El valor del sacrificio

Entramos ya en la Semana Santa. Para los creyentes, es el recuerdo del momento en que un hombre aceptó morir de una manera espantosa con la esperanza de salvar a la humanidad. Los creyentes creemos que lo logró, ya que al tercer día había resucitado: cuando las mujeres se acercaron al sepulcro, lo encontraron vacío. Cuando leo los pasajes del Evangelio sobre la pasión, no deja de conmoverme el miedo de Jesús ante lo desconocido, la duda de si realmente lo lograría… y como en todo momento su sostén fue la confianza en el Padre.

Llevamos como mandato el ayuno, la oración, la abstinencia en toda la preparación a la Pascua y en la Semana Santa en particular. Se nos inculcó la necesidad de un cuasi martirio para poder acercarnos al dolor de Cristo. ¿Tiene esto un sentido? ¿No han pasado a ser tradición y costumbre, como las empanadas de vigilia o grandes almuerzos familiares a base de pescado?

Este tiempo, es cierto, llama al cristiano al recogimiento y la reflexión.  Sin embargo, ¿por qué centrarse en el dolor hasta el morbo y el regodeo? Personalmente, voto por los actos de amor. Jesús se jugó por amor a nosotros confiando en Dios Padre. Venció a los miedos y a su comodidad humana porque tenía fe en que sacrificándose podía darnos un futuro mejor.

¿Y nosotros? ¿Qué acto de amor podemos ofrecer? ¿Qué entrega amorosa podemos realizar? ¿Qué sacrificio puede tener sentido en el mundo de hoy, para construir un futuro mejor aquí en el mundo?

Creo firmemente que lo mejor que podemos hacer es estar atentos y ayudar a los demás. Parece fácil, de hecho es muy fácil decirlo, pero no es tan fácil concretarlo. Implica una percepción, una observación de lo que el otro es y necesita; implica saber escuchar, saber hacerse un tiempo. Implica saber tolerar, saber aceptar, saber sonreir pese a todo. Y no conformarse, porque no hay un límite a lo que podemos dar por amor. Ciertamente, es mucho más fácil dejar de comer carne… pero es mucho más rico y provechoso aprender a ayudar a los demás desde el amor.

Dejo entonces unas palabras de la Madre Teresa de Calcuta, una verdadera maestra en la materia, como para reflexionar en esta Semana Santa, para que podamos renacer con un corazón renovado en la Pascua.

Yo digo siempre que el amor comienza en casa. Lo primero es vuestra familia y después vuestra ciudad. Es fácil pretender amar a los que están lejos, pero mucho menos fácil es amar a los que viven con nosotros o muy cerca. Desconfío de los proyectos impersonales porque lo único que cuenta es cada persona. Para conseguir amar a alguien es necesario estar cerca de ella. Todo el mundo tiene necesidad de ser amado. Cada uno de nosotros tiene necesidad de saber que es alguien para los demás y que es de un valor inestimable a los ojos de Dios.

Es posible que en tu apartamento o en la casa de al lado de la tuya, viva un ciego que se alegraría que le hicieras una visita para leerle el periódico. Puede ser que haya una familia que esté necesitada de alguna cosa sin importancia a tus ojos, alguna cosa tan simple como el hecho de guardarle su hijo durante media hora. Hay muchísimas cosas que son tan pequeñas que mucha gente no se da cuenta de ellas.

No creas que hace falta ser simple de espíritu para ocuparse de la cocina. No pienses nunca que sentarse, levantarse, ir y venir, que todo lo que haces no es importante a los ojos de Dios.

Dios no va a pedirte cuántos libros has leído, ni cuántos milagros has hecho. Te preguntará si lo has hecho lo mejor que has podido, por amor a él. ¿Puedes, sinceramente, decir: «He hecho todo lo que he podido»? Aunque lo más y mejor acabe siendo un fracaso, debe ser nuestro más y mejor. Si realmente estás enamorado de Cristo, por modesto que sea tu trabajo, lo harás lo mejor que puedas, con todo el corazón. Es tu trabajo quien dará testimonio de tu amor. Puedes agotarte en el trabajo, e incluso puedes matarte, pero en tanto que no está impregnado de amor, es inútil.

Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas misioneras de la Caridad
No hay amor más grande

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s