Y mira chica, si buscas un chico para siempre,
que ni beba ni fume y ni le guste la música estridente ,
que sólo piense en ti, que muera por tu amor,
te digo que Romeo y Julieta no eran de este planeta.
Jarabe de Palo
Dicen por ahí que soy lo menos romático y lo más insensible que existe, pero yo sigo afirmando que Romeo y Julieta no eran de este planeta. Y voy más allá: los protagonistas de las películas románticas que pasan el sábado tampoco y mucho menos los personajes de las telenovelas éxito de nuestros canales televisivos. Muchas veces siento que hasta que no entendamos realmente esto, nunca tendremos relaciones saludables y felices.
Las mujeres tenemos una inclinación natural a pensar la vida como una telenovela o una película romántica, y la que venga aquí a decir que cada vez que recibe una seña aprobatoria de un hombre que la atrae no se imagina casada con él al menos una milésima de segundo, me está mintiendo. Y me estoy acordando de la película “El diario de Bridget Jones”, cuando él le elogia la minifalda y ella fantasea con la salida de su boda, y él declarando ante un entorno jocoso que “todo comenzó con un comentario vulgar de mi parte hacia la ínfima pollera de Bridget”.
Pero ¡parate ahí! pongámosle racionalidad al asunto. La vida real no es como las telenovelas, a menos que quieras hacer de tu vida un culebrón. Y esto va también para los hombres, que aunque digan que no, muchas veces tienen todos los comportamientos estereotípicos de las teleseries.
En la vida real sufrir por amor no te garantiza un final feliz. Si la cosa viene mal parida desde el principio, si es más lo que te hace llorar que lo que te hace reir, difícilmente esto cambie más adelante… y esto aplica al popular “porque te quiero te aporreo”. Si te quiero, te respeto, te valoro, charlamos las diferencias. Si te aporreo, si te engaño, si hago cosas a propósito para lastimarte, hay algo mal entre nosotros. Y viceversa. Si me querés, no me aporrees…
En la vida real los donjuanes y las vampiresas siempre serán eso. Y no hay demostración de amor que los haga cambiar; lo mismo sucede con las adicciones y otros trastornos… no se curan con mucho amor, regalitos o sopita de pollo. Al contrario, quien trata de curarlos de este modo termina enfermo. De modo que si querés ayudar a alguien, inscribite mejor como voluntario.
En la vida real la persona que deja de llamarte, que de golpe se pone esquiva, no está en una calle desierta gritando tu nombre. Probablemente se asustó, te vio con demasiadas expectativas, sintió que no eras su tipo… y no tiene el valor de encarar la situación. La persona que desaparece en estas circunstancias no vale ni el papel en donde está escrito su teléfono, y probablemente cuanto más lo corras, más se aleje, y (esto es un hecho!) aparecerá cuando menos lo esperes, cuando ya te hayas olvidado.
Nunca fui partidaria de la teoría de la media naranja. Es más, podría decirse que la aborrezco. Mi teoría es la de la naranja completa: cada cual es una naranja entera, con sus valores, logros, con una vida propia, amigos, familia, trabajo, metas. Y es de esta forma que debemos relacionarnos; me resulta horrible pensar que sin alguien que me complete no soy nada; y si me quedo sola, que?? estoy condenada a ser infeliz??
Cuando uno es una naranja completa, no necesita estar con alguien, porque se es feliz y se está en paz cuando se está solo. Por eso mismo, cuando una naranja completa está con alguien, es porque lo elije, no porque lo necesite. Y esto no quiere decir que de igual que el otro esté o no esté; al contrario, significa que pudiendo estar sola, esa naranja elije compartir su vida porque le hace bien, le da alegría, felicidad… la vida es más agradable con alguien al lado, pero de ningún modo andar penando si ese alguien no está, y mucho menos andar penando por culpa de quien tengo a mi lado. Ya demasiados pesares tiene la vida para estar con alguien que los aumente…
Lo importante es el valor que cada uno tiene. Bien dice el dicho: el que no se quiere a sí mismo, no puede querer bien a los demás. Si yo valgo, voy a querer una relación saludable para ambos. No te voy a aporrear, no voy a desaparecer, no voy a tratar de cambiarte porque te quiero tal como sos, porque tenés un valor para mí. Pero tampoco voy a aceptar que me aporrees, no voy a correrte si desapareces, no voy a aceptar que me cambies; porque tengo un valor, y si no lo sabés ver ya habrá alguien que lo sepa ver, apreciar y actuar en consecuencia.
Deseo que seas feliz en tu integridad, y que encuentres una persona íntegra con quien compartir tu vida en paz!!