El monólogo del perejil

El dicho popular “ser un perejil” tiene que ver una costumbre muy común: en las verdulerías, el perejil es la yapa que se da a los clientes por su bajo valor económico. Nadie niega o cobra el perejil. Un auténtico perejil es tan poca cosa que ni regalado es importante.

Dicen que cuando uno está de vacaciones no debe hablar de trabajo; y en este caso, estaría infringiendo la regla, porque voy a hablar de la escuela. Pero prefiero que así sea, precisamente porque no creo que nadie de mi escuela lea esto en un tiempo de vacaciones. En realidad, dudo que alguien de mi escuela lea esto, pero bueno, por si las moscas… Mas vale cubrirse.

Resulta ser que las escuelas técnicas son un mundo de gente, y por eso mismo, tienen multiplicadas las cantidades de autoridades respecto a otras escuelas: hay jefes de todo, tanto que uno no llega a conocer más que a los que le toca tratar. Y hay comunidades que son como una gran familia, y otras donde uno no se termina de hallar. Este es el relato de algo que me ocurrió un tiempo atrás en una de esas comunidades donde no me siento parte, y con una de esas autoridades que no sé que pito tocan en la escuela. Y no voy a hacerme la desentendida: me pasó a mi. Y me pasó por pecar de inocente aún a la edad que tengo.

El pelado debe tener unos 40 pasados, tal vez bastante. Petisón, la cabeza brillante se ve chiquita en ese cuerpo sin cuello totalmente musculoso. Anda siempre por la escuela haciendo chistes, autodefiniéndose como jodón. De hecho, lo conocí un día en la secretaría contando cuentos verdes. No es santo de mi devoción, es más, es de esas personas con las que la cuestión de piel tiene más que ver con el Raid que con el efecto Axe. Pero bueno, hola hola, chau chau, transcurría la vida institucional.

Hasta que un día comenzó a charlarme a partir de la pregunta institucional “venís a la jornada del lunes, no??”. Lo que sigue es el monólogo que tuve que escuchar… me encantaría poder reproducirlo palabra por palabra, incluyendo mis “ajhá ajhá” esporádicos y contestaciones monosilábicas o de una sola palabra… quisiera tener fotos de mi cara en ese momento. Pero bueno, yo me pongo en el lugar del pelado, y ustedes pónganse en el mío; recreemos la situación y riamos juntos (por no llorar). Y aclaro, que aunque no lo crean, cada palabra aquí expuesta es REAL!!

Y escuchame, ¿vos que días venís? Ah!! martes y jueves por la mañana y lunes y miércoles por la tarde?? Qué bueno che. ¿Y te dan bola los pibes? ¿Porque vos cuánto tenés? Menos de 30 seguro… 27? ah!! 28!! Viste?? tengo buen ojo.

Yo le había dicho cortito mis horarios y mi edad, y empezó a parlotearme de los pibes, de las notas, hasta que volvió al tema origen.

Así que venís a la jornada, bueno. Y te quedás al pizza party? Ah, no? Por qué no? No será porque tu novio no te deja… bueno, porque seguro vos tenés novio y te estás por casar, no??

Lo miré perpleja, con muchos deseos de decirle que mi tía plancha resortes. ¿Qué tenía que ver si tenía novio o no en esto? Pero no, aunque un tanto confundida por la situación, le dije que no, que recién estaba empezando una relación con alguien y que me interesaba cuidar mis espacios. Y entonces, empezó el monólogo.

Mmmmmmmmm, eso me suena a que no estás enganchada. Mirá, yo te doy un consejo, no es cuestión de tiempo, es cuestión de que cuando alguien te gusta, es como que te dan un fierrazo en la cabeza. Sólo querés estar con esa persona, pensás todo el día en el otro, son las maripositas en la panza. Yo no te veo muy enganchada, la verdad, pero vos hacé lo que quieras. Es de educación? Porque si no es de educación nunca te va a entender los horarios de trabajo y esas cosas. A mi si una mina me dice que trabaja sábado y domingo y no me puede ver, chau flaca, volá. Yo estoy divorciado hace mucho tiempo, y cuando estoy con alguien, quiero que esa persona esté conmigo todo el tiempo. Agarrar el auto, pasar el fin de semana en una estancia. Yo soy un tipo hiperactivo, completo. Tengo mi casa, mi auto, mi casa afuera, un buen lomo, un cargo, lo único que tenés que hacer es agarrarme y no soltarme. Pero bueno, las minas a veces vienen con complicaciones, si tiene 3 hijos y vive en Quilmes, chau flaca, fue mucho gusto pero no.  Yo quiero que una mina esté conmigo en todo momento, entendes?? Salir el sábado a la noche a bailar a la Diosa, a tomar algo, o quedarse en casa cenando y viendo televisión y despertarse tempranito y arrancar el domingo para la estancia, o para el club del Alfa Romeo, porque yo tengo un Alfa Romeo, viste?? O sea, si un día me dice “papi el sábado a la tarde me puedo ir a tomar el té con mis amigas?”, bueno si mi amor, andá. Pero el domingo quiero que esté conmigo, el domingo tiene que ser sólo para mí. Después sale con las amigas y me llama al celular: “papi me venís a buscar??” Y yo voy, o me llama y me dice: “papi me tomo un remis”, y después la llamo yo: “ya llegaste a tu casa?”. Y algunas piensan: “me está controlando”, y no, no te estoy controlando, yo te cuido, porque me importás. Eso si, después querés ir a comprar ropa, yo me banco todas las horas de shopping que quieras, es más, te ayudo a elegir. Mi amor, llevate esta, mi amor, probate aquella, mi amor, llevate las dos, y si no podés pagar las dos no te preocupes, yo te la pago. Ponele, ahora yo me voy de vacaciones unos días a mi casa en la costa, la verdad que es mejor estar con alguien, pero no vas a estar con cualquiera. Eso sí, salir con alguien del colegio es complicado. Con el cargo se me facilitan las cosas, oportunidades no me faltan, de hecho muchos me dicen: “che, viste esa profesora” pero bueno, acá hay mucho viejerío, están todas muy pasadas y yo no quiero estar con una mina que sea un cachivache, seguro que vos no querés salir con un viejo panzón, vos querés un tipo con presencia. Bueno, yo no me mato 3 horas por día en el gimnasio para salir con una mina que no se conserva. Además, si se da con alguien del trabajo, si alguien del trabajo me enloquece, la llamo a la oficina y le digo: flaca, salimos, pero todo serio, acá dentro que sea hola mi amor, si mi amor, para evitar el puterío y que se haga la bola enorme de chisme.  Y si nos peleamos, nos peleamos y ya está, nada de eehh que este es un hijo de puta, que ella es una conchuda, nonono. Todo serio, hay que guardar una imagen.

Durante el monólogo, yo cambiaba de peso sobre mis piernas y miraba cada vez con más insistencia la escalera que me conducía al primer piso donde me esperaban los chicos. Andaba en esas cuando la preceptora pasó por ahí y me dijo “ah, los chicos preguntaban por vos”, y yo encontré la excusa perfecta para escaparme de aquel loquero, que debe haber durado casi 20 minutos… (pucha que tengo capacidad de aguante!!)

Y cuando subía uno a uno los escalones, me reprochaba mi propia estupidez. Pero si era claro!! Empezó tratando de serrucharle el piso a mi actual pareja (que, a propósito, me sonreí cuando dijo lo del mazazo en la cabeza porque fue justamente eso lo que me pasó con mi pareja y lo que siento día a día con él) para luego pasar a  poner toda su carne superficial en el asador… tratar de comprarme con sus billetes, y sus cargos… y entonces llegue arriba, sonreí y suspiré: “pobre perejil!”

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