El lenguaje del cine no es vano. Todos, de acuerdo con nuestro estado de ánimo, vivimos el entorno de una manera u otra. Así, los momentos más tristes de las películas son cuando los héroes y heroínas viven sus peores pesadillas bajo la lluvia torrencial…
“Como agua para chocolate” era un libro que me revoloteaba alrededor hacía tiempo. Mariela quiso pasarles la película a los chicos de la escuela, aunque por sus comentarios no me convencía para una clase. Pero al contarme el final, la historia se me quedó prendida… Me picó la curiosidad desde el año pasado, cuando le ayudaba a Evangelina a preparar su exámen de Literatura y me contacté junto a ella con la extraordinaria receta de las codornices en pétalos de rosas y sus mágicos efectos.
Pero por las cosas de la vida, la curiosidad quedó latente, dormida, y no es raro que me haya decidido a leerlo justo en este momento, justo cuando yo misma estaba “Como agua para chocolate”, es decir, a punto de explotar de rabia o de pasión amorosa. O de las dos cosas juntas, porque a veces tienen mucho en común.
Mis libros son como mensajes en una botella. En sus primeras hojas les pongo mi nombre y la fecha en que entran a mi vida… un libro no es algo externo, una vez que fue leído pasa a formar parte de uno y hace que la vida no sea la misma. En esas páginas dejo plasmado el momento preciso en que ocurre el encuentro y sus personas: “un mediodía gris en Parque Rivadavia con Julián”, o “Primer semana de clases que se va”. Otras veces, no le pongo nada. A este le puse una frase que transmite la intensidad del estado de mi alma al incursionar por la historia: “Esperando el milagro…”, como si intentara encontrar en las recetas de Tita los remedios para mis males.
La novela es un recetario, donde la vida se entremezcla con las recetas y las recetas con la vida. La mezcla transforma las recetas, transforma la vida de sus personajes y produce otros efectos prodigiosos. Es la historia de una enorme pasión, y en los primeros capítulos se me antojaba que la historia de Tita era la mía, un amor vedado pero que sobrevivía… era como que nuestros corazones latían al unísono y esperaban las mismas cosas. Y como con sus recetas, el libro se metía en mi vida y yo me metía en la historia, buscando en ella el desenlace que quería para mí.
Pero de repente algo pasó. Llegamos a la encrucijada… en mi vida y en la novela. Y Tita y yo elegimos caminos distintos. Ella siguió el camino que he visto tomar a tantas… y yo… volví a mi camino habitual, y empecé a discrepar profundamente con ella. Empecé a valorar el amor como algo que te hace bien, no como algo que te tortura. Y empecé a liberarme, a darme cuenta que cegarse en una pasión errada es negarse la chance de ver a quien de verdad te hace bien. Y mis alumnas pesaron en esto, porque ellas me pedían consejo sobre amores enfermos y yo les decía justo eso y era como reafirmar en mí misma el camino a transitar.
Dicen por ahí que los milagros de Dios consisten en enviar lo que uno necesita, y no lo que uno quiere, porque lo que uno quiere muchas veces no coincide con lo que uno necesita. Y que tarde o temprano, uno se da cuenta de que ha recibido lo que necesitaba para ser feliz.
Al menos yo me di cuenta… porque esperaba un milagro y recibí otro. Recibí el milagro de la comprensión de la situación, de la correcta valoración propia y de los demás… y de tomar el camino correcto, de dejar a cada uno que medite sus errores sin enroscarme en ellos.
Tita llegó y se fue en el momento justo de mi vida, cuando estaba preparada para entenderla de punta a punta. Y cuando nos despedimos, me hizo el milagro y se fue a dormir a la biblioteca, donde despertará el día que vuelva a necesitarla por estar como agua para chocolate, o cuando alguna amiga necesite de la magia de sus recetas para apaciguar sus enojos y pasiones amorosas.



Hey! Compañera de baile… ¿Cómo anda? ¿Llegaron bien el otro día? Parece que hoy SIGUE el paro… que lo tiró…
Estuve leyendo un poco tu blog (muy bueno!) y me sacaste una sonrisa (justo lo que necesitaba esta mañana) con los textos de Dolina.
Abrazo tanguero!
Keep in touch!
Cómo estás?? Gracias por dejar tu comentario!! Te acordaste bien de mi blog!! Será por el vínculo que establecimos con la operación??
Aquí ando, fenómeno, disfrutando de las vacaciones… está lindo esto de no tener que levantarse 6.30 todos los días…
Llegamos bien, gracias a Dios, me quedé pensando como te ibas a ir vos, un poco preocupada en sí… y si… el paro sigue, que le vamos a hacer…
Estuvo muy bueno el domingo, no se si te agradecí la paciencia para enseñarme y bancar mis errores…
Una última cosa: me alegro que hayas encontrado en mi espacio la sonrisa que necesitabas hoy… me gusta que esas cosas sucedan… que la gente que entra se sienta mejor al cerrar la ventana…
Saludos!! Que tengas un buen día!!
Bueno… ya te respondí todo via mail. ^_^
SALUDOS y gracia spor la sonrisa (¿es gratis, como en McDonalds, no????)
Felizmente quiero decirte, 2clicks, y a todos mis lectores, que tras leer el libro recibí algo más que el milagro de la comprensión. Que fue cosa de tener paciencia, porque a los pocos días de escribir esto me llegó el milagro de una persona maravillosa a mi lado.
Yo empecé a leer el libro “esperando el milagro” y nunca creí que literalmente el milagro se diera asociado al libro. Pero así fue. Quiero decir que el comentario que dejó en este artículo fue el que inició el contacto, el que disparó una serie de sucesos que nos llevaron a conocernos y a compartir tantas cosas en este mes que llevamos juntos.
Como estarán suponiendo, este corazón sigue siendo abierto pero no es más solitario. Y sobre todo, es un corazón feliz!!
Una vez más me encuentro con Tita, solo que yo pude jugarme por un amor nuevo que me mira y me valora… y que me hace feliz!!
Gracias Damián por ser mi milagro!!
Dichoso de Damián también, supongo…
Es lindo verte escribir tan contenta…
(habrá que leer ese libro, supongo!!! ^_^ )
ABRAZO GRANDE DE OSO!!!!!
Toy contenta…
Todo paso a paso…
Pero hace tiempo que no pasaba algo así…
Abrazos!!
“Hace tiempo que no pasaba algo así…”
Eso mismo pensé yo el otro día cuando cocinando se me quemó una olla… :p
Imagino que no se te quemó porque te olvidaste una salchicha o algo así… prefiero pensar que se te pasó el pato a la naranja!!
Comentario adecuado en el post adecuado… tendrías que escribir la novela “como agua para salchichas”
Saludos y gracias!!