Feeds:
Entradas
Comentarios

El camino a la independencia

Casa de Tucumán

Este era mi discurso del día de la Independencia para la fiesta del 9 de Julio que se iba a hacer  ayer en la escuela, de no mediar la emergencia sanitaria… y seguimos coleccionando material didáctico sobre actos escolares, y seguimos tratando de sembrar conciencia…

Ser independiente quiere decir, según el diccionario, no estar subordinado a ningún poder mayor que condicione las acciones, ni vivir bajo la protección de otro. Ser independiente es sostener los derechos y opiniones sin obligarse ante nada ni nadie, tener plena libertad y autonomía. La independencia de un estado se refiere a que no es tributario ni depende de ningún otro estado.

Tal es el significado de lo que hoy recordamos y celebramos. Hace casi 200 años, un puñado de representantes se reunía en Tucumán para declarar la independencia de España y de toda otra dominación extranjera. Si recreamos la época, en seguida encontraremos el largo y penoso viaje que tuvo que hacer cada congresal para llegar a Tucumán, la omnipresencia de una guerra inminente, una guerra cuerpo a cuerpo donde se veía morir al enemigo frente a los propios ojos. En un mundo como en el que vivimos, regido por el individualismo, donde todo es cada vez más impersonal, tal vez nos cuesta tener la dimensión de lo que fue el sacrificio de esos hombres y de tantos otros para transmitirnos un legado de tamaña importancia.

Sin embargo, si miramos el panorama actual de nuestro país es fácil preguntarse qué fue de esa independencia.

Continuar leyendo »

Por mi barrio

“Si pudiera volver allí, ay! si pudiera,
si ya no reconozco ni el barrio,
lo devoró la hormigonera”

Así reza “Allí”, la canción de Ismael Serrano, y siempre me acuerdo de ella cuando paso a diario por una de las esquinas próximas a mi casa. Estaba lindo hoy para andar en bicicleta… mucho sol, nada de frío…

Ya perdí la cuenta cuándo fue. Donde estaba la calesita donde pasé tantas tardes de verano, hoy está la antena de Movistar despidiendo radiación desde todos sus cacharros.

El viejo mercado, al que conocí con sus vendedores de verduras, los carniceros, polleros, achureros, pescaderos, el florista, el almacenero… hoy no existe, son edificios. Y su vieja estructura es una glorieta que nadie usa, perdida en una de las plazas contra el paredón de la comisaría.

La vieja fábrica de Teubal cayó bajo el peso del liberalismo de los 90, y hoy es Carrefour. Recuerdo vagamente la chimenea, y el pozo en la demolición, para hacer el estacionamiento del super…

Y donde estaba la escuela de pilotos de Aerolíneas Argentinas hoy hay un complejo de viviendas con dos torres mirando a la plaza. Otra víctima de los 90…

La panadería de Don Pascual, que nos daba el vigilante cuando mi hermano decía “Adía!!” son duplex hace ya varios años…

Si hasta las casas de enfrente se han transformado, y la de Tita, la viejita maestra que falleció, fue tirada abajo para hacer una más moderna…

Y yo no vivía ni era proyecto cuando levantaron el ramal de trencito, aunque caminando se ven sus huellas en las extrañas plazoletas finas y curvas…

Historias de mi barrio, que tiene muchas cosas que contar!!

La amistad en el siglo XXI

Hace 10 años, pasaba las mañanas de mis sábados dando catequesis familiar. Con mis 17 años, trataba de acercar a Dios a un grupete de chicos de entre 8 y 12 años. Por aquel tiempo, apareció un aparatejo llamado “Tamagochi” o “mascota virtual” que revolucionó los encuentros. Cada chico tenía uno de ellos: como un pequeño llavero con una pantallita monocromática, donde se movía un bichito que era la mascota. Para mantenerla viva, había que limpiarla, darle de comer, darle cariño, porque si no se moría, aunque también podía morir intoxicado, indigestado o apachurrado si uno no tenía mesura en los cuidados.

El encuentro cada vez era más difícil de llevar adelante porque siempre había un chico que se acercaba con su “mascota” y te decía “mirá como duerme”, o dejaba de participar del juego porque “tengo que darle de comer”. En el peor de los casos, se armaba un griterío de aquellos y uno venía llorando: “Fulanito se enojó y me mató la mascota”, y cuando lo lográbamos consolar (de mala gana, con más intención de decirle a la madre que le compre un perro y tire esa porquería), a los pocos minutos interrumpía el juego generando un remolino de chicos a su alrededor porque… “mirá, está pPet Societyor nacer de nuevo!!” Es que el enjendro, como el ave fenix, renacía de sus cenizas.

10 años después, tengo 27 años y aquellos niños tienen 18. El Tamagochi es historia, pero las mascotas virtuales siguen existiendo. Evolucionaron, ahora se llaman “Pet Society” y están en Facebook.

Continuar leyendo »

Viejo y querido Subte A

El subte AEl subterráneo para mí tiene un significado especial, era una de esas cosas que me fascinaba de chica. Cada vez que iba al centro con mi mamá, esperaba que necesitáramos tomarlo.

En 1904, la lína A fue la primer línea de subterráneos de Sudamérica, y sus pasajeros hablaban del “pueblo de San José de Flores” sin imaginar que algo más de un siglo después esa misma línea tendría su cabecera en ese pueblo, ya integrado al tejido urbano. Hoy sus vagones de madera centenarios aún crujen al andar, y son pedazos de historia rodando por las vías, y encierran las historias particulares de cada uno.

Mis recuerdos infantiles están muy unidos al traqueteo del subte A. El día que a mi tía se le quedó el auto en Diagonal Norte y Florida, mi prima Ana nos pasó a buscar y nos trajo a casa con el subte A. Arrodillados en el asiento de madera, fuimos con mi hermano Martín con la nariz contra el vidrio mirando las vías más adelante. Aún hoy, al pasar por José María Moreno, recuerdo la parada donde nos tomamos el colectivo una vez que nos bajamos del subte, refunfuñando porque queríamos seguir.

Ni que decir las vivencias cotidianas de 10 años de profesorado… comenzando por el espanto que me dio la primera vez que al bajar me di cuenta que tenía que abrir yo la puerta de un tirón, porque no eran automáticas… Aún titilan sus lamparitas en ciertos puntos del túnel, y cruje aún detenido, esperando la luz. En esos momentos el silencio es tenso, y el rugir del subte que viene en el sentido contrario intensifica el nerviosismo al resonar en el túnel.

El otro día viví una situación así y me sentía dentro de “Moebius”, esperando que ocurriera el pasaje a otra dimensión de la cual no es posible regresar, porque de eso trata la película: las consecuencias de extensión de la red es que los trenes pasan a otra dimensión y desaparecen de la nuestra. Si no la vieron se las recomiendo.

De todas las líneas sigue siendo mi preferida. Y la miro con ojos de turista: fascinada, sacándole fotos, esperando que no le llegue el progreso y que los viejos vagones sigan circulando. Porque mientras subsista uno de ellos, nuestros recuerdos están a salvo, y muchas historias de la ciudad también.

La iglesia de San Juan de Parangaricutiro

Yann Arthus Bertrand. Iglesia al pie del volcán Paricutín, San Juan Parangaricutiro, Michoacán, Mexico (19 ° 27 'N, 102 ° 14' O).

Uno de los temas preferidos de mis alumnos son los volcanes. ¡Son tan tremendistas! Y preparando las clases una vez más me sorprendí con esta historia, la del nacimiento del volcán Paricutín en México, que muestra que cuando menos lo esperamos, lo impensado puede suceder!!

La tarde del 20 de febrero de 1943, en un campo donde se cultivaba maíz, comenzó a formarse un montoncito de cenizas. Inmediatamente después emanaron gases con olor a azufre y apareció una pequeña columna eruptiva con acumulación de materiales, de 30 centímetros de diámetro. Poco después, de ella comenzó a salir polvo y pequeñas rocas incandescentes, y la fisura y el cono fueron ampliándose poco a poco. Las erupciones más violentas comenzaron cerca de la medianoche, y a partir del segundo día aparecieron los derrames de lava. Había nacido el volcán Paricutín.

El testimonio del dueño del campo donde apareció el Volcán Paricutín está incluido en los documentos oficiales, y ayudó a los geólogos a explicar el nacimiento del volcán. Dice un acta municipal del 21 de febrero de 1943:

“Ese día, Dionisio Pulido, propietario del terreno, salió temprano de su poblado (Parícutin) a cuidar sus borregas en compañía de su esposa. Por la tarde tuvo que alejarse del lugar, recomendando a su esposa cuidara de las borregas hasta que él regresara. Entonces, a eso de las 16 horas, notó que se había abierto una grieta que medía medio metro en los corrales de la granja. Entonces volvió al lugar y recomendó a Demetrio Torres, que trabajaba en los terrenos, desunciera los bueyes y los llevara a beber agua; en seguida llegó hasta donde estaba su mujer a quien también recomendó volver al pueblo, y volvió a sus terrenos. Al llegar a la falda del cerro oriental, como a las 17 horas, sintió un fuerte temblor y estruendos en la tierra a lo que no hizo mucho caso ya que con frecuencia se estaban efectuando sismos desde hacía más de ocho días, pero siguió escuchando fuertes ruidos subterráneos acompañados de temblores. Al darse vuelta, vio como en la grieta la tierra se hinchó y se levantó 2 o 2,5 metros, y una clase de humo o polvo gris comenzó a levantarse de la grieta. Cada vez se levantaba más, con un chiflido, y había olor a azufre. Todo aterrado volvió la vista a su pueblo, observando con sorpresa que se levantaban largas lenguas de fuego, con fuertes humaredas y estruendos nunca oídos, por lo que presa del pánico más terrible, huyó rumbo a Parícutin. Cuando llegó, dio cuenta al Jefe de la Tenencia de lo ocurrido, que al convencerse de la veracidad de lo denunciado por Pulido, se trasladó juntamente con él a la Presidencia Municipal de Parangaricutiro, donde todos alarmados se dieron cuenta era un Volcán”.

Continuar leyendo »

Difícil

Más fotos? 365 días, 365 fotos!

Feliciano me adora y le aborrezco;
Lisardo me aborrece y yo le adoro;
por quien no me apetece ingrato, lloro,
y al que me llora tierno, no apetezco.

A quien más me desdora, el alma ofrezco;
a quien me ofrece víctimas, desdoro;
desprecio al que enriquece mi decoro,
y al que le hace desprecios, enriquezco.

Si con mi ofensa al uno reconvengo,
me reconviene el otro a mí, ofendido;
y a padecer de todos modos vengo,

pues ambos atormentan mi sentido:
aquéste, con pedir lo que no tengo;
y aquél, con no tener lo que le pido.

Sor Juana Inés de la Cruz

Simplemente se me vino el poema a la cabeza y me puse a pensar…

Para enamorarse de alguien que te maltrata, mejor quedarse solo… será un poco más triste, pero es preferible estar triste por los propios problemas a vivir llorando por culpa de otro.

Pero también es triste tener al lado alguien que te quiere,  alguien que te elige, te valora, te respeta, te cuida y no poder corresponderlo. Preguntarse una y mil veces por qué no lo podés querer, si es agradable compartir tiempo juntos…

Igual falta una opción, tal vez la peor: buscar el ideal sin aceptar medias tintas, y rechazar al bueno porque no te atrae y al lindo por hueco y demás… terminar siendo la gata Flora y que todos tengan un defecto, ahí sí que uno está fregado!!

¡QUÉ DIFÍCIL!

Amelie Poulain

Amelie Poulain

Amelie Poulain es una película que me gusta, de esas a las que siempre vuelvo cuando necesito refugiarme. Ayer la encanché de nuevo, y me quedé mirando, emocionada como siempre. Me encantan sus colores, tan cálidos!! Donde los azules y violetas casi están ausentes, y los rojos, los verdes y los amarillos son sumamente brillantes.

El valor de resaltar las pequeñas cosas; de hecho, la escena de las piedras en el agua es una de mis preferidas. La presentación de los personajes, con lo que les gusta, lo que no les gusta… es sencillamente fabulosa. Nunca voy a poder verla sin largar un lagrimón en ese momento, sin que se me anude la garganta al escuchar esa melodía al piano (que ojalá yo pudiera tocar).

La lucha de Amelie contra su historia, el intentar ser una persona de bien, su espíritu justiciero y su creatividad me divierten y a la vez me enternecen. Pero es esa dificultad para encarar sus propias necesidades, sus propios deseos, el hecho de que sea más sencillo para ella ayudar a otros que centrarse en sí misma, es lo que más me conmueve.

Contentarse en su vida tan solo con esos simples placeres: meter la mano en el grano, lanzar piedras en el arroyo;  el hecho de que haya tenido novio pero que “no le haya ido del todo bien” (esa toma es grandiosa, un par de segundos y lo dice todo)…

Es una historia tan simple y tan bella, tan profunda, tan humana, tan cercana… que me alegro con sinceridad del final feliz. Porque siento que hay esperanzas, que siempre en algún lugar está el hombre de cristal para hacernos reflexionar, y Nino, que aparecerá a la vuelta de la esquina trayendo la felicidad.

La entiendo perfectamente… porque en algún lugar, en algún punto, Amelie Poulain es como yo…

Abrazame

Abrazame, que en tu abrazo me siento protegida, siento que puedo abandonarme sin temor, que puedo despreocuparme y descansar sabiendo que estás ahí para cuidarme.

Abrazame, que no me había dado cuenta antes cuánto necesitaba contención, cuánto me cansaba abrazarme solo a Dios, cuánto me pesaba tener siempre todo bajo control.

Abrazame, que en mi afán de cobijar a los que estaban mal llegué a negar mi propia fragilidad, sin percatarme que duro era sobrellevar las tempestades en soledad.

Abrazame, que ahora me doy cuenta cuánto necesitaba confiar, abandonarme, dejarme cuidar.

Abrazame, que en tu abrazo mi mente voló, y en un raconto fugaz el primer abrazo cálido apareció. Hace tanto tiempo quedó atras… 16 años tenía nomás. Y una lágrima brotó porque contadas veces la sensación se repitió… hasta hoy.

Abrazame, que por un momento quiero ser niña pequeña, perdida en tu abrazo de oso dejar volar los miedos que me mantienen alerta, aprender a compartir alegrías y penas.

Abrazame, que aunque a veces un destello de autosuficiencia queda, poco a poco aprenderé a dejar que me sostengas. No es fácil dejarse llevar en bicicleta: en el semáforo de la esquina uno tiende a bajar las piernas aunque es el que viene manejando el que al frenar mantiene la bici derecha.

Abrazame… que también yo te abrazaré!

Para Sole

Bella Sole...

Sole fue mi alumna. No la mejor, no aquella que me generaba especial debilidad. Simplemente estaba allí, con sus 16 años, sentada en la fila del fondo, contra la pared, en el lugar que eligen los “barderos”. Desde su rinconcito cuchicheaba con Jennifer, con Lucía que vivía dada vuelta… Y cuando les hablaba, me miraban sus ojos chispeantes bajo el flequillo. Siempre sentí que me lanzaba puñales con su mirada inquisidora, a veces hasta desafiante. Y sonreía de lado, como enigmática… Muchas veces te miraba fijo y no emitía palabra, pero cuando expresaba su opinión solía ser certera. Una piba inteligente.

Pasaron 3 años. Como suele suceder, a los alumnos uno les pierde el rastro. Sabe que son un puñado de sueños dispersos por el mundo, personas buscando su camino, armando proyectos. Yo me fui del cole, ellos egresaron.

Sole tenía sueños, tenía proyectos, estaba buscando su camino. El domingo escuché su nombre en la radio y se me heló la sangre. Corrí al diario… estaba en las policiales, y en los avisos fúnebres. Y me da bronca, porque nadie se preocupó por sacarla en los medios cuando era una luz de esperanza. Ahora que no está, todos la conocen, todos la miran y dicen “qué barbaridad” regodeándose en el horror. ¿Que le pasa a nuestra sociedad, que honra la muerte en vez de alentar la vida, celebrar que tantos jóvenes como ella son luz de esperanza?

Estoy muy conmocionada. Y alguien me pasó este poema, poniéndole el hombro a mi dolor. Y lo quiero dejar aquí, porque uno como docente comparte mucho con los chicos, da todo por ellos, y en momentos como este la impotencia, el vacío, el dolor son mucho más grandes de lo que uno pudiera imaginar.

Bella Sole… descansá en paz…

¿Puedo ver la desventura ajena,
y no entristecerme también?
¿Puedo ver el padecimiento de alguien
sin tratar de aliviarlo afablemente?
¿Puedo ver cómo cae una lágrima
sin sentir que comparto ese dolor?
¿Puede ver un padre que su hijo
llora, sin sentirse henchido de pena?
¿Puede una madre escuchar sentada
el gemido de un niño, el miedo del bebé?
¡No, no! ¡Jamás podría ocurrir!
¡Nunca, nunca podría suceder!
¿Y puede quien le sonríe a todo
escuchar el piar dolorido de los pichones,
las quejas y los reclamos del pajarito,
los gemidos que los bebés emiten?
¿Sin sentarse al costado del nido para
derramar piedad sobre sus pechos;
sin sentarse junto a la cuna
para sumar su lágrima a las del niño?
¿Y no pasar la noche y el día
enjugando todas nuestras lágrimas?
¡Oh, no! ¡Jamás podría ocurrir!
¡Nunca, nunca podría suceder!
Quien brinda a todos su alegría,
se vuelve un niño pequeño,
se vuelve un hombre de pesares,
comparte lo que significa la pena.
No pienses que puedes emitir un suspiro
sin que tu creador acuda a tu lado;
no pienses que puedes verter una lágrima
sin que tu hacedor se te aproxime.
¡Oh! Él nos concede la alegría
para que nuestra pena destruya;
y mientras los pesares no se esfuman
junto a nosotros se queda a lamentarlos.

Sobre el Pesar Ajeno. De “Cantares de Inocencia”, de William Blake
(Gracias ADA!!)

Faro de luz alumbrando desde el Sur

Nuestro Norte es el Sur - Joaquín Torres García

Nuestro Norte es el Sur - Joaquín Torres García

Siento que un poeta se va, el mundo llora por el silencio que queda. Y una región como la nuestra, la pérdida de un hombre comprometido crea cierta sensación de desamparo. Pero nos quedan sus palabras como legado, su ejemplo como camino. Y seguiremos andando, lo seguiremos recordando.

Comparto un poema y una imagen de origen uruguayo. Ambos me conmueven mucho, y son el best seller de mis clases de Geografía de América porque los chicos, en su plena efervescencia, hacen suyo el mensaje en seguida. Porque “El Sur también existe”, es nuestro hogar, la orilla del mundo donde nos tocó nacer. Es donde vivimos las injusticias y la impotencia de que sea poco lo que parece que podemos hacer. Pero por eso, “Nuestro norte es el Sur”, o debería serlo. Que nuestro rumbo, nuestro “norte”, sea nuestra propia realidad, la de un sur que también existe y merece vivir dignamente. Centrarnos en nuestra realidad y nuestra forma mirarla, en nuestros problemas y desafíos, y plantear la salida desde nuestra necesidad y conocimiento. Tomar nuestro destino y dejar atrás el tiempo en que todo venía “desde arriba”…

En eso ando… Pero Mario Benedetti lo dijo mucho mejor, y no hay mejor mapa que el de Joaquín Torres García.

Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventanas navideñas
su culto a dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recorre el fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras que el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
son su gesta invasora
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe.

Entradas antiguas »