El ENCUENTRO que cambió mi vida (Parte 1 de 4)

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Se que prometí que mis artículos serían más cortos, y por ello quiero pedir disculpas antes que nada porque no pensaba publicar esto en entregas, pero son tantos los recuerdos que me surgen cuando pienso en aquellos días que prefiero incluirlos todos en módicas entregas que recortar mis vivencias. Hace años que tenía ganas de fijar todo esto, nunca creí que lo recordara con tal nitidez y detalle tantos años después… quiera o no pronto serán 7 años del comienzo de esta historia… voy a colocar también un álbum de fotos de este evento tan especial en mi vida y lo voy a ir actualizando con cada entrega de texto, así se corresponden imágenes con el sentimiento de cada momento. No tengo muchas fotos y lo lamento, veré si puedo adjuntar también algunas cosillas interesantes más allá de las fotos, tengo una enorme caja de recuerdos de estos días maravillosos. Bueno, si siempre abro mi corazón, creo que esta vez es un río lo que sale de él, está aflorando tal vez una de las cosas más importantes y maravillosas que él guarda, la de un tiempo que hizo que mi vida diera un vuelco radical. Todo empezó de esta manera… próximamente las nuevas entregas!!!

29 de junio de 1998: Día de la inscripción. San Pedro Apóstol. Fiestas patronales en mi parroquia. Por casualidad esa tarde hablé con Santiago, mi dirigente del grupo Arbusto. Me preguntó: “¿y vos no venís a Chile?” “¿Chile?” le pregunté. Era la tierra de mi mamá, y en esas épocas que estaba tan mimetizada con ella sentía la necesidad de ir como si fuera yo la nativa de ese país. Luego comprendí que ella nunca volvió no porque no pudo sino porque no quiso, pero esa es otra historia. Chile… salía $150 con todo incluído. Pasaríamos allí 8 días alojados en casas de familia para vivir el Encuentro Continental de Jóvenes. Jóvenes de 15 a 30 años de toda América irían a Santiago y alrededores ese Octubre. Hacía pocos días había muerto mi abuela y la familia estaba reacomodándose. Contra mis pronósticos, mis padres estuvieron encantados y casi de inmediato dieron el sí y me entregaron la plata. Claro, otra no quedaba: la inscripción cerraba ese día. Tenía 16 años. Cuando al final de la misa Santiago me anotó, ambos conocimos a Natalia, que hoy es su esposa, y que también se anotaba para viajar.

5 de octubre de 1998: Día de la partida. El frente de la parroquia San Ramón Nonato era un hervidero de gente. Conocidos, desconocidos, jóvenes, familiares… Ya habíamos sacado mi poder emancipatorio para que pudiera salir sola del país, y había armado el bolso a las corridas ese mismo día. Mis compañeros de escuela estaban furiosos: estábamos en 5º año me había “perdido” la ida a “Feliz Domingo”; en fin, esa ausencia voluntaria les costó el viaje a Bariloche (o no, quién sabe?) porque mandaron a una inepta al ping pong… ningún inteligente iría, pero la historia de mi secundario también es otro cantar!! Eso sí, ese domingo había visto a mis compañeros de primaria tras 5 años, y por ello el bolso lo armé a las corridas el mismo lunes. Santiago vendía remeras con el logo del decanato. Recibimos el envío en la parroquia y nos subimos al micro. Nos conocíamos poco. Adelante iban los 15 del Sacra tocando la guitarra; la mayoría había ido a la peregrinación a pie a Luján el día anterior (60 km). Atrás, los 10 de San Pedro. En el medio los grupetes chicos de las otras 8 parroquias (1 o 2 por cada una). Paramos a cenar en Junín, y luego dormimos.

6 de octubre de 1998: Día de la acogida. 7 de la mañana. Abro los ojos y siento el cruce del puente sobre el río Desaguadero: habíamos llegado a Mendoza. Me quedé despierta mirando el brumoso amanecer sobre los frutales mendocinos. Algunos también estaban despiertos; cuchicheábamos para no despertar a los demás. De repente vimos unas nubes raras en el horizonte: blancas pero con su parte inferior como un serrucho. Cuando finalmente descubrimos lo que era, Juan Ignacio comenzó a correr por el micro sacudiendo gente: “la cordillera! despiértense y miren la cordillera!”. Las montañas eran solo una sombra en el horizonte para nuestros ojos llenos de llanura. Edu sacó el mate, y yo unas galletitas con paté que tuvieron una gran aceptación. Antes de adentrarnos en ellas, paramos en Mendoza capital. La estación de trenes era ebullición celeste y blanca: de todas partes de Argentina y Uruguay estaban cruzando peregrinos hacia Santiago. Luego supimos el número: 30.000 en total, pero en ese momento solo eran para nosotros micros y micros y ebullición celeste y blanca en la estación de Mendoza.

Comenzamos el cruce en caravana, porque todos debíamos pasar por el mismo paso. Y en Uspallata nos detuvimos, y quedamos allí por 3 horas: el micro debió retroceder 150 km para buscar combustible. Sirvió para conocernos, para romper comunidades parroquiales y pasar a ser la delegación del Decanato Versalles. Cantamos con otras delegaciones varadas e improvisamos un almuerzo. Cuanto más nos adentrábamos en la cordillera, más se llenaban de asombro nuestros ojos ante el paisaje. Cuando pasamos las aduanas enfrentamos los llamados “caracoles”: lo que en Argentina es un ascenso de 3000 m. en 400 km, en Chile es un descenso de 2000 m. en 20 km. Curva y curva, cruzando túneles paraavalanchas y venciendo el vértigo de cada cornisa… al fin llano de nuevo!!! Vana esperanza que duró poco: faltaba el peor tramo!!! La ruta baja sinuosa en un zig zag que se ve en perspectiva… mirando hacia abajo!!! Era una cinta de techos de buses cruzando, y allá abajo, en la lejanía, parecían gusanitos que se perdían tras el morro que parecía crecer bajo el efecto de una levadura con cada curva que nos hacía descender más y más. Azorados, los 40 pasábamos de un lado a otro del micro para posicionarnos en las ventanillas del lado del precipicio. Finalmente llegamos a terreno donde la bajaba continuaba, pero suavemente… en comparación con las 36 vueltas del “caracol”. Tebi tenía sed, y nadie le daba de tomar porque tenía los labios paspados, todos tomaban de la botella. Nos conocimos cuando le presté un vaso; creo que no lo ha olvidado nunca, como yo tampoco su mirada dulce de agradecimiento.

Tardamos en llegar a Santiago… falsa euforia cuando cruzamos la ciudad de Los Andes. Finalmente llegamos, fuimos al área de Estación central y nos asignaron Peñaflor. Para guiar la salida subió un chico chileno con su peto verde de servidor del Encuentro. Lo matamos a preguntas!!! Era el primer chileno que nos cruzábamos. Cuando llegamos a Peñaflor la plaza estaba repleta. Bajar del micro fue difícil, saludamos de beso a tanta gente, abrazamos a tantos jóvenes desconocidos que con su acento cantado te saludaban!!! Serían las 10 de la noche. Nos condujeron a la parroquia, entramos en parejas para la asignación de casas. Entré con Melisa; la conocí allí. Nos dieron un caramelo (el papel del mío, de mora, aún lo conservo), nuestro Manual del Peregrino, nuestra credencial y el nombre de nuestra familia.

Manual del peregrino Credencial de Peregrina

Pasamos a unas mesas, nos sirvieron algo para tomar mientras esperábamos que nos vinieran a buscar. Muchos chicos recorrían las mesas ubicando quién ya tenía familia esperando afuera. Tebi estaba muy ansioso, para tranquilizarlo le mostré mi bebida: era roja brillante. Nuevamente, dulce mirada agradecida. Pero la mayor tranquilidad se la dio una de las chicas que colaboraba. Pasó por nuestra mesa, y al ver el apellido al tope de mi hoja gritó y me abrazó: “Niña, seremos hermanas!!! Tú te vienes para mi casa!!!”. Así conocí a Gabriela.

Al ratito estaba de camino con su mamá Gabriela. Fue Ismael quien directamente tomó mi bolso y lo llevó haciendo caso omiso a mis protestas de autosuficiencia; Francisco lo ayudó, y Paulo, amigo de Gabi, tomó mi mochila y fuimos conversando hasta la casa los 5 muy animados. Allí me esperaba Omar, el papá de Gabriela y Katty, la hermana menor. Tomamos un té con palta conversando con los tres chicos, que al despedirse me dejaron recuerdos: Ismael fue el primero, un alambrecito de plata, una tarjeta de Colo Colo y una pua de guitarra. Paulo el escudo que llevaba en el saco del liceo y un calendario. Francisco una moneda de $10 y una tarjetita. Mis sueños, desde luego, fueron harto felices.
Ese fue el primer día de aquel Encuentro que cambió mi vida.

Continuará…

Para seguir recordando:

2. El día de la(s) buena(s) noticia(s)
3. El día de la Solidaridad
4. El día del Reino
5. El día de la Vigilia y el viaje de regreso

Álbum de fotos

Visitá el foro del Encuentro Continental de Jóvenes!! Reencontrate con aquellos que estuvieron en Santiago al mismo tiempo que vos!! Pincha aquí!!

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12 pensamientos en “El ENCUENTRO que cambió mi vida (Parte 1 de 4)

  1. Hola Luis!!
    Quería agradecerte por el comentario que me dejaste en el artículo del blog, verdad que esa gente puso todo como para que nos sintamos en nuestra casa… no es exagerar, a mi el encuentro me cambió la vida. Todavía me falta contar los días finales, si me pongo a escribir me recuerdo cada momento… y ha sido hermoso también volver a esas calles con el tiempo y sentir cada recuerdo en la piel como si el tiempo no hubiera pasado… yo tuve esa suerte…
    Bueno, te dejo, gracias por pasarte!! Bye!!

  2. hola que tal ,,,, felicitaciones por yu pagina sabes que me diste tanta alegria al recordar tantas anecdotas que sin mentiras te digo ,,pareciera que tanto amor puso ese pueblo chileno y puedo asegurar que tenian la misma mision que nos sintieramos en nuestras casa hasta inclusive(mejor jejejje) que memoria tan fresca tienes norita,,, mucha fuerza

  3. Muy lindo artículo!!! Espero leer pronto las partes que faltan.
    Me dió vértigo cuando leí como atravesaban la cordillera, pues de subirme a un banquito, ya empiezo a temblar: odio la altura!!!
    Seguí asi, tu blog esta muy copado.

  4. ¿En verdad te acuerdas de tantos detalles o bien te estás apoyando en un diario? Aunque los recuerdos bellos permanecen siempre de una forma especial en nuestras mentes, y más apoyados por todos aquellos recuerdos materiales o inmateiales (sensaciones y personas) que lo arropan. Yo no sabía que estos encuentros existían, será que nunca me entero de estas cosas o me ha tocado vivir en un entorno y en un país donde no se han prestado excesiva atención. Aún yo no creo pudiera haber ido tan lejos en un micro (supongo es un bus o algo) porque me suelo marear a la que salta.
    Sobre las fotos, creo que son de un valor muy personal, así que te agradecemos las hayas expuesto para que los amigos puedan verlas.

  5. WOW!!! LA VERDAD EL BLOG MÁS COMPLETITO QUE VI HASTA AHORA CREO..CADA UNO TIENE SU TEMA..SU DEDICACIÓN….ESO ES LO LINDO..CREO QUE LO HACE ENRIQUECEDOR COMPARTIR..VIVENCIAS..EXPERIENCIAS..ANECDOTAS!!
    YO NI SE PORQUE HICE MI BLOG..CREO MÁS POR UN TEMA DE TENER UN LUGAR CON MIS FOTOS PARA CUANDO EM QUERIAN CONCOER Y NO TENER QUE NADAR DANDOLAS!! NO CONOCIA DE BLOGS..HOY VEO Y ENTIENDO MÁS EL SENTIDO DE ELLOS…ESTA MUY BONITO NORA…UN BESOTE ..INTENTARE LEER DE APOCO TODO!!

  6. PARA DAVID:
    Aunque resulte prácticamente increíble, mi idea era escribir un artículo cortito (hablando en términos de mi blog, obviamente, jejeje!!!) contando el Encuentro para contextualizar las fotos, pero bueno, al final quedó larguito y en partes porque créase o no todos esos detalles salieron de mi memoria de elefante!!! (Ya he dicho alguna vez por acá que es a la vez mi bendición y mi condena). Tanto que después de haberlo publicado me fui a mi diario personal y resultó que menos mal que aún recuerdo porque los escritos que tengo son muy cortos!!! Igual los voy a tomar en cuenta para las próximas partes porque hay pequeñas cosas que había olvidado… si bien seguro que escribiendo las iba a recordar. Los tiempos maravillosos como el de ese encuentro se recuerdan, gracias a Dios, de tal manera que si te concentrás podés cerrar los ojos y volver a caminar esas calles, con esa gente… siempre termino llorando de la nostalgia cuando lo recuerdo!!
    Y efectivamente, un micro es un bus, y hemos recorrido 1200 km hasta llegar a Santiago!!! Es más, yo lo he hecho luego 4 veces más, con el agregado de que llegaba a Santiago… para hacer trasbordo y abordar otro micro que me llevara 600 km al sur!!! Es decir, hacía 1800 km en dos días y dos noches, con un intervalo de unas 6 horas en Santiago… que tal? Apuesto que eso tampoco lo hacen en España!!!! Jejejeje!!! En Europa todo es tan pequeño… a mi ni me entra en la cabeza!!! Definitivamente el hombre es animal de costumbre!!!

  7. PARA MIMI:
    Te agradezco mucho que hayas visitado mi blog y me gustó mucho haber conversado con vos el otro día!!! Está buena la idea del blog, me gusta expresar lo que me pasa, lo que me gusta, lo que pienso, lo que veo… muchas veces lo escribía en un cuaderno o en mi diario personal y ahí quedaba, y pese a que había sacado de mi eso que me apretaba el pecho aún no estaba del todo satisfecha… faltaba una contestación, alguien con quien compartir eso, pero la verdad es que siempre fui muy insegura, y hasta darle mis cosas a un amigo para que las leyera, ver su cara cuando las fuera a “criticar”… pensaba que iban a hacerlo de modo negativo, que no eran buenas…
    Luego surgió el blog, que al principio fue un tirarse a la pileta con toda la inseguridad y pensando que nadie lo iba a leer o que no iba a gustar… pero cada comentario que recibo me anima a seguir siendo este “bichito” que soy, y a compartir mis cosas en este espacio. De hecho, cuando quiero que alguien me conozca, lo invito al blog…
    Así que espero que disfrutes de este espacio, no es obligación leerlo todo, no pretendo que nadie lo haga porque… bueno… conozco los tiempos de cada uno y lo colgada que soy cuando me pongo a escribir!!! Un beso grande, bienvenida a este, mi universo…

  8. PARA NACHO:
    Te aseguro Nacho que cuando estás ante la imponencia de ese paso y de la cordillera toda se te va todo el miedo a la altura… no cabés en el asombro, creo que en ese momento toda tu atención está centrada en mirar y mirar, llenarte de paisaje y no queda resto mental para pensar en el miedo. Es un lugar indescriptible que recomiendo conocer, no solo el lado chileno sino también el lado argentino… ni los colores del lado argentino ni lo abrupto e imponente del lado chileno tienen descripción. Es, como digo yo, un paso de “ojos y bocas abiertas”!!! Tengo fotos del Juncalillo (comunmente llamados caracoles) en perspectiva donde se ven las vueltas y revueltas del camino, pero no se percibe bien la dimensión de la bajada. Como muchas otras cosas de la vida, no te las puedo contar, TENÉS QUE VIVIRLAS!!!
    Ah, y yo también estoy muy ansiosa por escribir las demás partes, tengo tantos recuerdos todavía a flor de piel!!! Hoy me saqué Pensamiento (mal o bien, no importa!!); esperá que me saque sociología y ya vas a ver!!!

  9. Creo que tenés razón con lo que decís….HAY QUE VIVIR LAS EXPERIENCIAS. Mi abuela se ha impresionado de emoción cuando viajó una vez a Mendoza. En un instante el guia de su micro les hizo tapar los ojos a todos los pasajeros, y en un momento cuando se hallaba frente al Aconcagua, les hizo girar la cabeza a todos y cuando dijo “listo” todos abrieron sus ojos. Dice mi abuela que lo que vio no lo olvidará jamás: la punta del cerro estaba toda rosada, y sobresalía sobre el resto. Le quedó grabada a ella esa imagen, dice que parecía un cuadro. Siempre me lo cuenta. Dice que fue una de las máximas emociones de sus numerosos (y merecidos) viajes que realizó.

  10. Definitivamente coincido con tu abuela, el Aconcagua es una cosa maravillosa… toda la cordillera en realidad… proximamente voy a poner algunas fotos de cuando fui a Mendoza y otros lados con mi familia, tengo varias en el valle del Aconcagua, pleno julio, UN FRIOOOOOO!!!!

  11. Gracias por tu comentario!!! Yo misma me sorprendo de lo vívido que está todo en mi cabeza, y como va surgiendo a medida que lo cuento!!! Próximamente haré una nueva entrega!!! Estate atenta!!

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