Quiero compartir con ustedes un gusto que tengo: el del turismo. Adoro visitar lugares desconocidos, y conocer profundamente los ya conocidos, descubriendo sus secretos. El verano es tiempo propicio para ello, el ambiente que motiva a salir, los días son más largos, uno anda ligero de ropas y se tiene más libertad de horarios; por lo tanto creo que los relatos de este tipo serán habituales en este primer verano de mi blog. Deseo compartirles a todos mis impresiones, a los que viven lejos para que tengan una aproximación del ambiente donde me muevo, y (¿por qué no?) para que se sientan tentados a visitarme! ; a mis coterráneos, para que podamos disfrutar de esta ciudad en la que nos movemos sonsacándole todas sus historias y sus encantos ocultos, o al menos que pasan desapercibidos en la rutina.
En esta oportunidad quiero comentarles sobre un paseo que realicé ayer con un amigo y una amiga de él. Debo decirles que fue una hermosa tarde para recorrer esta bella y pintoresca zona de la ciudad. Caminamos bajo el sol (hacía bastante calor) tomando mate al mejor estilo uruguayo y conversando sobre historia, lugares, planeando también nuevos paseos. No en vano somos estudiantes de historia y para guía de turismo!! Al caminar, mi amigo Mariano, guía en mano, leía referencias sobre lo que íbamos viendo. San Isidro es zona que frecuentaba mucho durante mi niñez, y ahora que trabajo en ella he regresado diariamente a sus calles; pero pese a ello jamás ha perdido su encanto para mí.
San Isidro era originalmente zona de chacras, repartidas por Garay tras la fundación de Buenos Aires en 1580; en 1706 se erigió una capilla en torno a la cual se comenzó a formar el pueblo. Nos encontramos a las 3 de la tarde en la estación de tren del alto, y caminamos hasta la Quinta Pueyrredón, que está en la cima de la barranca que da al río. Fue adquirida en 1816 por el entonces director supremo Juan Martín de Pueyrredón y la transformó en la casa quinta que es hoy. La heredó su hijo, el pintor Prilidiano Pueyrredón, quien instaló su atelier en el mirador de la planta alta y construyó la hermosa galería sobre la barranca. Actualmente allí funciona un museo, cerrado ayer por vacaciones. Se permite no obstante pasear por los jardines y patios, contemplar los aljibes y andar por las galerías.
Es una casa blanca, de estilo pompeyano, con un patio con naranjos y aljibe en su centro. A su alrededor se ubican la casa de los chacareros y la caballeriza. Aún existe la bajada por la cual se llegaba a la orilla para darse un buen baño, pese a que hoy por hoy el relleno hizo que la costa real esté a un kilómetro de ahí. Sin embargo, la vista es magnífica por la altura de la barranca. Existen además dos árboles famosos: el aguaribay plantado por Domingo Sarmiento y el algarrobo bajo cuya sombra se reunieron muchas veces José de San Martín y Pueyrredón, cuando aquel planeaba sus campañas. Caminando bajo sus ramas nos imaginábamos a ambos hombres, amigos, conversando y tomando mates… ¿pudo haber sido de otra manera? ¿o acaso los aromas del río, el susurro de sus aguas inspira a tomar un té inglés? A principios de siglo fue utilizada por el presidente Sáenz Peña como retiro de verano, lo suficientemente tranquilo como para descansar y cerca de Buenos Aires como para seguir con sus tareas. Se dice que intentó por todos los medios alquilarla, pero que sus dueños se resistieron por considerarlo “servicio a la patria”; pero ante la insistencia del presidente, cobraron un alquiler simbólico que fue destinado a la beneficencia. Hombres de otro tiempo… era otro el honor y la honestidad… al menos en las formas.
Una vez fuera de la quinta, bajamos a paso acelerado la barranca (no podía ser de otra manera aunque quisiéramos, por lo empinada que es) y bordeamos las vías del Tren de la Costa, pasando por los frentes de otras tantas quintas tan antiguas como la visitada. Cruzamos también las bajadas de los miradores que existen en la cima de la cuesta, pero que quedarán para otro día. Llegamos así a la Plaza Mitre, un sitio para pasear y disfrutar del verde. Está al filo de la barranca, que en este lugar es más suave. Subimos por sus escaleras y nos sentamos un rato en la parte alta para poder contemplar el panorama. Está rodeada de enormes tipas que le dan un aire fresco y natural, a la vez que señalan su antigüedad. Había también una colorida feria artesanal instalada al pie de la barranca, frente a la estación.
Reanudamos la marcha entrando a la Catedral de San Isidro, que por su altura y su elevación por sobre el nivel del río es punto de referencia visible para los navegantes desde cualquier punto frente a las costas. Tiene estilo neogótico, su torre principal mide más de 60 m. y tiene un reloj por sus cuatro frentes. En el interior se admiran hermosos vitrales de origen francés, sobre todo el Rosetón de la fachada. Caminamos por el casco histórico, de calles estrechas, irregulares y adoquinadas, con veredas angostas y viejos faroles que completan la imagen de barrio antiguo y tradicional, y luego salimos al centro comercial.
Cruzamos las vías del Alto, siempre tomando mate al caminar, y nos detuvimos en una heladería a descansar. Se me antojó tomar de pomelo rosado, ¡una delicia, era tan fresco!, para luego seguir recorriendo el barrio del hipódromo, con veredas con jalones de césped, enormes jardines floridos y árboles frondosos. Las casas son sencillas pero bellas; ya caía la tarde y era una verdadera delicia caminar por esa zona con la brisa tibia en la cara trayendo todo tipo de aromas.
La mateada continuó sobre el tren, fue un alivio que tuviera aire acondicionado! Venía bastante lleno, trayendo la gente que había ido a pasear a otros lados de la ribera del Río de la Plata, y también muchos debían venir del Delta. Otro día les contaré de esos lugares, cuando vaya a visitarlos. Con mis acompañantes de ayer tenemos muchos planes de paseo… y quiero expresar aquí mi alegría de haber recorrido todo con ellos. La tarde no hubiera sido tan deliciosa ni el descubrir tan entretenido si no hubiera contado con su presencia. Así que Mariano y Rosana, MUCHAS GRACIAS por la hermosa tarde que pasé con ustedes!!!! Los dejo escrachados aquí porque me cargaron las pilas para seguir adelante con mi vida cotidiana.
Hasta el próximo ciber-paseo!!!
Para seguir viendo:
Gobierno municipal de San Isidro (buena galería de fotos)
