Hace una semana estaba adentro de River. Una noche que nos acompañó con la temperatura tan agradable, como para despedir definitivamente el verano ahora que vinieron los primeros fríos. Fuimos con Julián y su amigo Pablo a la noche 3 del Quilmes Rock Festival, previo video para mostrarle a Ethel los cambios en el departamento que ella conoció vacío.
Llegamos caminando, y desde afuera se escuchaba a los Ratones Paranoicos. De repente, una voz familiar… una canción que no era de los Ratones… Ya desde afuera, caminando por Udaondo, confirmamos la presencia de Charly García como invitado. Entramos (recordaré cómo se reían en la puerta cuando Juli se preparó para que lo cacheen). El escenario era espectacular con los barrales con luces que cambiaban de color, titilaban… muy buen efecto!! y la pantalla en el medio, como en un marco.
Me gusto ver a Charly, nunca lo hubiera esperado. Son esas cosas que en la vida no buscás, pero que cuando te tocan están buenas. Estaba vestido de mujer, al menos tenía una musculosa de mujer. Juanse, de los Ratones Paranoicos, se trepó a los andamios del escenario y andaba colgado haciendo piruetas. Dicen q así se rompió una pierna siendo telonero de los Guns. Están grandes, se olvidaba la letra de su propio tema!! Ellos siempre tocan las mismas canciones, que analizándolas, repiten siempre la misma frase. Ejemplos? El rock del pedazo, el rock del gato…
Después, Las pelotas, un show apático. Los cantantes ni se miraban. Bueno, la banda tampoco me cabe mucho. Menos me cabió con las denuncias irresponsables sobre contratos multinacionales de explotacion minera. “Para que sepan cómo nos rompen el culo”, pero nada de constructivismo, nada de estrategias para que no vuelva a suceder… Hay que denunciar, pero con aportes positivos… Estuvo bueno que tocaran con Pettinato, aunque el también estuvo apático. Solo, en un rincón con su saxo, su pelo calculín y sus anteojos negros redonditos, nadie sabía si estaba o si se había ido sin saludar, como resultó el final de la actuación de Las Pelotas… tal vez la última…
Y luego Los Piojos, con ese inicio demasiado largo, se hicieron desear, demasiado electrónico para mi gusto. Reflectores alumbrando una noche tibia con la intro de Manjar. Ya están grandes, Ciro terminó varias veces agitado pidiendo agua. Pero las jodas entre ellos a la orden del día. El otro cantante (como se llama? se me hizo la laguna, también estoy vieja) tocó 2 o 3 temas entre bromas, con su gorro multicolor calado hasta las cejas. Y siempre la larga despedida a la que se agrega un tema más y después otro. En una vuelta, Ciro hizo subir a dos chicos del público que bailaron en el escenario. Hasta que llegó Finale y no hubo más tu tía, cada cual a casa, pero antes infaltable la lectura de banderas, y ya afuera, más tarde, una chica dirá radiante de entusiasmo que la bandera que leyeron de Pompeya era de ella. Los temas? Manjar, Muy despacito, Fantasma, Un buen día, Arco, Cruces y flores, Unbekant, Difícil, Fijate, Verano del 92, Todo pasa, Luz de marfil, Babilonia, Muevelo, Esquina libertad, Cruel, Ay ay ay, Genius, Pacífico, Ruleta, Taxi boy, Como Ali (1 minuto de pogo por Jorge Guinzburg)… Y no recuerdo más. Solo se que son mi grupo de Rock favorito y que la rompen cada vez que tocan.
Ida y vuelta a Barrancas de Belgrano, hamburguesa de ida en un carrito, pizza de vuelta esperando que se desagote la terminal de colectivos. Una noche fabulosa que nos acompañó, no se puede pedir más. Como no podía ser de otro modo, me cruce con 3 alumnos, Tamara (no sé qué hacía allí, si no iba al recital), Cheche (la vi de lejos) y Kevin (en un kiosco); a Tatiana no la crucé pero era casi obvio que andaba por ahí.
Pura gaseosa, y el humo de la marihuana flotando infaltable sin que nadie se escandalice. Eso sí, sin bengalas. Me sentí contenta, lindo ambiente, muy tranquilo, distinto a otras veces que fui a recitales… Una para el anecdotario: en la Iglesia del Barrio River, sobre Udaondo, había un casamiento… flor de contraste!! Vestidos de fiesta y topper con jeans… Igual sin queja, entrada y salida super tranqui, eramos nosotros y no los borrachos del tablón…
Los hermanos de Julián (los encontramos adentro) están enormes, todos unos hombres de mirada limpia y transparente, me impactó tanto!! Y sus amigos hablando de los hijos… como a todos, pasan los años… Lo divertido es que acusan en parte la edad, “la vejez”, cuando se van para adelante y ven que ya nada es lo que era!!
Fue una hermosa tarde… y si, si fui a ver a Sin Bandera por acompañar a Ale… cómo me iba a perder algo así?? Hubiera sido imperdonable!!
