Sentirme segura

Vivir no es algo sencillo. Todos cargamos nuestra historia, “nuestra cruz”, como se suele decir. Y lo peor de todo… siempre tenemos la solución para el problema del de al lado, y nos desesperamos viendo que está ahogándose en un vaso de agua sin poder salir; pero estamos enmarañados en nuestra propia madeja viendo como los otros, desde afuera, no entienden cómo aún seguimos allí… Es que a cada uno le surgen los problemas en aquellas áreas que tiene menos sólidas… o en las que todavía no tiene suficiente ejercitación!!

Quiero compartir estas reflexiones porque me suele suceder que la gente que me cruzo en la vida dice que transmito mucha paz, o por momentos me paro a mirar mi vida y me veo rodeada de un montón de gente a la que estoy sosteniendo y aconsejando y que dicen que mis consejos dan siempre en el punto… Entonces me pongo a meditar en qué estoy haciendo, cuál es la razón de mi calma y de mi capacidad de aconsejar a los demás. Porque aquello que a todos les maravilla, a mi me parece corriente, una parte natural de mi vida y me sorprende el asombro de los que me rodean. Quiero meditarlo aquí para poder traspasar la receta y aportar para que todos estén mejor…

Todo empieza en una certeza: lo que he recibido de Dios, sobre todo aquellas cosas adversas, está allí porque debo aprender de ellas, y (lo más importante) porque tengo las fuerzas para superarlas, para resistir. Y Dios está conmigo en ese camino cuando necesito sostén:

Hasta ahora, ustedes no tuvieron tentaciones que superen sus fuerzas humanas. Dios es fiel, y él no permitirá que sean tentados más allá de sus fuerzas. Al contrario, en el momento de la tentación les dará el medio de librarse de ella y los ayudará a soportar.
(1 Corintios 10, 13)

Así crecí. Es un hábito, un modo de vida. Reconozco que fue un camino de lágrimas, constancia, paciencia, y mucha pero mucha confianza. De agarrarme con dolor a la esperanza cuando las lágrimas me ahogaban. De cerrar los ojos y dar el primer paso sobre el agua cuando debía afrontar sí o sí una situación que me aterraba, sabiendo que podría caminar. De agradecer por el milagro de la vida, por las cosas buenas que tenía, aunque estas fueran sólamente el espectáculo del árbol florido que encontraba por la calle. De confiar que pase lo que pase, soy hija de Dios, Dios me ama y me dará lo mejor, apoyándome siempre y en todo lugar. Y aquí estoy. Pero es un camino que construyo cada día, como hoy, en que me siento triste y angustiada. Es un hábito cotidiano de buscar estar mejor; hoy escribir este artículo me ayuda, porque escribo y me reencuentro con el camino del que me sentía extraviada.

Pero es complejo poner en palabras, explicar el esfuerzo que implicó construir mi fe y que implica mantenerla, y la paciencia que se necesita para no perder la calma ante la adversidad… Y eso es lo que me desespera cuando alguien quiere mi consejo y no puedo explicárselo adecuadamente. Por eso, prefiero dejarles una reflexión que encontré y que ordena todo tal como yo lo siento y lo vivo. Esta es mi receta, yo no lo podría haber dicho mejor! Y que conste que en este día soleado pero gris para mí, voy a leerla junto a ustedes y redescubrir el camino…

DESCARGAR TODO EN SU PRESENCIA

“Señor, en la angustia tú me abres una salida.
Ante él derramo mi lamento, ante él expongo mi angustia”
Salmo 142, 3

¿Qué es lo que me está preocupando? Hay algo que me produce temor, angustia o ansiedad cada vez que me levanto, cada mañana. Hay algo que no me deja vivir con entusiasmo cada día y cada momento. Si es así, Dios me invita a descargar en su presencia eso que me inquieta:

“Descarga en el Señor tu peso” (Salmo 55,23).

“Confía a Dios todas tus preocupaciones” (1Pedro 5, 7)

“¿Alguno de ustedes está afligido? Que ore” (Santiago 5, 13)

Es más, la palabra de Dios me invita a pedir sin dudar, con la seguridad de que la súplica, de una forma o de otra, será escuchada:

“Por eso les digo: cuando pidan algo en la oración,
crean que ya lo tienen y lo conseguirán.” (Marcos 11, 24)

“Hay que pedir con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece
a las olas del mar que están a merced del viento.” (Santiago 1, 6)

Por eso, luego de una súplica sincera y confiada, no queda más que estar en paz y comenzar el día con entusiasmo. Eso que me inquietaba ha quedado en las manos de Dios, y entonces él se ocupará.

Yo enfrentaré las dificultades que apareczan y buscaré soluciones, pero sin obsesionarme, porque es Él quien sabe qué es lo mejor y Él me dará una salida:

“Aunque pase por oscuras quebradas no temeré ningún mal,
porque tú vas conmigo” (Salmo 23, 4)

Por eso, aunque yo no sepa de qué manera concreta terminará todo, y aunque yo no pueda controlarlo todo y cumplir mis propios proyectos, lo que sé es que todo terminará como realmente conviene que termine.

Extraído de: FERNÁNDEZ, Víctor Manuel. Cómo empezar un buen día. Pensamientos y oraciones. Buenos Aires, Paulinas, 2003

2 pensamientos en “Sentirme segura

  1. Hola Marilyn!!
    Muchas gracias por dejar tu comentario, te pido disculpas por la demora en responderte. El padre Hurtado dice “los tiempos son malos, llegarán a ser mejores…” en eso ando, no es mi mejor tiempo, eso me ha detenido para responder, pero espero con fe que mejoren.
    Muchas, muchas pero muchas gracias por el comentario, es del tipo de mensajes que hacen sonreir mi corazón, porque me la paso lanzando a la red mensajitos que me hacen bien, con la esperanza de que lleguen a reconfortar a quien los necesita, y saber que te han servido me da mucha alegría.
    Y es cierto lo que decís, ayudando a otros me siento mejor, me tranquilizo en los momentos de tribulación como el que estoy pasando. Es compartir la carga y sentirse fuertes en Cristo a través de nuestros hermanos…
    Releo tu comentario, no te inquietes… una de las cosas más difíciles es lograr el abandono a Dios… no podemos con nuestra soberbia y nuestra omnipotencia humana… pero lo importante es intentarlo cada día, Dios ve nuestros esfuerzos y nos da una manito para que nos abandonemos a él con mayor facilidad.
    Muchos saludos, espero que puedas tomar tus decisiones y que Dios te acompañe en ellas.
    Gracias por dejar tu huella en este espacio!!

  2. hola, soy marilyn, y confirmo que estas palabra en estos momentos me han llenado de paz, he estado muy agitada y temerosa, con decisiones necesarias a tomar y sin dar el paso por que aun sabiendo que lo que he decidido es correcto, no lo quiero hacer y justifico las causas. los seres humanos tenemos un gran problema y es que no dejamos actuar al señor y como tu dices el tiene todo solucionado el no nos da situaciones que no tengamos las herramientas tambien para enfrentarlas y hasta que no confiemos plenamente en el seguiremos temerosos de soltarnos de la cuerda.

    gracias y continua ayudando a los demas en su propia vida, por que lo que haces con nosotros ten la certeza de que lo estas haciendo contigo misma.

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