Medianoche en París

Que París es un lugar mágico y soñado, no es una novedad. Creo que pocas ciudades tienen tanto encanto aún para los que no la hemos visitado. Y quienes han ido, nos reconfirman en general que es una ciudad maravillosa.

Un poco animada por esa imagen soñada, tanto real en los relatos de mis conocidos que la han recorrido como imaginada por mí, quise ir a ver esta película. Nunca había visto una película de Woody Allen; siempre quise pero por esas cosas de la vida terminé por no ver nunca ninguna, aunque he visto pedazos por la televisión.

Debo decir que la película me sorprendió, nunca hubiera imaginado una historia similar. Iba a ver una historia simple, a mirar muchas imágenes de París, y me encontré con una trama atrapante, muy pero muy original. Es que justamente, como París es un lugar mágico, cosas mágicas ocurren.

Cuando pensamos nuestro tiempo, solemos pensar que hubo tiempos mejores, o que seríamos más felices en otro momento y lugar de la historia. Cada cual tiene su época y su lugar soñado, donde desearía estar. O pensamos que la vida de los demás es más fácil que la nuestra, y desearíamos estar en esos lugares. La película trata un poco sobre eso, sobre lo que hay de realidad y de ficción en nuestras idealizaciones, pero a la vez, como esos pensamientos pueden ayudarnos a que nos animemos a tener la vida que soñamos.

Descubrí que Owen Wilson me encanta, es un actor tan expresivo, tan lleno de energía!! Y será que uno lo ha visto en películas cómicas, pero ante ciertas situaciones me hizo reir bastante. Con los pocos pedazos que vi de películas de Woody Allen actuadas por él mismo, adivino su dirección en muchos de los movimientos de Owen Wilson, que me recuerdan los movimientos del Woody Allen más joven, actor. La película tiene otros actores que destacan en papeles pequeños pero bien estudiados y logrados; me gustó mucho Adrien Brody, que con apenas segundos logra dar muy buena vida a su personaje.

De manera que con una banda sonora muy linda que acompaña la belleza de París, vamos viendo como, al caminar por París, Gil no sólo encuentra su inspiración, sino también las propias decisiones que le puedan permitir dejar atrás la vida cómoda pero insatisfactoria a la que se ha acostumbrado y animarse a buscar aquellas cosas que de verdad desea experimentar. Son los encuentros con París y sus personajes los que van definiendo en él lo que hay de real en sus idealizaciones y lo que hay, justamente, de idealización.

Debo decir que la película me gustó y me hizo reir. Que cumplió su objetivo de permitirme ver París pero que también me entretuvo y me hizo pensar. Y como siempre, renovó mis deseos de ir pronto a conocer la ciudad luz!

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