Un viaje con sorpresas

Federación, Argentina

Después de habernos decidido de un día para otro, de haber ubicado a la gata con un amigo que la cuidaría con amor, de limpiar la heladera y hacer una vianda, salimos al mediodía rumbo a Federación, concretando el ansiado, esperado y necesario viaje de vacaciones de invierno. La ciudad nos despidió con más de media hora de embotellamiento en la General Paz, pero ¿qué importa? Cuando uno sale de vacaciones está feliz!! Música y a esperar sentado que el tránsito avance.

Lindo día de invierno para viajar, mucho sol, tibio. Llegamos a Zárate, y me sigo sintiendo una niña asombrada cada vez que cruzo esos puentes. Eso sí, tras el primero, debimos esperar largo rato para cruzar el segundo, porque tras unos pocos kilómetros recorridos, encontramos un embotellamiento en el cual los autos caminaban a paso de hombre, cuando caminaban. Fue el momento en que celebramos tener mate y sándwiches para calmar las tripas crujientes. Resultó que un camión había chocado y quedó atravesado en una mano de la autopista; la policía regulaba el paso, 10 autos de un lado, 10 autos del otro. 5 kilómetros de cola de cada lado del siniestro.

Llegamos a las afueras de Gualeguaychú pasadas las 16 hs. Paramos a cargar combustible y a descansar en un parador donde comimos unas hamburguesas caseras con queso que estaban super!! Y venían con papas fritas, caseras también, de papa pelada y cortada a mano.

Seguimos camino, ya pasadas las 17hs. A los pocos kilómetros, en un cruce, se subieron dos estudiantes de prefectura que estudiaban en Zárate e iban a Paso de los Libres, Corrientes. Estaban haciendo dedo en la ruta para volver a su casa. La tarde cayó y nos encontró a los cuatro en camino, intercambiando aspectos de la vida entre mate y mate.
La ruta 14, conocida como “la ruta de la muerte”, “la ruta del Mercosur” estaba plagada de camiones, como siempre. Sabíamos que estaban transformándola en autopista, pero ¿hasta donde? No lo pudimos encontrar en internet. Comprobamos que está inaugurada hasta Colón, y que a partir de allí está casi lista, por lo tanto, pronto será autopista completa.

Dejamos a los estudiantes justo en el desvío a Federación. Llegamos de noche, eran apenas las 8, pero ya la noche era cerrada. Cosas del invierno. Buscando el departamento pudimos ver lo suficiente como para darnos cuenta del estilo especial que tiene esta ciudad de sólo 33 años. Tras perdernos apenas y dar algunas vueltas, encontramos bastante rápido el departamento que resultó ser precioso, y tras acomodarnos, salimos a cenar.

Caminamos por la avenida principal, centro comercial, subiendo y bajando escaleras, preguntándonos si todavía temen que vuelva a subir el agua… hasta encontrar un restaurante sencillo, Los Hermanos, donde pedimos una picada tan abundante como exquisita. Nos atendió Isabel, una señora grande super dinámica y atenta.

De allí, a dormir. Había que aprovechar el día siguiente. Federación tiene muchas cosas para conocer, y promete sorprendernos!!

Siguiente: Historias del agua I —>

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