Muchas cosas se dicen de una Iglesia a la que pertenezco. No quiero meterme en disquisiciones políticas ni de poder, no tiene sentido. Sólo diré que la Iglesia es imperfecta porque está compuesta por hombres imperfectos, con sus virtudes, defectos, ambiciones de poder, intenciones (buenas y malas). Pero que todos somos parte, y estamos llamados por el propio Cristo a cambiarla y a llevarla a su verdadero cauce. Sólo metidos en el barro tendremos autoridad para criticarla. Aborrezco a los que critican pero tampoco se juegan…
Pertenezco (y lo digo con orgullo), a la Iglesia militante. A la que trabaja todos los días por un mundo mejor. Y siempre digo, ese mundo mejor es, simplemente, hacer mejor el mundo del que tenemos al lado. Un segundo de tiempo, una sonrisa, una palabra. Pertenezco a la Iglesia de hombres que me enorgullecen, como el Padre Mugica, que en un tiempo terrible de nuestra historia se jugó y dió la vida por su gente. Y me consta, porque yo no lo viví, pero conozco gente que sí y da fe de ello.
Por eso, a 35 años de su partida, quiero compartir este manifiesto, que es mi manifiesto. El que pone palabras a la impotencia ante lo limitado de nuestra labor, ante el sentimiento de que siempre pude hacer algo más y no lo hice… por mis múltiples motivos y debilidades.
Gracias Carlos! Sos una de esas personas que es, como dice Ismael Serrano, “Faro solidario en tiempos de paz, y en tiempos difíciles, estrella polar”, en este camino áspero pero tan satisfactorio de seguir a Cristo.
Señor, perdóname,
me he acostumbrado a ir a las villas miseria,
sin embargo, yo puedo irme cuando quiero,
pero ellos no.
Señor, perdóname,
me he acostumbrado al olor de la basura,
sin embargo, yo puedo alejarme de allí,
y ellos no.
Señor, perdóname
pues yo puedo encender la luz,
pero me olvido de quienes
no lo pueden hacer.
Señor, perdóname,
yo puedo hacer una huelga de hambre,
pero ellos no,
porque están siempre hambrientos.
Señor, perdóname,
yo les tengo que decir
que el hombre no vive sólo de pan,
pero no pongo todo mi empeño
para que ellos tengan el pan de cada día
Señor yo quiero amarlos,
sueño morir por ellos,
mas tú ayúdame a vivir para ellos,
Señor, yo quiero estar con ellos,
cuando llegue la hora de la luz.
(P. Carlos Mugica, asesinado por la Triple A el 11/05/1974)


