Cajas mentales

Uciel volvió a sorprenderme con su elección. En su proyecto literario, publicó este texto y logró su objetivo: me hizo pensar. Y me quedé pensando en la subjetividad de las cosas, de los valores. Los valores absolutos, los valores relativos, los valores en contexto. Y es que en este caso habla de dinero, de valores monetarios, pero creo que este relativismo que opera en nosotros puede aplicarse también a los valores humanos, como ya comprobé alguna vez…

Más que un disco rígido – Cajas mentales

Imagínate que vas a una casa de electrodomésticos a comprar un LCD que cuesta 6.000 pesos. Estás por pagar y tu pareja te dice que a la vuelta la competencia tiene el mismo modelo a 5.980 pesos. ¿Qué hacés? ¿Caminás las dos cuadras para ahorrarte 20 pesos ?

Ahora imagínate que ese día tu sobrino cumple años y pensaste en regalarle un oso de peluche que vista a 40 pesos. Esta vez, cuando vas a pagar, tu pareja te dice que a la vuelta, en otra juguetería, vio el mismo juguete a 20 pesos. Por el osito que cuesta la mitad, ¿ acaso no caminarías las dos cuadras?

En el caso del LCD, probablemente considerás que ahorrar 20 pesos en 6.000 es poco, y no estarías dispuesto a realizar el esfuerzo. Pero en el caso del oso para tu sobrino querido, ahorrar 20 pesos en 40 te parece mucho y si lo harías. Lo llamativo es que en ambos casos la disyuntiva es idéntica: ¿vale la pena caminar dos cuadras para quedarme con 20 pesos más en el bolsillo?

Lo que pasa es que uno pone esos idénticos 20 pesos en distintas “cajas mentales “ . Cajas mentales tan simples como “LCD” o “Regalos para mi sobrino”. Y si uno ya decidió comprar un LCD para ver los partidos de su equipo, ahorrarse 20 pesos en la caja “LCD” no es relevante. En cambio, ahorrarse 20 pesos en la caja “Regalos para mi sobrino” nos hace sentir un genio de los negocios.

Esto, que a cualquiera le puede resultar una simple curiosidad, para la economía es un reto. Las leyes económicas dicen que el dinero es fungible, es decir que los 20 pesos de uno y otro caso tienen el mismo poder de compra, y por lo tanto valen lo mismo. De hecho, cuando los uses nadie va a notar la diferencia de dónde los conseguiste. Pero, como vemos, las personas no siempre nos comportamos de acuerdo con estas leyes, y entonces aparecen diferencias entre ciencia y realidad.

La trampa de las cajas mentales no discrimina por nivel de conocimiento de la teoría económica. Una vez hablé de este tema en la radio, y al rato recibí un mensaje de Guillermo, un amigo que posee un doctorado en Economía en la prestigiosa London School of Economics and Political Sciencie. Decia: “Me voy de viaje de trabajo esta semana. Me dieron tres veces más de lo que pensé que me iban a dar en concepto de viáticos no reintegrables”. Pensamiento instantáneo: Me gasto tutti. Pero en el fondo es plata, ¿no? ¿Por qué no guardarla? Porque está en la caja mental “Viene de arriba, así que vale todo…”

Martín Lousteau

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