían pagar su nueva casa, y que por ocupar el ejido urbano tenían servicios sanitarios y de luz en una zona que no iba a ser alcanzada por el nivel del embalse.

Las fotos dan cuenta de un proceso de mudanza y demolición rápido: se cortaron los cipreses de la costanera, y se fueron demoliendo las casas ya desocupadas. Finalmente llegó el turno de la plaza, la municipalidad y la iglesia. La antigua iglesia, ubicada al costado de la nueva, fue trasladada a la nueva ciudad y usada como museo. La Iglesia, último testigo de la vieja Federación, fue demolida desde el techo y se traslado la cruz a una capilla cercana.

Las fotos de la nueva Federación, ni bien inaugurada, son desoladoras: un páramo en el cual se ubicaban las casas y las escuelas, nada más. Fotos de las casas mostraban el barrial de las supuestas calles. Las casas se adjudicaron por sorteo, de acuerdo con la cantidad de habitantes. No se respetaron las vecindades, ni los barrios, ni las clases sociales como se había prometido.

Los procesos del traslado fueron rápidos: entre abril y mayo de 1979. Los habitantes de Federación habían visto subir el agua del embalse amenazadoramente. Los plazos fueron tan violentos que mucha gente cayó en la cuenta de lo sucedido una vez concretada la mudanza. En el primer mes de vida de la nueva Federación, 70 personas murieron por depresión.

Los diarios y revistas de la época hablaban del ejemplo del pueblo heroico que se inmolaba en pos del progreso; sin embargo, las poesías hablaban del dolor de los habitantes, de ver hundirse sus recuerdos y su historia en el río.

Hoy la conexión vial entre la nueva y la vieja Federación (donde siguen residiendo los sectores más pobres) es directa, ya que se reconstruyó el terraplén de la antigua ruta 14, con un puente de ferrocarril para cruzar el brazo del embalse que separa ambos asentamientos. Anteriormente, había que hacer un rodeo de 12 km para ir de un lado a otro. Ciertamente, hubo una voluntad de dejar los pobres fuera de la nueva ciudad.

En el año 2004 hubo una bajante muy importante del río Uruguay, coincidente con los 25 años de la nueva ciudad. Fue entonces cuando se colocaron los monolitos recordatorios y cuando los vecinos volvieron a caminar por las viejas calles… las personas buscaban entre los cimientos y se ubicaban donde habían estado sus viejas casas.

En el museo también hay un pequeño acuario con especies propias del río Uruguay; viejas de río, bagres, tarariras… hasta una piraña enseñando sus dientes. Fue simpático ver las tortugas acuáticas asolearse unas sobre otras, y por primera vez pude ver en vivo y en directo la cola extendida de un pavo real.

La historia que escuchamos y vimos en las fotos, los videos y los artículos nos dejaron pensando. Tomamos mate en la costanera, junto a la Virgen, y terminamos el día en las termas. Estaban mucho más tranquilas que a la tarde, y la verdad, nunca pensé que iba a terminar una noche de invierno en una pileta!! Fue tremendamente relajante.

Y para despedirnos en nuestra última noche en la ciudad, cenamos en Los hermanos otra vez, pescado de río, no lo más recomendable porque son pesados los platos y gigantes!! Deberíamos haber compartido.

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