Parece mentira, pero cuando uno ha visto el mar alguna vez siempre quiere volver a él… y a los que lo hemos visto desde Miramar se nos acentúa ese deseo!!! Porque Miramar tiene magia, se respira en ella un aire distinto. Creo que pueden ser sus bicicletas, o sus campos verdes, o su costanera que permite quedarse viendo las olas horas… y horas… No creo que sean los recuerdos de niña, aunque de seguro estos han de pesar en la decisión.
Primero tuve una semanita sola, con mis hermanos, descansando de mis padres. Desfilaron por la casa Ricardo y Verónica casi todos los días, y no faltaron las visitas de los amigos: hicimos pizzas con Mariano, mates con Martín y Martín, pattys y choris con Ivanna, Juan Pablo y Samantha, jardinería con Ana Clara… y para que negarlo, hicimos uso y abuso de la cocina para probar nuestro arte culinario, con lo cual rompimos la rutina y degustamos muy buenos resultados.
Pero me fui, y dormí toda la noche en el micro. Mis padres estaban en un piso 12 frente al mar con una vista hermosa, asi que pude aprovechar bárbaro. Los días buenos, dicen que yo les llevé el buen tiempo porque cuando llegué se despejó como para ir a la playa.
Descansé, sin duda… fui a la playa y tomé sol (pese a que me quemé mucho y no por descuidada, sino porque cada día estoy más sensible), me bañé en el mar y vi como se bañaba mi papá muchas veces más, zambulléndose durante horas! Llegar temprano a la mañana y caminar con el agua a la rodilla hasta que los edificios se ven pequeños, y a la tarde tomar mates mientras el sol cae tibio y transforma la arena en ondas doradas…
Y anduve en bici, porque Miramar da para recorrer en bicicleta. Nos íbamos con mi papá, un día fuimos a ver los cambios de la ciudad, y otro remontamos el viento en contra por un camino arbolado, salpicado de casas. Es que fuera del centro hay muchas casas esparcidas donde se puede hacer vida natural. Por el otro lado se puede ir al vivero dunícola, un extenso bosque plantado para fijar los médanos, que hoy es paraíso de pájaros, donde se respira aire puro con aroma a pinos…
Pero aún asi me inundó la melancolía. Tenía gente en la playa con quien conversar, pero me abrumaron los recuerdos. A veces creo que es por eso que prefiero la actividad de las montañas a esta quietud contemplativa del mar… lo cierto es que me leí todo “El Alquimista” de Paulo Coelho que me prestó mi tía, en parte porque no tenía nada más que hacer… el libro no es muy atrapante que digamos, tiene tanta intertextualidad con el Principito, las Mil y Una noches y otras obras que resulta medio incómodo del leer… además sentí que pese a ser lindo, eran puras verdades de perogrullo…
Un día hubo bastante viento, y como yo estaba quemada fuimos a Mar del Sur a caminar por la playa. Está a 17 km, y me encanta porque se puede caminar por la orilla, juntar caracoles… pese a que progresa su edificación conserva el carácter agrestre. Allí el mar ruje, y eso al caminar da mucha energía. Los cantos rodados son de muchos colores, y traje varios.
Creo que a causa de tanta actividad comí bastante mejor: empanadas del horno de barro, pastas, pizza… hasta papas fritas a caballo, pese a que me prometí no comer este año… en fin, solo se está de vacaciones una vez en el año y hay que disfrutar con todo. Y haciendo honor a los días en que andábamos con Ivanna, me comí varias peras con caramelo y pochoclo. No salí demasiado de noche, casi casi que me desplomaba en la cama. Pero debo reconocer que el centro estaba lindo, familiar como siempre, y que había muchas cosas lindas.
Ayer volví y ya extraño ese aire… el viaje fue agradable, mi papá no se hizo el loco y fue lindo hacer un picnic entre las sierras en Balcarce. Luego comimos un helado en Ayacucho (me asombró lo grande y prolijo del pueblo!!) para luego proseguir viaje. Vi crecer las nubes hasta ser enormes cumulonimbos, vi ñandúes, garzas y cigüeñas… y tomando mate entré a Buenos Aires. Hoy ya tuve que ir al centro como para aclimatarme y hacerme a la idea de una vez por todas que es aquí donde vivo… donde debo sobrevivir hasta que pueda encontrar la paz miramarense otra vez!!!

