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Feliciano me adora y le aborrezco;
Lisardo me aborrece y yo le adoro;
por quien no me apetece ingrato, lloro,
y al que me llora tierno, no apetezco.
A quien más me desdora, el alma ofrezco;
a quien me ofrece víctimas, desdoro;
desprecio al que enriquece mi decoro,
y al que le hace desprecios, enriquezco.
Si con mi ofensa al uno reconvengo,
me reconviene el otro a mí, ofendido;
y a padecer de todos modos vengo,
pues ambos atormentan mi sentido:
aquéste, con pedir lo que no tengo;
y aquél, con no tener lo que le pido.
Sor Juana Inés de la Cruz
Simplemente se me vino el poema a la cabeza y me puse a pensar…
Para enamorarse de alguien que te maltrata, mejor quedarse solo… será un poco más triste, pero es preferible estar triste por los propios problemas a vivir llorando por culpa de otro.
Pero también es triste tener al lado alguien que te quiere, alguien que te elige, te valora, te respeta, te cuida y no poder corresponderlo. Preguntarse una y mil veces por qué no lo podés querer, si es agradable compartir tiempo juntos…
Igual falta una opción, tal vez la peor: buscar el ideal sin aceptar medias tintas, y rechazar al bueno porque no te atrae y al lindo por hueco y demás… terminar siendo la gata Flora y que todos tengan un defecto, ahí sí que uno está fregado!!
¡QUÉ DIFÍCIL!
