Más cine argentino para recomendar

Se vienen las vacaciones de invierno y es un buen momento para mirar una buena película. Siguiendo con las recomendaciones de cine argentino que mis amigos extranjeros me piden, aquí van otras cuatro películas que se suman a las ya recomendadas. Venzamos de una vez el mito de que el cine nacional siempre es malo!

- Nueve reinas

Nueve Reinas

Tengo que decirlo, la película me duele por su temática, porque Juan y Marcos son dos ladrones que se encuentran por azar y deciden trabajar juntos por un día. Me duele porque develan los trucos y “vivezas” que pueden realizar… a costa de otros.

Sin embargo, no toda la película es así, y en eso radica su interés. Se transforma en una trama de suspenso con notas humorísticas muy atrapante, con reflejos bien porteños y con muestras de lo que era la vida en los años 90.

La película tiene su correlato estadounidense, totalmente desabrido y falto de ese condimento que la hace tan nuestra.

- Caballos salvajes

Caballos salvajes

Es una historia que refleja el modo de vida y los problemas sociales de los años 90, los años del neoliberalismo. Pedro es un ejecutivo de una financiera. José, un jubilado que quiere cobrar lo que le deben. El reclamo de José los va a unir de una manera muy particular, en un viaje que implica para Pedro una nueva vida. Una película interesante, con hermosos paisajes de la Patagonia, que intenta plantear algunas problemáticas y reflexiones de aquellos años pero sin demasiada profundidad, sin que hagan de la historia algo dramático.

- Sol de otoño

Sol de otoño

Clara es judía, severa y mañosa, y debe aparentar ante su hermano que viene a la Argentina, al que le dijo que tiene novio. Para ello conoce a Raúl, un hombre buen mozo y encantador al que deberá enseñar a ser judío para que sea convincente.

Ambos son personas grandes ya, para quienes supuestamente el amor es algo de una edad que ya pasaron.

La película es muy tierna y graciosa, las actuaciones de ellos son geniales! Las manías de Clara, las contestaciones de Raúl y la historia que se va tejiendo entre ellos nos hacen pasar un lindo momento.

- Moebius

Moebius

Moebius es una película de ciencia ficción argentina, con suspenso, intriga, momentos de tensión y un argumento muy original, pero con actores que son muy duros y que quitan calidad a la película. Sin embargo, la trama es atrapante y consigue vencer tal dificultad.

Estamos en el futuro y Buenos Aires ha logrado tener una red interconectada de subterráneos. Sin embargo, algo sucede que fuerza a iniciar toda una investigación en torno a las características de esa nueva red.

Es una película con limitaciones pero también con muchos valores, creada por alumnos de la escuela de cine de Buenos Aires, muy creativa e interesante. Luego de verla, ya nunca serán igual los viajes en subterráneo!!

Cine argentino para recomendar

Estamos en verano, y a veces se presenta una noche tranquila, donde queremos ver una buena película y no pensar en más nada. Recuerdo también que mis amigos de otros países me pedían recomendaciones de cine argentino. Bueno, aquí van algunas, a las que sumo algunas que me merecieron en su momento un capítulo aparte: mi tan querida Medianeras, la insólita Un cuento Chino y la enorme comedia Tiempo de valientes.

- El secreto de sus ojos.

El secreto de sus ojos

Y sí, arranquemos con la ganadora del Oscar. Esta película de Juan José Campanella relata una parte de la historia argentina de la que mucho no se habla. Es una serie de historias entrecruzadas, todas conmovedoras, narradas de una manera estupenda, ya que en muchos tramos de la película una frase, una toma, un silencio le hacen sentir a uno multiplicidad de cosas. El personaje principal, Benjamín Espósito, es un abogado que acaba de jubilarse luego de una larga vida de trabajo en los tribunales, y decide escribir su historia, es decir, una de las historias que marcaron su vida. Pese a lo denso de la trama, posee los toques de humor que se requieren en estos casos para aliviar tensiones. Desde mi punto de vista, una justa ganadora del premio. 

- El hijo de la novia

El hijo de la novia

Sigamos por otra nominada al Oscar, también de Juan José Campanella. Una película muy emotiva, que nos lleva a repensar cuáles son los verdaderos valores en la vida. Todo comienza con un sueño: el de Norma, que quiere casarse por iglesia, y el de Nino, que sueña con cumplirle el sueño a su señora. Esto nos pone de lleno en la vida de Rafael, el hijo. Creo que el valor de la película está en que nos permite observar desde afuera lo que muchas veces hacemos con nuestra propia vida, los vínculos que mantenemos con los demás y a qué le estamos dedicando nuestro tiempo y nuestra vida.

elsa_y_fred- Elsa y Fred

Fred es español, Elsa es argentina. Fred es viudo, Elsa… quién sabe? Fred vive puerta por medio de Elsa, que lo mira por la ventana y lo ve solo y triste.

Las peripecias de estos dos viejos por Madrid hacen de esta película una tierna y dulce historia, con pasajes sumamente graciosos (memorables, diría yo) y con otros muy movilizantes desde lo humano. Estos dos personajes nos enseñan que envejecer es obligatorio; sin embargo, mantener un espíritu joven es una opción de cada uno. Una película tragicómica, que seria por momentos y que mueve a risa en otros, pero sobre todo, que deja feliz el corazón.

No Sos Vos Soy Yo- No sos vos, soy yo

Javier está casado con María, y ambos planean irse a vivir a Estados Unidos. Sin embargo, algo se rompe entre ellos, y como siempre, la conocida frase: “No sos vos, soy yo…”

Siempre creí que el valor de esta comedia radica en todo el proceso que lleva superar una ruptura: el valor de la amistad y su incondicionalidad, y todas las etapas por las cuales pasa una persona hasta lograr seguir adelante. Todo matizado con una serie de encuentros graciosos y mucho para reflexionar desde el buen humor sobre la actitud que tenemos ante nuestra inteligencia emocional.

- Un novio para mi mujer

un-novio-para-mi-mujer

El tenso Polsky y la Tana Ferro están casados. Sin embargo, algo no está funcionando. Surge entonces el deseo de separarse, ¿pero cómo? y de ahí la rídicula decisión.

Es una comedia muy ridícula, pero no por eso deja de ser divertida. Nos permite ver el problema de las rutinas en la pareja y la importancia de mantener siempre una vida propia. Nunca me gustó Adrián Suar, que aquí aparece en su papel, ni más ni menos. La que destaca largamente es Valeria Bertuccelli, haciendo de la tana un papel memorable, de esos que muchas veces recordamos ante ciertas situaciones de la vida. Por último, hay que decir que Gabriel Goity aporta un condimento fundamental al humor de esta película que es un shampoo con algo de contenido.

Medianeras

Hace unos días vi una película fantástica, una película argentina sin Ricardo Darín  que está buenísima, pero que tal vez por esa ausencia estuvo lejos de ser un suceso en tiempos de su estreno. Suele sucedernos con el cine nacional, tenemos ciertos referentes, ciertos nombres que operan como signos de calidad, de efectividad, y todo lo demás pareciera ser descartable. Esta mentalidad nos lleva a veces a perdernos de obras de arte que tocan nuestra fibra sensible como Medianeras.

Por distintos motivos, me sentí reflejada en muchas partes y en muchas otras vi reflejados también los rostros de mis amigos y conocidos. Es una historia de nuestra ciudad; bueno, en realidad son dos que forman parte de la misma historia:  la de los millones de soledades acompañadas de esta ciudad.

Martín, fóbico, encerrado en su mundo virtual.

Mariana, con la vida desordenada como el departamento al que acaba de regresar.

Dos vidas próximas que se cruzan sin verse en un semáforo, que se hablan en un negocio sin reconocerse y hasta con desconfianza. Porque Medianeras nos habla de la alienación que provoca la ciudad, de la desconexión de la hiperconexión; la vecindad desconocida, sin rostro ni nombre; el vivir apilados, cada cual en su caja de zapatos; el caminar por una ciudad con la mochila de la existencia a cuesta, chocando codos pero sin encontrar manos; viviendo en un enorme “Buscando a Wally”.

Pero debo decir que además de la reflexión humana, de la psicología, del sentirse reflejado, la película tiene otras dos cosas que me impactaron. La primera son las reflexiones sobre la ciudad. Esas frases que siento tan mías, como si alguien me hubiera cruzado por la calle sin que lo vea, tal como sucede en la película, y hubiera podido leer mis pensamientos. Las reflexiones sobre el valor estético de nuestras construcciones, el dar la espalda al río, sobre lo que las premisas que erigen la ciudad generan en nosotros…

Lo que más me impresionó fue la fotografía… el poder que tiene de decir tanto con simples imágenes, con fotos.

Los primeros minutos me impactaron tanto que ya me valieron los siguientes 85; luego llegaron otros momentos de reflexión fotográfica, a veces al estilo de ese comienzo, a veces intercalados en el relato como escenas más estáticas. Muchas de ellas tienen que ver, o al menos las sentí similares, a mis propias fotos y reflexiones. Eso sí, si salir a sacar fotos por la ciudad es un remedio contra las fobias, estoy en el horno!!! Debo estar fóbica del todo!!

Medianeras es linda, entretenida, dulce, reflexiva, por momentos divertida; es una pelicula para seguir creyendo en el cine nacional sin íconos, en lo que nuestros cineastas menos conocidos pueden dar.

Medianoche en París

Que París es un lugar mágico y soñado, no es una novedad. Creo que pocas ciudades tienen tanto encanto aún para los que no la hemos visitado. Y quienes han ido, nos reconfirman en general que es una ciudad maravillosa.

Un poco animada por esa imagen soñada, tanto real en los relatos de mis conocidos que la han recorrido como imaginada por mí, quise ir a ver esta película. Nunca había visto una película de Woody Allen; siempre quise pero por esas cosas de la vida terminé por no ver nunca ninguna, aunque he visto pedazos por la televisión.

Debo decir que la película me sorprendió, nunca hubiera imaginado una historia similar. Iba a ver una historia simple, a mirar muchas imágenes de París, y me encontré con una trama atrapante, muy pero muy original. Es que justamente, como París es un lugar mágico, cosas mágicas ocurren.

Cuando pensamos nuestro tiempo, solemos pensar que hubo tiempos mejores, o que seríamos más felices en otro momento y lugar de la historia. Cada cual tiene su época y su lugar soñado, donde desearía estar. O pensamos que la vida de los demás es más fácil que la nuestra, y desearíamos estar en esos lugares. La película trata un poco sobre eso, sobre lo que hay de realidad y de ficción en nuestras idealizaciones, pero a la vez, como esos pensamientos pueden ayudarnos a que nos animemos a tener la vida que soñamos.

Descubrí que Owen Wilson me encanta, es un actor tan expresivo, tan lleno de energía!! Y será que uno lo ha visto en películas cómicas, pero ante ciertas situaciones me hizo reir bastante. Con los pocos pedazos que vi de películas de Woody Allen actuadas por él mismo, adivino su dirección en muchos de los movimientos de Owen Wilson, que me recuerdan los movimientos del Woody Allen más joven, actor. La película tiene otros actores que destacan en papeles pequeños pero bien estudiados y logrados; me gustó mucho Adrien Brody, que con apenas segundos logra dar muy buena vida a su personaje.

De manera que con una banda sonora muy linda que acompaña la belleza de París, vamos viendo como, al caminar por París, Gil no sólo encuentra su inspiración, sino también las propias decisiones que le puedan permitir dejar atrás la vida cómoda pero insatisfactoria a la que se ha acostumbrado y animarse a buscar aquellas cosas que de verdad desea experimentar. Son los encuentros con París y sus personajes los que van definiendo en él lo que hay de real en sus idealizaciones y lo que hay, justamente, de idealización.

Debo decir que la película me gustó y me hizo reir. Que cumplió su objetivo de permitirme ver París pero que también me entretuvo y me hizo pensar. Y como siempre, renovó mis deseos de ir pronto a conocer la ciudad luz!

Un cuento chino

La noticia original dice que una vaca cayó del cielo sobre una barca de pescadores japoneses y la mandó a pique. La versión incluye que esas vacas habían sido robadas y cargadas en un avión, y que por diversos motivos, fueron arrojadas al vacío.

La noticia motivó una historia, que tal vez podría existir sin ella, o haciendo de ella un elemento más. Así nació la historia de “Un cuento chino”, una sencilla película argentina que se estrenó hace unos meses y que llenó salas con espectadores durante varias semanas, al mejor estilo de las supertaquilleras llenas de efectos especiales.

Es que la película tiene una historia muy simple pero muy bien contada, que muestra que bien se puede disfrutar de las simples cosas. Al mejor estilo del cine europeo, es un pasaje fugaz por la vida de un puñado de personas. Uno siente que pasa, se mete un ratito, comparte ciertos episodios de una vida, y sale dejando que todo siga su curso.

Esos episodios divierten, conmueven, hacen reflexionar. Es la historia de un ferretero de barrio que ve alterado su ritmo cotidiano cuando un chino entra en su vida. Nada más que eso. Pero el encanto está en la interpretación, en los sentimientos que se descubren en una toma de unos segundos, en una cara, en una expresión. Porque cuando las palabras no pueden ser usadas, comienzan a aflorar otras formas de comunicarse, aún entre los personajes y el espectador.

Tanto me gustó que la vi dos veces en el cine, y sin duda se transformó en una de esas películas argentinas que me confirman que el cine argentino tiene más valor del que suelen darle los propios espectadores argentinos. Altamente recomendable!!

Películas maestras

Escena de “Entre les murs”, de Laurent Cantent (2008)

Siempre digo que adoro mi profesión. Los docentes somos así,  tantas veces entramos al aula con ese deseo, poco sustentado en la realidad, de querer cambiar el mundo (y lo peor es que creemos fehacientemente que podemos hacerlo!!) y salimos de ellas desilusionados, decepcionados, con ese pesimismo que uno encuentra en toda sala de profesores. La tarea es ingrata, con poco reconocimiento inmediato (qué decir del sueldo y el prestigio social!!) pero con muchas satisfacciones. Por algo, aunque nos quejemos, seguimos yendo a la escuela y seguimos diciendo que no podríamos trabajar de otra cosa. Porque cada tanto aparece ese guiño de parte de los chicos, que, queriendo o sin querer, te muestra que tu palabra, que tu acción, que tu gesto no cayó en el vacío. Esos pequeños instantes valen por todos los momentos de sinsabor.

Algunos de esos ideales, sinsabores, detalles de la tarea docente han sido pasados al cine. Hay varias historias que narran la relación entre profesores y alumnos con mayor o menor nivel de idealización y realismo. Para el que quiera ver cine en estas vacaciones, para el que quiera saber un poco de qué se trata esto… estas son mis cinco películas favoritas sobre el tema de la escuela y la relación profesor-alumno.

1. La sociedad de los poetas muertos

No es la primera en mis prioridades, pero sí la más conocida. Filmada en 1989 y ambientada treinta años antes, se centra en la vida de un colegio tradicional de Estados Unidos a donde llega un profesor de Literatura (Robin Williams) a revolucionarlo todo (que raro). Pretende que sus alumnos, tan estructurados, comiencen a pensar por sí mismos, sean individuos creativos, con capacidad de disfrutar y de hacer su propio camino liberándose de los mandatos familiares. Creo que ayuda mucho al heroismo del profesor el contexto en el que se desarrolla la acción. El profesor es el David peleando con el Sansón de las instituciones que pretenden mantener el Statu Quo, pero no sería lo mismo si estuviera ambientada en el año en que fue filmada. De adolescente, esta película me impresionó mucho. Debería volver a verla…

2. La sonrisa de Mona Lisa

Siguendo con el estilo de la anterior, pero mucho más nueva, esta película se ambienta en 1953, dentro un colegio tradicional de señoritas de Estados Unidos. La revolucionaria? Una profesora de arte (Julia Roberts) que intentará liberar a las chicas del rol social de amas de casa que se les impone. A diferencia de la anterior, plantea mucho más las dificultades de la profesora para llegar a las chicas, pero también la gran satisfacción que obtiene. Una riqueza extra que le encuentro es el conflicto que empieza a generarse por el rol de la mujer, la tensión entre ama de casa – profesión; los deseos que van surgiendo, lo mal visto que está el divorcio, un montón de cuestiones de género que atraviesan la educación de estas jóvenes camino a lo que sería luego la década del 60. Se me saltan las lágrimas cuando llega el final, suelo sentirme muy identificada, aunque no dejo de sentir también que es una mirada muy idealizada donde, a la larga, frente al fracaso en las instituciones, se tiene éxito con los alumnos.

3. Querido maestro

Estamos aquí ante una película larga, de esas donde uno percibe que hace mucho que está mirando pero que no está aburrido. Fue estrenada en 1995 y es, en este caso, la historia de un profesor de música, o de un músico devenido profesor de mala gana porque no tiene otras oportunidades de trabajo. Me encantó desde el día en que la vi, porque lo que hace la historia es recorrer la vida docente de Mr. Holland desde su primer día de trabajo hasta el día de la jubilación. Lo que tiene de fantástico este hecho es ver el cambio de los chicos a lo largo del tiempo; cómo los jovenes de una época no son iguales a los de otra, pero que a la vez, conservan ciertas esencias similares en cada tiempo. No estamos aquí ante el típico “profesor revolucionario”, pero se puede ver cómo con el correr del tiempo va aprendiendo a disfrutar de su tarea y como va pudiendo dejar huella en la vida de sus alumnos. El otro aspecto muy visible es algo que los no docentes a veces no entienden:  nuestra profesión es, en muchos casos, nuestra vida. Y esa vida docente se cruza (cuando no traspasa y pisotea) a nuestra vida personal. Y es tan difícil mantener el equilibrio!

4. Un hombre nuevo

En este caso estamos hablando de otro profesor de Literatura (recién me doy cuenta, son todos de arte!!) que intenta patear el statu quo… del ejército!! Una película que encontré haciendo zapping alguna vez, y que por sus vetas humorísticas, su originalidad, me encantó. Tal vez es más ligera que las anteriores, más irreal, pero es interesante ver las estrategias que puede idear un profesor para captar a sus alumnos cuando la materia no les interesa. Y puede verse, como en la película anterior, el vínculo personal que puede gestarse con cada uno de los chicos a medida que se conoce su historia, sus intereses, sus sueños. Una mirada bastante más risueña de la tarea docente.

5. Entre los muros

Dejé para lo último la joyita. Sin trazos de idealismo, sin elementos poco creíbles. No esperen una gran historia porque no la tiene. Damas y caballeros, si alguno quiere saber qué pasa dentro de un aula, vea esta película francesa, y lo digo desde adentro. Un compañero futuro docente osó desconfiar y decir que algunas cosas no pasan o que se resuelven de otro modo. ERROR!! Todo lo que ven no sólo es totalmente posible sino que pasa realmente. Con diferencias de contexto (en la película francesa la principal problemática es la inmigración), pero eso es lo que sucede en toda aula. Filmada con espíritu documentalista, cuenta nada menos que un poco de la historia del guionista, François Bégaudeau, que por otro lado actúa de si mismo protagonizando el film. Pareciera que los chicos son realmente sus alumnos y que lo que se ve en la película está poco y nada guionado: que simplemente pusieron una cámara allí y ya. Totalmente recomendable para ver qué es una escuela en la primer década del siglo XXI.

Bueno… creo que ya hay para entretenerse, no?? Y si no, péguense una vueltita por la escuela!!

El diario de Bridget Jones

Si hay una película que me causa gracia por su realismo es “El diario de Bridget Jones”. Y me gusta, sobre todo, porque tiene un final feliz: encontrar el amor por una misma, valorarse como es debido (y por ende, hacerse valorar!) como condición necesaria para encontrar al hombre que soñamos.

No hay dudas que la novela fue escrita por una mujer… si no, ciertas escenas no nos representarían tan bien. Personalmente, siempre vuelvo a la escena en que Bridget fantasea sobre el casamiento, porque ¿quién no ha hecho el salto imaginario sin escalas entre el momento (real) en que un hombre me presta atención y el momento (soñado, deseado, anhelado) del vestido blanco? Es la típica, aunque lo neguemos, todas lo hacemos!! Y cuando yo develé esta debilidad, una amiga me dijo: “ah, entonces tenés tu costado romántico muy allá al fondo de la coraza!!”. Cada vez que conozco a un hombre, que me gusta, no puedo despegarme de la idea de pensarnos en el momento de la boda, tal como le pasa a Bridget. C’est la vie…

En fin, hay otros puntos, pero lo que me gusta es el cambio de actitud en ella. De llorar la soledad y vivir en función de conseguir pareja, comienza a vivir para ella, de manera que finalmente termina rechazando al galán estereotipado y eligiendo al hombre que, tal vez menos llamativo y deslumbrante, la elige “tal como es”.

Y en este punto quiero detenerme, porque las mujeres somos así… a veces tan seguras en nuestro trabajo y tan inseguras en nuestra vida sentimental. Nos cuesta tanto despegarnos de los estereotipos de género históricos… y tantas veces aceptamos tanto maltrato dudando si las cosas normales, no idealizadas, son así y debemos aguantar; o si existe en el mundo el hombre que nos tenga como reina tal como merecemos.

Cuesta hacer el clik, sobre todo cuando el tiempo pasa y seguimos solas, o cuando tenemos un Don Juan dando vuelta que nos desconecta de la racionalidad y nos conecta con la telenovela, el cuento de hadas que todas llevamos dentro aunque no queramos (y que nos abonan los medios día a día). Cuesta a veces asumir que es preferible quedar solas y “llorar” soledad que llorar por culpa de otro. La vida es demasiado compleja como para que otro venga a complicarla!! Igual, todo llega. Como a Bridget… una relación saludable llega cuando una está sana.

Como Bridget, llevo un diario que refleja el crecimiento personal, que me ayuda a fortalecer mis ideas y mis desiciones para no claudicar en el intento. Y también integro una cofradía de grandes mujeres peleando por ser felices, y cuento con grandes hombres como amigos cuya palabra aporta una mirada que enriquece el panorama. Hace no mucho un imbécil pensó que podía hacerme elegir entre mis amigos y “un proyecto de vida lindo que estás empezando con alguien” (o sea, él). Pobrecito, creyó que lo iba a elegir!! En primer lugar, ¿por qué tengo que elegir? y en segundo lugar, salió perdiendo, obviamente. Felizmente muchas de mis amigas están con grandes hombres, otras están solas pero sin apuro, esquivando ese tipo de imbéciles engreídos, y algunas están en la lucha por emanciparse de manipuladores y maltratadores, como Bridget. Y al igual que Bridget, el pilar son los amigos.

Las comparaciones son odiosas pero muchas veces son muy saludables. Porque cuando venís de la experiencia del maltrato, encontrar un hombre que te quiera tal cual sos puede ser muy reconfortante. Y qué quiere decir que te quiera tal cual sos? Que te haga una tortilla para tu cumpleaños o que sonría y aprecie el hecho de que no te esperabas un encuentro íntimo y te fuiste con la bombacha de Mickey, tan cómoda y tan poco sexy… y que se sienta acongojado porque su departamento es un desastre, porque tampoco esperaba que alguien fuese a ir. Que te valore más allá de lo superficial, que te trate como una reina (o que te haga sentir así), y no como un pedazo de carne que satisface sus instintos de poseer.

Pero hay que quererse como para tener el valor de rechazar a quienes nos maltratan a veces tan sutilmente que nos  desconciertan. Hay que quererse para vencer el vértigo de rechazar y quedarse sola dudando si hicimos bien. Hay que quererse, y tarde o temprano la vida dará la vuelta y aparecerá el príncipe que soñamos, premio a nuestra valentía, con quien comenzar a escribir un nuevo diario, el de las peripecias de estar juntos y ser felices.