Y si, es un título alusivo al viejo y querido número de Les Luthiers. Porque, cada tanto aparece la voz de algún viejo diciendo que la juventud está perdida. Debo decir que, gracias a Dios, cada vez son menos estas voces retrógradas; y vale también aclarar que no siempre son personas de edad, porque como decía una vez un cuento que me mandaron en un correo cadena, envejecer es obligatorio, madurar es opcional.
Hace unos días me tomé el colectivo en Acoyte y Rivadavia, un nudo de transporte importante de esta ciudad. Salía del profesorado, y pese a ser las 10 de la noche, el colectivo iba lleno. No me asombré, porque claro, muchas veces con Florencia lo tomamos lleno. Claro que entusiasmadas contándonos las novedades nunca lo notamos. Tampoco notamos que las otras líneas también van llenas.
Este viaje lo hice sola… Entonces me puse a mirar distraída la gente. Será que justo ese día tenía los ojos bien abiertos, porque me di cuenta que la gran mayoría de las personas que viajaban conmigo eran jóvenes. Tenían mi edad, año más, año menos. Vi mucho mp3, muchos anteojos, mucha mochila. Mucha cara de cansado, mucho apunte leído con sueño y subrayado pese al vaivén del colectivo.
Me di cuenta que no estoy sola. A veces cuesta darse cuenta, pero es así. Somos miles los que cada día, con el cansancio del día de trabajo a cuestas, nos sentamos en un aula a escuchar una clase. Tal vez algún compañero amigo nos pasa un mate para que no cabeciemos en plena explicación. Somos muchos los que buscamos los ratos libres con desesperación y resignamos salidas más divertidas por estudiar esa materia que queremos rendir.
Entonces pensé en las voces poco sabias que recitan los estereotipos de que “la juventud está perdida”, “todos los jóvenes se drogan”, “los jóvenes no saben lo que es el esfuerzo”, “los jóvenes no tienen futuro, no tienen valores”, etc. Y me di cuenta que ninguno de los que estaban en ese colectivo entraba dentro de ese concepto, y sin embargo, éramos todos jóvenes.
Tal vez quien cree en los estereotipos no viaja en los colectivos a las 10 de la noche. O se contenta con la explicación simplista para sentirse superado, con derecho a estar por encima del resto. ¿Será que la porción visible es justamente aquella mínima parte que “está perdida”, “que se droga”, “que no tiene valores”? A veces pienso que todos nosotros somos una legión, que justamente a causa de sus actividades, permanece oculta. O será que siempre solo es noticia lo negativo. Tal vez es todo junto…
Pero algo hay… somos 7000 en el profesorado, pero los que salen en la tele cortando las calles y protestando por el bombardeo a Irak son siempre los mismos 20, los que se pasan el día pintando carteles, los que viven para tomar el rectorado e insultar profesores. Los que están hace el mismo tiempo que yo pero no pueden tomar cargos porque no tienen el mínimo de materias aprobadas que se requiere. Y somos 6980 almas que en silencio aguantamos sus groserías, su discurso chicloso. Que pasamos mientras ellos quedan…
Cuando veo a mis alumnos (esos sí que están perdidos todavía!!) que aprenden a comprender el mundo de a poco, que son pavos en los primeros años pero que luego, hacia el final del secundario, van mostrando signos (a veces leves…) de conciencia y responsabilidad, me doy cuenta que no todo está perdido. Que podemos esperar nuevos jóvenes viajando a las 10 de la noche de regreso a casa por mucho tiempo. Y que tenemos un buen futuro por delante, digan lo que digan las viejas voces. Claro que me siento responsable de ir creando esa conciencia… En fin, en eso ando, no por nada elegí ser docente.
Lo cierto es que se viene el día del estudiante, y yo quiero saludar a todos los estudiantes que viajan conmigo cada día, los que salen de casa a las 6 de la mañana y regresan a medianoche luego de un día de trabajo y estudio. Los que siempre llegan tarde a las clases, corriendo, aflojándose la corbata porque recién salen de la oficina. Los que cabecean sobre un texto en el colectivo porque mañana tienen parcial. Los miles y miles que nos garantizan que los jóvenes de hoy en día están bien orientados, que tienen valores, que saben de verdad qué es el esfuerzo. Los miles y miles que no se ven… a menos que quieras abrir los ojos para mirarlos.
Simplemente, a todos, ¡FELIZ DÍA DEL ESTUDIANTE!



Lei sólo la mitad… pero por una cuestion de que ya estoy cansado.. prometo que en estos días lo leo completo…
Saludos y feliz dia del profesor, con retraso.
Muchas gracias por los saludos!! Y no te preocupes por leerlo completo, no es una obra cumbre ni mucho menos, y sé que escribo un poco largo… no voy a exigir a nadie que lo lea completo. De por sí, muchas gracias por pasarte!! Besos!!